La sonda china Tianwen-2 ha alcanzado las inmediaciones del asteroide cercano a la Tierra 469219 Kamoʻoalewa (2016 HO3), donde ha comenzado la fase de exploración científica previa a la recogida de muestras. Tras unos 400 días de vuelo y cerca de 1.000 millones de kilómetros recorridos desde su lanzamiento el 29 de mayo de 2025, la nave opera a unos 20 kilómetros del pequeño cuerpo y ha enviado las primeras imágenes obtenidas durante la aproximación.
Primera imagen del asteroide Kamoʻoalewa obtenida por Tianwen-2 durante la fase final de aproximación. La barra inferior corresponde a una escala de 10 metros. Créditos: CNSA.
La misión china Tianwen-2 se encuentra en la fase final de aproximación al asteroide Kamoʻoalewa, un pequeño cuerpo cercano a la Tierra que será el primer objetivo de la cuarta misión interplanetaria de China. Tras más de un año de viaje por el espacio profundo desde su lanzamiento el 29 de mayo de 2025, diversos indicios procedentes de observaciones de radio realizadas desde la Tierra apuntan a que la nave está ya muy próxima a iniciar las operaciones científicas alrededor de su destino.
Según los escasos datos facilitados hasta ahora por la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA), la nave continúa operando con normalidad. La información oficial publicada durante el último año ha sido limitada y se ha centrado principalmente en confirmar el estado de salud de la misión mediante imágenes obtenidas durante su alejamiento de la Tierra y algunas actualizaciones presentadas en reuniones internacionales.
Recreación artística de la sonda china Tianwen-2 realizando observaciones de la superficie del asteroide cercano a la Tierra Kamoʻoalewa antes de las operaciones de recogida de muestras. Créditos: CNSA.
La tripulación de la Shenzhou 21 ha regresado a la Tierra tras completar 210 días a bordo de la estación espacial china Tiangong, estableciendo un nuevo récord de permanencia en órbita para astronautas chinos. El aterrizaje de Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang a bordo de la Shenzhou 22 pone fin a una misión que también ha marcado el cierre de la primera crisis operativa afrontada por el programa espacial tripulado chino.
La cápsula de retorno de la Shenzhou 22 aterrizó a las 12:11 UTC del 29 de mayo de 2026 en el polígono de recuperación Dongfeng, situado en Mongolia Interior. Los tres astronautas habían llegado a Tiangong el 31 de octubre de 2025 en la misión Shenzhou 21, convirtiéndose en la décima expedición de larga duración de la estación espacial china.
La misión china Shenzhou-23 ha iniciado una nueva rotación tripulada hacia la estación espacial Tiangong en un momento especialmente relevante para el programa espacial chino, que ya combina operaciones rutinarias de larga duración en órbita baja con los preparativos para futuras misiones lunares tripuladas. El lanzamiento, realizado el 24 de mayo de 2026 mediante un cohete Long March 2F desde el centro espacial de Jiuquan, marca además el comienzo del primer experimento chino de permanencia anual continuada en el espacio.
El cohete Larga Marcha 2F/G Y23 despega desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan el 24 de mayo de 2026 transportando la nave tripulada Shenzhou-23 hacia la estación espacial Tiangong. Créditos: CASTC
La misión SMILE, desarrollada conjuntamente por la Agencia China de Ciencias y la Agencia Espacial Europea, ya se encuentra en órbita para conocer mejor cómo el viento solar interactúa con la magnetosfera terrestre y las auroras que se forman alrededor de la Tierra.
El satélite despegó el 19 de mayo de 2026 a las 03:52 UTC desde el Centro Espacial de la Guayana Francesa a bordo de un cohete Vega C en la misión VV29. Tras dos encendidos de la etapa superior AVUM+, la nave fue situada inicialmente en una órbita circular de aproximadamente 706 km de altitud y 70° de inclinación. Durante las próximas semanas utilizará su propio sistema de propulsión para alcanzar una órbita científica altamente elíptica de aproximadamente 5.000 × 121.000 km y un periodo orbital cercano a las 51 horas.
SMILE, siglas de “Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer”, es una misión científica diseñada para estudiar la interacción entre el viento solar y el entorno magnético terrestre. El objetivo principal de la misión es comprender cómo la energía y las partículas procedentes del Sol modifican la magnetosfera y desencadenan fenómenos como las auroras boreales y las tormentas geomagnéticas.
