BepiColombo es una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) destinada al estudio de Mercurio mediante dos orbitadores científicos: el Mercury Planetary Orbiter (MPO), desarrollado por la ESA, y Mio, el Mercury Magnetospheric Orbiter de JAXA. Ambos estudiarán de forma complementaria la superficie, la composición, la estructura interna, la exosfera, el campo magnético y el entorno espacial del planeta.

Lanzada el 20 de octubre de 2018 mediante un cohete Ariane 5, BepiColombo ha recorrido el Sistema Solar interior utilizando propulsión eléctrica y nueve asistencias gravitatorias —una con la Tierra, dos con Venus y seis con Mercurio— para reducir progresivamente su energía orbital y aproximarse al planeta.

El 3 de septiembre de 2026, tras finalizar la fase de crucero interplanetario, la misión separó con éxito el Mercury Transfer Module (MTM), encargado de proporcionar propulsión y energía durante gran parte del viaje. El conjunto formado por MPO, Mio y la estructura protectora MOSIF continúa ahora hacia Mercurio. Su inserción orbital está prevista para el 21 de noviembre de 2026 y el inicio de las operaciones científicas de los dos orbitadores para abril de 2027.

Una misión formada por dos orbitadores

BepiColombo ha sido diseñada para estudiar Mercurio mediante dos orbitadores científicos que operarán simultáneamente en órbitas diferentes. La ESA es responsable del Mercury Planetary Orbiter (MPO), mientras que JAXA ha desarrollado Mio, denominado inicialmente Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO). Durante el viaje interplanetario ambos permanecieron integrados con otros dos elementos construidos por la ESA: el Mercury Transfer Module (MTM) y la estructura protectora MOSIF.

Esta configuración permitió transportar conjuntamente los dos orbitadores hasta las proximidades de Mercurio, aunque cada uno dispone de una arquitectura, instrumentación y órbita adaptadas a objetivos científicos diferentes.

Mercury Planetary Orbiter (MPO)

El Mercury Planetary Orbiter (MPO) es un orbitador estabilizado en tres ejes de 1.230 kg de masa. Está previsto que opere desde una órbita polar de aproximadamente 480 × 1.500 kilómetros de altitud, con un periodo orbital de unas 2,3 horas.

Sus once experimentos científicos están destinados al estudio de la superficie, composición, topografía, estructura interna, campo gravitatorio, campo magnético y exosfera de Mercurio, además de su interacción con el entorno espacial. Esta órbita relativamente próxima a la superficie permitirá obtener cartografía, espectros y mediciones geofísicas con mayor resolución que las disponibles durante los sobrevuelos realizados durante el viaje.

Las condiciones térmicas de la órbita de Mercurio han condicionado buena parte del diseño del MPO. Su panel solar debe mantenerse inclinado respecto al Sol para limitar su temperatura, mientras un radiador orientado hacia el espacio profundo permite disipar el calor generado por los sistemas de la nave.

Mio, el orbitador magnetosférico

El segundo vehículo científico es Mio, desarrollado por JAXA. Tiene una masa de unos 255 kg y un cuerpo principal en forma de prisma octogonal. A diferencia del MPO, no utilizará estabilización en tres ejes, sino que girará a unas 15 revoluciones por minuto con su eje de rotación aproximadamente perpendicular a la dirección del Sol.

Mio está diseñado principalmente para estudiar el campo magnético de Mercurio, su magnetosfera, el plasma, las partículas energéticas, las ondas electromagnéticas, la exosfera de sodio y el polvo presente en el entorno del planeta. Para ello transporta cinco conjuntos instrumentales.

Su órbita será considerablemente más excéntrica que la del MPO, con altitudes previstas de aproximadamente 590 a 11.640 kilómetros y un periodo de 9,3 horas. Esta configuración permitirá realizar mediciones a diferentes distancias del planeta y caracterizar la estructura y variabilidad de la magnetosfera mercuriana.

La utilización simultánea de MPO y Mio permitirá comparar mediciones realizadas desde dos puntos del entorno de Mercurio. Esta configuración está destinada, entre otros objetivos, a separar las variaciones temporales provocadas por el viento solar de las diferencias espaciales dentro de la magnetosfera y a relacionar estos procesos con el campo magnético generado en el interior del planeta.

MTM y MOSIF durante el viaje a Mercurio

Durante el crucero, los dos orbitadores permanecieron unidos al Mercury Transfer Module (MTM), desarrollado por la ESA. Este módulo incorporaba dos grandes paneles solares y cuatro propulsores iónicos T6 alimentados con xenón. Los motores aceleraban los iones hasta velocidades cercanas a 50 km/s y proporcionaban un empuje reducido pero continuo durante largos periodos, adecuado para modificar progresivamente la trayectoria heliocéntrica de la nave.

