Los telescopios espaciales Hubble y James Webb han permitido estudiar objetos transneptunianos con tamaños estimados de apenas unos pocos kilómetros, una población que hasta ahora quedaba en gran medida fuera del alcance de las observaciones directas. Dos trabajos publicados el 8 de septiembre de 2026 en The Astronomical Journal combinan la capacidad de Webb para detectar fuentes muy débiles en el infrarrojo con las observaciones de Hubble en luz visible para investigar cuántos de estos pequeños cuerpos podrían existir y qué información conserva su superficie sobre su origen.
BepiColombo inicia su llegada a Mercurio tras separar con éxito el módulo de transferencia
Después de casi ocho años de viaje por el Sistema Solar interior, la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha comenzado la fase final de su aproximación a Mercurio. El 3 de septiembre de 2026, la nave separó con éxito el Mercury Transfer Module (MTM), el módulo que había proporcionado la mayor parte de la propulsión durante el crucero interplanetario.
La operación modifica por primera vez de forma sustancial la configuración con la que BepiColombo ha viajado desde su lanzamiento en octubre de 2018. A partir de ahora, el Mercury Planetary Orbiter (MPO) europeo y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio) japonés continuarán juntos hacia la inserción orbital prevista para el 21 de noviembre.

Separación confirmada desde la Tierra
La separación del MTM estaba programada para las 14:00 CEST del 3 de septiembre. Un cambio en la señal Doppler recibido posteriormente fue la primera indicación de que el módulo se había desprendido según lo previsto.
La confirmación definitiva llegó a las 15:52 CEST, cuando las antenas de espacio profundo de la red ESTRACK situadas en Cebreros, en Ávila, y Malargüe, en Argentina, adquirieron la señal de la nave. La ESA comunicó entonces que la separación se había completado correctamente, que los sistemas del conjunto restante mostraban parámetros nominales y que los paneles solares del MPO estaban suministrando energía.
La maniobra se realizó cuando BepiColombo se encontraba a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Debido al tiempo necesario para que las señales recorran esa distancia, la secuencia había sido previamente programada y no podía ser controlada en tiempo real desde el centro de operaciones.
El final de la función del Mercury Transfer Module
El MTM fue diseñado específicamente para transportar los dos orbitadores científicos hasta las proximidades de Mercurio. Incorporaba cuatro propulsores eléctricos alimentados con xenón que permitieron modificar lentamente la velocidad y la trayectoria de la nave durante el largo viaje hacia el interior del Sistema Solar.
Sus motores iónicos dejaron de utilizarse definitivamente en junio de 2026. Desde entonces BepiColombo continuó siguiendo una trayectoria balística hasta la separación del módulo. Ahora será el sistema de propulsión química del MPO el encargado de realizar las maniobras necesarias durante la llegada a Mercurio.
Alcanzar una órbita alrededor del planeta requiere reducir considerablemente la energía orbital adquirida al desplazarse hacia el Sol. Por esta razón, la trayectoria de BepiColombo ha incluido nueve asistencias gravitatorias: una con la Tierra, dos con Venus y seis con Mercurio. El último sobrevuelo tuvo lugar el 8 de enero de 2025 y permitió modificar la trayectoria necesaria para preparar la aproximación final.
La complejidad de esta trayectoria explica también buena parte de la historia de la exploración de Mercurio, visitado anteriormente por Mariner 10 y posteriormente estudiado desde órbita por MESSENGER.

