La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) prepara para el 20 de octubre de 2026 el lanzamiento de Martian Moons eXploration (MMX), una misión que viajará hasta Fobos para recoger más de 10 g de material de su superficie y transportarlo hasta la Tierra. Las muestras permitirán estudiar directamente la composición del mayor satélite de Marte y contrastar dos explicaciones diferentes para su origen: que sea un antiguo asteroide capturado o que se formara a partir de materiales expulsados por un gran impacto contra Marte.
Recreación de la sonda Martian Moons eXploration (MMX) sobre la superficie de Fobos durante las operaciones de muestreo. Créditos: JAXA.
Después de casi ocho años de viaje por el Sistema Solar interior, la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha comenzado la fase final de su aproximación a Mercurio. El 3 de septiembre de 2026, la nave separó con éxito el Mercury Transfer Module (MTM), el módulo que había proporcionado la mayor parte de la propulsión durante el crucero interplanetario.
La operación modifica por primera vez de forma sustancial la configuración con la que BepiColombo ha viajado desde su lanzamiento en octubre de 2018. A partir de ahora, el Mercury Planetary Orbiter (MPO) europeo y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio) japonés continuarán juntos hacia la inserción orbital prevista para el 21 de noviembre.
ESA
Separación confirmada desde la Tierra
La separación del MTM estaba programada para las 14:00 CEST del 3 de septiembre. Un cambio en la señal Doppler recibido posteriormente fue la primera indicación de que el módulo se había desprendido según lo previsto.
La confirmación definitiva llegó a las 15:52 CEST, cuando las antenas de espacio profundo de la red ESTRACK situadas en Cebreros, en Ávila, y Malargüe, en Argentina, adquirieron la señal de la nave. La ESA comunicó entonces que la separación se había completado correctamente, que los sistemas del conjunto restante mostraban parámetros nominales y que los paneles solares del MPO estaban suministrando energía.
La maniobra se realizó cuando BepiColombo se encontraba a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Debido al tiempo necesario para que las señales recorran esa distancia, la secuencia había sido previamente programada y no podía ser controlada en tiempo real desde el centro de operaciones.
El final de la función del Mercury Transfer Module
El MTM fue diseñado específicamente para transportar los dos orbitadores científicos hasta las proximidades de Mercurio. Incorporaba cuatro propulsores eléctricos alimentados con xenón que permitieron modificar lentamente la velocidad y la trayectoria de la nave durante el largo viaje hacia el interior del Sistema Solar.
Sus motores iónicos dejaron de utilizarse definitivamente en junio de 2026. Desde entonces BepiColombo continuó siguiendo una trayectoria balística hasta la separación del módulo. Ahora será el sistema de propulsión química del MPO el encargado de realizar las maniobras necesarias durante la llegada a Mercurio.
Alcanzar una órbita alrededor del planeta requiere reducir considerablemente la energía orbital adquirida al desplazarse hacia el Sol. Por esta razón, la trayectoria de BepiColombo ha incluido nueve asistencias gravitatorias: una con la Tierra, dos con Venus y seis con Mercurio. El último sobrevuelo tuvo lugar el 8 de enero de 2025 y permitió modificar la trayectoria necesaria para preparar la aproximación final.
La complejidad de esta trayectoria explica también buena parte de la historia de la exploración de Mercurio, visitado anteriormente por Mariner 10 y posteriormente estudiado desde órbita por MESSENGER.
El siguiente paso: entrar en órbita de Mercurio
La separación del MTM no significa que BepiColombo haya entrado ya en órbita. El MPO, Mio y la estructura protectora MOSIF continúan unidos mientras se aproximan al planeta.
La inserción orbital está prevista para el 21 de noviembre de 2026. El conjunto deberá entonces utilizar la propulsión química del MPO para ser capturado en una órbita polar alrededor de Mercurio. Después comenzará una secuencia de maniobras destinada a colocar progresivamente los dos vehículos científicos en sus respectivas órbitas.
Según el calendario actualizado de la ESA, MPO y Mio deberán separarse entre el 9 y el 10 de diciembre de 2026. El MPO continuará después modificando su órbita hasta alcanzar la trayectoria destinada a sus observaciones científicas. El comienzo de la fase científica de la misión está previsto para abril de 2027.
Dos orbitadores para estudiar Mercurio
BepiColombo está formada en realidad por dos sondas científicas con objetivos complementarios. El MPO de la ESA estudiará la superficie, composición, topografía, estructura interna, exosfera y entorno de Mercurio mediante once instrumentos científicos. Mio, desarrollado por JAXA, está especializado principalmente en el campo magnético, las partículas cargadas, las ondas de plasma, el polvo y la interacción de la magnetosfera mercuriana con el viento solar.
España participa además en varios elementos científicos y operativos de la misión. El Instituto de Astrofísica de Andalucía intervino en el altímetro láser BELA y el Centro de Astrobiología participó en el espectrómetro de rayos X MIXS. La estación de Cebreros ha tenido también un papel directo en el seguimiento de BepiColombo, incluido el enlace utilizado para confirmar la separación del MTM.
Con el módulo de transferencia ya separado, la misión ha entrado en la secuencia de operaciones que debe conducir a la captura orbital de noviembre.
El 20 de julio de 1976, la misión Viking 1 de la NASA se convirtió en la primera nave en realizar un aterrizaje controlado y plenamente operativo sobre la superficie de Marte. Apenas unos minutos después comenzó a El 20 de julio de 1976, la misión Viking 1 de la NASA se convirtió en la primera nave en realizar un aterrizaje controlado y plenamente operativo sobre la superficie de Marte. Apenas unos minutos después comenzó a transmitir imágenes desde Chryse Planitia, inaugurando una nueva etapa en la exploración del planeta rojo. Durante los años siguientes, Viking 1 y Viking 2 obtuvieron miles de fotografías, analizaron la atmósfera y el suelo marcianos y realizaron el primer, y hasta la fecha único, intento directo de detectar actividad biológica en otro planeta.
La misión Juno de la NASA ha realizado la primera medición directa del perfil de temperatura bajo la superficie de Ío, la luna más volcánica del Sistema Solar. Las observaciones, obtenidas durante dos sobrevuelos cercanos realizados entre finales de 2023 y comienzos de 2024, muestran que el calor generado en el interior asciende hacia la superficie con una intensidad mucho mayor de la que puede explicar el calentamiento solar. Los resultados, publicados en Journal of Geophysical Research: Planets, también revelan que amplias regiones de Ío presentan una superficie sorprendentemente lisa y formada por materiales de muy baja densidad.
Mapa elaborado a partir de las observaciones del radiómetro de microondas (MWR) de la sonda Juno durante los sobrevuelos de diciembre de 2023 y febrero de 2024. Los colores representan el gradiente térmico detectado bajo la superficie de Ío, indicando las regiones donde el calor asciende con mayor intensidad desde el interior del satélite. Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/USGS.Continúa leyendo Juno revela cómo asciende el calor desde el interior de Ío
La sonda japonesa Hayabusa2 realizó el pasado 5 de julio el sobrevuelo del asteroide 98943 Torifune, el primer objetivo de observación de su misión extendida. Durante el encuentro, la nave pasó a unos 800 metros del centro de masa del asteroide con una velocidad relativa cercana a 5 km/s y obtuvo una secuencia de imágenes de alta resolución.
El asteroide Torifune captado por la cámara ONC-T de la misión Hayabusa2. Créditos: JAXA