El sistema de propulsión eléctrica completó su último periodo de funcionamiento el 15 de junio de 2026. El MTM fue separado posteriormente, el 3 de septiembre, una vez concluida su función durante el viaje interplanetario. Desde ese momento, las maniobras restantes dependen del sistema de propulsión química del MPO.

Mio permanece todavía alojado dentro del Mio Sunshield and Interface Structure (MOSIF), una estructura de aproximadamente 1,8 × 3 metros que proporciona protección térmica y las interfaces mecánicas y eléctricas necesarias mientras el orbitador japonés permanece unido al MPO. MOSIF continuará formando parte del conjunto durante la inserción inicial en órbita y será separado después de la liberación de Mio.

Desarrollo de la misión

BepiColombo fue lanzada el 20 de octubre de 2018 a las 01:45 UTC mediante un Ariane 5 desde el Centro Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. La nave partió con una masa aproximada de 4.100 kg y con sus cuatro elementos —MPO, Mio, MOSIF y el módulo de transferencia MTM— integrados en una única configuración para el viaje interplanetario. La comunicación establecida poco después del lanzamiento confirmó el funcionamiento de la nave y permitió iniciar la fase de puesta en servicio de sus sistemas.

Alcanzar Mercurio requiere una trayectoria considerablemente más compleja que un desplazamiento directo desde la Tierra. Una nave que se dirige hacia el interior del Sistema Solar aumenta su velocidad al descender por el campo gravitatorio del Sol y debe eliminar una parte importante de la energía orbital que poseía inicialmente junto con la Tierra. BepiColombo recurrió para ello a una combinación de propulsión eléctrica de bajo empuje y nueve asistencias gravitatorias, destinadas a modificar progresivamente su velocidad y su órbita alrededor del Sol hasta aproximarlas a las de Mercurio.

La primera asistencia gravitatoria tuvo lugar junto a la Tierra el 10 de abril de 2020. Ese mismo año, el 15 de octubre, BepiColombo realizó el primero de sus dos sobrevuelos de Venus, seguido por un segundo encuentro en agosto de 2021. Estas maniobras redujeron progresivamente la energía orbital de la nave y modificaron su trayectoria para permitir los posteriores encuentros con Mercurio. Durante los sobrevuelos también pudieron activarse algunos de los instrumentos de MPO y Mio, aunque ambos orbitadores permanecían unidos al módulo de transferencia y parte de su instrumentación no disponía todavía de sus condiciones normales de observación.

Seis sobrevuelos de Mercurio

BepiColombo alcanzó por primera vez las proximidades de Mercurio el 1 de octubre de 2021, pero todavía viajaba demasiado rápido para quedar capturada por su gravedad. Este primer encuentro inició una serie de seis asistencias gravitatorias con el propio planeta.

Los siguientes sobrevuelos tuvieron lugar el 23 de junio de 2022 y el 19 de junio de 2023. En cada paso, la gravedad de Mercurio modificó ligeramente la velocidad y dirección de BepiColombo respecto al Sol. Entre estas maniobras, el sistema de propulsión eléctrica del MTM realizó largos periodos de empuje destinados a continuar ajustando la órbita heliocéntrica.

La trayectoria prevista tuvo que ser modificada durante 2024. El 26 de abril de ese año, al comenzar una nueva maniobra, el MTM no pudo suministrar a sus propulsores eléctricos toda la potencia necesaria. Los equipos de la misión consiguieron recuperar inicialmente alrededor del 90 % del nivel de empuje anterior, pero las investigaciones posteriores detectaron corrientes eléctricas inesperadas entre los paneles solares del MTM y la unidad encargada de extraer y distribuir su energía, reduciendo la potencia disponible para el sistema de propulsión eléctrica.

Los análisis determinaron que el empuje disponible no permitiría mantener la trayectoria necesaria para la inserción orbital prevista originalmente para diciembre de 2025. El equipo de dinámica de vuelo de la ESA diseñó entonces una nueva trayectoria que aprovechaba los tres sobrevuelos restantes de Mercurio y requería una menor contribución de la propulsión eléctrica. La llegada al planeta quedó desplazada a noviembre de 2026, sin modificar los objetivos científicos previstos para la fase orbital.

El cuarto sobrevuelo, realizado el 4 de septiembre de 2024, llevó a BepiColombo a unos 165 km de la superficie, aproximadamente 35 km más cerca de lo previsto antes de la modificación de la trayectoria. La maniobra contribuyó a reducir la velocidad de la nave y a situarla en la nueva ruta diseñada tras el problema de potencia del MTM.