El siguiente paso: entrar en órbita de Mercurio
La separación del MTM no significa que BepiColombo haya entrado ya en órbita. El MPO, Mio y la estructura protectora MOSIF continúan unidos mientras se aproximan al planeta.
La inserción orbital está prevista para el 21 de noviembre de 2026. El conjunto deberá entonces utilizar la propulsión química del MPO para ser capturado en una órbita polar alrededor de Mercurio. Después comenzará una secuencia de maniobras destinada a colocar progresivamente los dos vehículos científicos en sus respectivas órbitas.
Según el calendario actualizado de la ESA, MPO y Mio deberán separarse entre el 9 y el 10 de diciembre de 2026. El MPO continuará después modificando su órbita hasta alcanzar la trayectoria destinada a sus observaciones científicas. El comienzo de la fase científica de la misión está previsto para abril de 2027.
Dos orbitadores para estudiar Mercurio
BepiColombo está formada en realidad por dos sondas científicas con objetivos complementarios. El MPO de la ESA estudiará la superficie, composición, topografía, estructura interna, exosfera y entorno de Mercurio mediante once instrumentos científicos. Mio, desarrollado por JAXA, está especializado principalmente en el campo magnético, las partículas cargadas, las ondas de plasma, el polvo y la interacción de la magnetosfera mercuriana con el viento solar.
España participa además en varios elementos científicos y operativos de la misión. El Instituto de Astrofísica de Andalucía intervino en el altímetro láser BELA y el Centro de Astrobiología participó en el espectrómetro de rayos X MIXS. La estación de Cebreros ha tenido también un papel directo en el seguimiento de BepiColombo, incluido el enlace utilizado para confirmar la separación del MTM.
Con el módulo de transferencia ya separado, la misión ha entrado en la secuencia de operaciones que debe conducir a la captura orbital de noviembre.
Lanzamiento de SMILE, la misión conjunta entre China y la ESA para estudiar el clima espacial
La misión SMILE, desarrollada conjuntamente por la Agencia China de Ciencias y la Agencia Espacial Europea, ya se encuentra en órbita para conocer mejor cómo el viento solar interactúa con la magnetosfera terrestre y las auroras que se forman alrededor de la Tierra.
El satélite despegó el 19 de mayo de 2026 a las 03:52 UTC desde el Centro Espacial de la Guayana Francesa a bordo de un cohete Vega C en la misión VV29. Tras dos encendidos de la etapa superior AVUM+, la nave fue situada inicialmente en una órbita circular de aproximadamente 706 km de altitud y 70° de inclinación. Durante las próximas semanas utilizará su propio sistema de propulsión para alcanzar una órbita científica altamente elíptica de aproximadamente 5.000 × 121.000 km y un periodo orbital cercano a las 51 horas.
SMILE, siglas de “Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer”, es una misión científica diseñada para estudiar la interacción entre el viento solar y el entorno magnético terrestre. El objetivo principal de la misión es comprender cómo la energía y las partículas procedentes del Sol modifican la magnetosfera y desencadenan fenómenos como las auroras boreales y las tormentas geomagnéticas.

Una misión para observar la magnetosfera terrestre desde el espacio
La magnetosfera es la región del espacio dominada por el campo magnético de la Tierra. Esta estructura actúa como una barrera frente al viento solar, desviando gran parte de las partículas cargadas emitidas continuamente por el Sol. Sin embargo, la interacción entre ambos sistemas es dinámica y puede alterarse durante episodios de elevada actividad solar.
Las eyecciones de masa coronal y otras perturbaciones del viento solar pueden deformar la magnetosfera, transferir energía hacia el entorno terrestre y provocar tormentas geomagnéticas capaces de afectar satélites, sistemas de navegación, comunicaciones y redes eléctricas. Uno de los procesos físicos fundamentales implicados en estos fenómenos es la reconexión magnética, mediante la cual las líneas de campo magnético cambian de configuración liberando grandes cantidades de energía.
Aunque numerosas misiones espaciales han estudiado anteriormente estos procesos mediante detectores de partículas y magnetómetros, SMILE intentará obtener por primera vez imágenes globales continuas de la interacción entre el viento solar y la magnetosfera. Según la Academia China de Ciencias, la misión permitirá observar dinámicamente el proceso completo de acoplamiento entre ambos sistemas mediante una combinación de observaciones remotas e instrumentos “in situ”