Créditos: ESA/CNES/Avio
Una misión para observar la magnetosfera terrestre desde el espacio
La magnetosfera es la región del espacio dominada por el campo magnético de la Tierra. Esta estructura actúa como una barrera frente al viento solar, desviando gran parte de las partículas cargadas emitidas continuamente por el Sol. Sin embargo, la interacción entre ambos sistemas es dinámica y puede alterarse durante episodios de elevada actividad solar.
Las eyecciones de masa coronal y otras perturbaciones del viento solar pueden deformar la magnetosfera, transferir energía hacia el entorno terrestre y provocar tormentas geomagnéticas capaces de afectar satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas. Uno de los procesos físicos fundamentales implicados en estos fenómenos es la reconexión magnética, mediante la cual las líneas de campo magnético cambian de configuración liberando grandes cantidades de energía.
Aunque numerosas misiones espaciales han estudiado anteriormente estos procesos mediante detectores de partículas y magnetómetros, SMILE intentará obtener por primera vez imágenes globales continuas de la interacción entre el viento solar y la magnetosfera. Según la Academia China de Ciencias, la misión permitirá observar dinámicamente el proceso completo de acoplamiento entre ambos sistemas mediante una combinación de observaciones remotas e instrumentos “in situ”
Créditos: ESA/NSSC
Los instrumentos científicos de SMILE
La misión incorpora cuatro instrumentos científicos diseñados para observar simultáneamente diferentes aspectos del clima espacial terrestre.
El instrumento más destacado es SXI (“Soft X-ray Imager”), un telescopio de rayos X desarrollado principalmente por la Universidad de Leicester con colaboración china. El instrumento utilizará una óptica de tipo “ojo de langosta”, basada en múltiples microcanales reflectantes que permiten captar campos de visión muy amplios. SXI detectará rayos X suaves generados cuando los iones del viento solar interactúan con átomos neutros presentes alrededor de la Tierra, permitiendo observar regiones de la magnetosfera que normalmente son invisibles.
El segundo instrumento principal es UVI (“UltraViolet Imager”), un telescopio ultravioleta destinado a observar las auroras terrestres y la respuesta de la ionosfera a las variaciones del viento solar. Estas observaciones permitirán relacionar directamente los cambios detectados en la magnetosfera con la evolución de las auroras polares.
SMILE también transporta el detector de partículas LIA (“Light Ion Analyser”), encargado de analizar iones de baja energía presentes en el entorno espacial terrestre, y el magnetómetro MAG, diseñado para medir con gran precisión las variaciones del campo magnético alrededor de la nave espacial.
La combinación de estos instrumentos permitirá observar simultáneamente la estructura global de la magnetosfera y medir directamente las partículas y campos magnéticos responsables de su evolución. Según los responsables de la misión, este sistema de observación proporcionará capacidades inéditas para estudiar tormentas y subtormentas geomagnéticas.
Créditos: ESA
Créditos: ESA
Una órbita diseñada para estudiar el clima espacial
Uno de los aspectos más característicos de SMILE es su órbita altamente elíptica. Una vez completadas las maniobras orbitales, el satélite podrá permanecer durante largos periodos observando simultáneamente la magnetosfera y las auroras terrestres desde grandes distancias.
La misión realizará maniobras orbitales durante aproximadamente 42 días antes de alcanzar su órbita científica definitiva. Posteriormente comenzará una fase de pruebas en órbita de unos dos meses antes del inicio de las operaciones científicas rutinarias, previstas inicialmente para una duración mínima de tres años.
Cooperación espacial entre China y Europa
La misión SMILE representa uno de los proyectos de cooperación espacial internacional más amplios desarrollados entre China y Europa durante los últimos años. Según la Academia China de Ciencias, es la primera misión realizada conjuntamente entre ambas partes de forma integral a nivel de misión, desde las primeras fases de diseño y selección científica hasta las operaciones y explotación de datos.
China fue responsable del desarrollo de la plataforma del satélite, los sistemas de telemetría y control y varios instrumentos científicos, mientras que Europa asumió el desarrollo del módulo científico y del telescopio SXI, además del soporte relacionado con el lanzamiento y las operaciones iniciales. Diversas instituciones científicas europeas y chinas participaron conjuntamente en el desarrollo y calibración de los instrumentos.
La misión fue seleccionada por la ESA en 2015 y originalmente estaba prevista para principios de la década de 2020. Sin embargo, diversos retrasos técnicos y las consecuencias de la pandemia prolongaron el calendario de desarrollo durante varios años antes de su lanzamiento definitivo en 2026.