El quinto encuentro tuvo lugar el 1 de diciembre de 2024, a una distancia mínima de 37.626 km. Su geometría fue muy diferente a la de los pasos anteriores y formó parte de la secuencia necesaria para preparar el último encuentro con el planeta.

Finalmente, el 8 de enero de 2025, BepiColombo completó su sexta y última asistencia gravitatoria con Mercurio, pasando a unos 295 km de su superficie. La maniobra modificó de nuevo su trayectoria heliocéntrica y dejó a la nave en la ruta que debía conducirla hacia la fase final de aproximación al planeta.

Final del crucero interplanetario

Después del último sobrevuelo continuaron los periodos de propulsión eléctrica necesarios para completar los ajustes de trayectoria. El 15 de junio de 2026, a las 15:24 CEST, los propulsores iónicos del MTM finalizaron definitivamente su último arco de empuje. Con esta operación concluyó el uso de la propulsión eléctrica solar después de casi ocho años de viaje por el Sistema Solar interior.

La siguiente transformación de la nave se produjo el 3 de septiembre de 2026, cuando el Mercury Transfer Module fue separado del conjunto formado por MPO, Mio y MOSIF. La operación eliminó el módulo que había proporcionado la propulsión durante el crucero y dejó al sistema de propulsión química del MPO como responsable de las maniobras posteriores.

Inserción en órbita de Mercurio

La captura orbital está prevista para el 21 de noviembre de 2026. MPO y Mio entrarán todavía unidos en una órbita polar alrededor del planeta mediante una maniobra realizada con los propulsores químicos del orbitador europeo. Esta inserción no situará inmediatamente a cada vehículo en su órbita científica definitiva, sino que iniciará una secuencia de ajustes que se prolongará durante varios meses.

La campaña contempla 16 maniobras propulsivas entre noviembre de 2026 y marzo de 2027 para modificar progresivamente las órbitas del conjunto y, posteriormente, del MPO.

Entre el 9 y el 10 de diciembre de 2026, MPO liberará a Mio, que quedará situado en su órbita polar elíptica. El 16 de diciembre, el orbitador europeo separará también MOSIF, la estructura que ha protegido térmicamente al vehículo japonés durante el viaje y la inserción inicial.

MPO continuará entonces utilizando su sistema de propulsión para reducir y ajustar progresivamente su órbita. Según el calendario actual de la ESA, deberá alcanzar su órbita científica definitiva el 10 de marzo de 2027.

Inicio de las operaciones científicas

Una vez separados los dos orbitadores y completadas las maniobras orbitales, MPO y Mio deberán pasar por las correspondientes fases de comprobación y puesta en servicio de sus sistemas e instrumentos.

El inicio de la fase científica está previsto para el 6 de abril de 2027. A partir de entonces, ambos orbitadores comenzarán las observaciones coordinadas de Mercurio desde sus respectivas trayectorias.

La ESA advierte de que las fechas exactas de esta secuencia pueden modificarse por razones operativas. Hasta el momento, la única de estas etapas completada es la separación del MTM del 3 de septiembre de 2026; la inserción orbital y las operaciones posteriores permanecen previstas para los meses siguientes.

Objetivos científicos de BepiColombo

BepiColombo está diseñada para estudiar Mercurio como un sistema integrado, desde su interior hasta la magnetosfera y su interacción con el viento solar. Las observaciones realizadas anteriormente por Mariner 10 y, especialmente, por MESSENGER permitieron cartografiar prácticamente toda la superficie y caracterizar numerosas propiedades del planeta, pero dejaron abiertas cuestiones sobre su formación, su elevada proporción de elementos metálicos, la composición de la superficie, el origen de su campo magnético y los procesos que mantienen su exosfera. Los dos orbitadores de BepiColombo abordarán estas cuestiones mediante observaciones simultáneas y complementarias.

Uno de los principales objetivos es determinar con mayor precisión la estructura y composición interna de Mercurio. El planeta posee un núcleo metálico excepcionalmente grande respecto a su tamaño, que ocupa una fracción considerable de su volumen. Las mediciones del campo gravitatorio, la rotación y las deformaciones producidas por las mareas solares permitirán restringir los modelos sobre el tamaño y estado físico del núcleo, la estructura del manto y la distribución de masas en el interior. Estas observaciones contribuirán también a estudiar el origen del campo magnético global de Mercurio y los procesos de dinamo que todavía pueden operar en su núcleo.