Los instrumentos científicos de SMILE
La misión incorpora cuatro instrumentos científicos diseñados para observar simultáneamente diferentes aspectos del clima espacial terrestre.
El instrumento más destacado es SXI (“Soft X-ray Imager”), un telescopio de rayos X desarrollado principalmente por la Universidad de Leicester con colaboración china. El instrumento utilizará una óptica de tipo “ojo de langosta”, basada en múltiples microcanales reflectantes que permiten captar campos de visión muy amplios. SXI detectará rayos X suaves generados cuando los iones del viento solar interactúan con átomos neutros presentes alrededor de la Tierra, permitiendo observar regiones de la magnetosfera que normalmente son invisibles.
El segundo instrumento principal es UVI (“UltraViolet Imager”), un telescopio ultravioleta destinado a observar las auroras terrestres y la respuesta de la ionosfera a las variaciones del viento solar. Estas observaciones permitirán relacionar directamente los cambios detectados en la magnetosfera con la evolución de las auroras polares.
SMILE también transporta el detector de partículas LIA (“Light Ion Analyser”), encargado de analizar iones de baja energía presentes en el entorno espacial terrestre, y el magnetómetro MAG, diseñado para medir con gran precisión las variaciones del campo magnético alrededor de la nave espacial.
La combinación de estos instrumentos permitirá observar simultáneamente la estructura global de la magnetosfera y medir directamente las partículas y campos magnéticos responsables de su evolución. Según los responsables de la misión, este sistema de observación proporcionará capacidades inéditas para estudiar tormentas y subtormentas geomagnéticas.


Una órbita diseñada para estudiar el clima espacial
Uno de los aspectos más característicos de SMILE es su órbita altamente elíptica. Una vez completadas las maniobras orbitales, el satélite podrá permanecer durante largos periodos observando simultáneamente la magnetosfera y las auroras terrestres desde grandes distancias.
La misión realizará maniobras orbitales durante aproximadamente 42 días antes de alcanzar su órbita científica definitiva. Posteriormente comenzará una fase de pruebas en órbita de unos dos meses antes del inicio de las operaciones científicas rutinarias, previstas inicialmente para una duración mínima de tres años.
Cooperación espacial entre China y Europa
La misión SMILE representa uno de los proyectos de cooperación espacial internacional más amplios desarrollados entre China y Europa durante los últimos años. Según la Academia China de Ciencias, es la primera misión realizada conjuntamente entre ambas partes de forma integral a nivel de misión, desde las primeras fases de diseño y selección científica hasta las operaciones y explotación de datos.
China fue responsable del desarrollo de la plataforma del satélite, los sistemas de telemetría y control y varios instrumentos científicos, mientras que Europa asumió el desarrollo del módulo científico y del telescopio SXI, además del soporte relacionado con el lanzamiento y las operaciones iniciales. Diversas instituciones científicas europeas y chinas participaron conjuntamente en el desarrollo y calibración de los instrumentos.
La misión fue seleccionada por la ESA en 2015 y originalmente estaba prevista para principios de la década de 2020. Sin embargo, diversos retrasos técnicos y las consecuencias de la pandemia prolongaron el calendario de desarrollo durante varios años antes de su lanzamiento definitivo en 2026.

Lanzamiento y llegada de la Crew 12 a la Estación Espacial Internacional con cuatro tripulantes
La nave Crew Dragon completó su acoplamiento automático a la International Space Station el 14 de febrero a las 3:15 p.m. EST, estableciendo contacto suave con el puerto orientado al espacio del módulo Harmony. Tras la captura rígida y el aseguramiento estructural, comenzaron las comprobaciones de estanqueidad y la igualación de presiones entre ambos vehículos. A las 5:14 p.m. EST se abrieron las escotillas. Los cuatro recién llegados fueron recibidos por Chris Williams (NASA) y los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev (Roscosmos), integrantes de la Expedición 74 ya presentes en el complejo orbital. La estación pasó a albergar siete tripulantes.

Ondas atmosféricas diurnas podrían sostener la superrotación venusiana
Un nuevo análisis de datos de Venus Express y Akatsuki revela que las mareas térmicas diurnas podrían ser fundamentales para sostener la superrotación en la atmósfera de Venus