El origen y evolución de la superficie constituye otro de los grandes campos de estudio. BepiColombo realizará observaciones espectroscópicas, altimétricas y de imagen destinadas a determinar la composición mineralógica y elemental de diferentes terrenos y reconstruir su evolución geológica. Los datos permitirán estudiar las grandes llanuras volcánicas, estructuras tectónicas, cráteres de impacto y otras formaciones superficiales, además de caracterizar los depósitos localizados en regiones polares permanentemente en sombra. La combinación de composición, topografía y contexto geológico permitirá contrastar diferentes modelos sobre la formación de Mercurio y sobre los procesos responsables de su elevada relación entre masa metálica y silicatos.

BepiColombo estudiará también la exosfera de Mercurio, una envoltura extremadamente tenue formada por átomos y moléculas procedentes principalmente de la superficie. A diferencia de una atmósfera convencional, sus partículas apenas colisionan entre sí y pueden ser liberadas mediante procesos como el impacto de micrometeoritos, la radiación solar o la interacción de partículas del viento solar con el regolito. La misión analizará su composición, distribución y variabilidad para determinar cómo estos mecanismos intercambian material entre la superficie, la exosfera y el entorno espacial.

El segundo gran dominio de observación será la magnetosfera mercuriana. Mercurio es el único planeta terrestre, además de la Tierra, que conserva actualmente un campo magnético global generado en su interior. Su proximidad al Sol hace que la magnetosfera sea pequeña y esté sometida a un viento solar más intenso que el experimentado por nuestro planeta. Mio estudiará el plasma, las partículas energéticas y las ondas electromagnéticas presentes en este entorno, mientras que MPO realizará mediciones del campo magnético desde una órbita más cercana a la superficie. Las observaciones simultáneas desde dos posiciones permitirán distinguir mejor las variaciones espaciales de los cambios temporales provocados por las condiciones del viento solar y separar la contribución del campo interno de Mercurio de las perturbaciones generadas en su magnetosfera.

Esta relación entre interior, superficie, exosfera y magnetosfera permitirá investigar los procesos de transferencia de materia y energía que conectan las diferentes regiones del planeta. La comparación de las mediciones de los dos orbitadores será especialmente importante para estudiar cómo las variaciones del viento solar afectan a la magnetosfera, cómo las partículas pueden alcanzar la superficie y cómo estas interacciones contribuyen a liberar material hacia la exosfera.

BepiColombo incorpora además un programa de radio ciencia y física fundamental. El seguimiento extremadamente preciso de la posición y velocidad del MPO permitirá determinar pequeñas perturbaciones de su trayectoria producidas por el campo gravitatorio de Mercurio y por la gravedad solar. Estas mediciones contribuirán al estudio de la estructura interna del planeta y permitirán realizar pruebas de la relatividad general mediante el movimiento de la nave y la propagación de las señales de radio en el campo gravitatorio del Sol.

El conjunto de estas observaciones permitirá estudiar Mercurio dentro del contexto más amplio de la formación y evolución de los planetas terrestres. Su elevada densidad, su composición superficial, su núcleo de grandes dimensiones y la presencia de un campo magnético global proporcionan restricciones diferentes a las obtenidas en Venus, la Tierra, la Luna o Marte y permiten contrastar los modelos sobre la evolución temprana de los cuerpos rocosos del Sistema Solar interior.

Instrumentos científicos de BepiColombo

BepiColombo dispone de 16 conjuntos instrumentales científicos, once instalados en el orbitador europeo MPO y cinco en el japonés Mio. Algunos de estos experimentos integran a su vez varios sensores o subsistemas especializados.

La instrumentación del MPO está orientada principalmente a la caracterización de la superficie, composición, topografía, estructura interna, exosfera y campo magnético de Mercurio, mientras que los instrumentos de Mio se concentran en el plasma, las partículas, las ondas electromagnéticas y otros componentes del entorno magnetosférico.

Instrumentos del Mercury Planetary Orbiter (MPO)

InstrumentoNombreFunción principal
BELABepiColombo Laser AltimeterMedirá la topografía y morfología de la superficie mediante altimetría láser y permitirá construir modelos digitales del terreno.
ISAItalian Spring AccelerometerMedirá las aceleraciones no gravitatorias que actúan sobre el MPO para mejorar la determinación del campo gravitatorio y los experimentos de radio ciencia.
MPO-MAGMercury Planetary Orbiter MagnetometerMedirá el campo magnético de Mercurio y su interacción con el viento solar y la magnetosfera.
MERTISMercury Radiometer and Thermal Infrared SpectrometerEstudiará la composición mineralógica, temperatura superficial y propiedades térmicas del terreno en el infrarrojo medio.
MGNSMercury Gamma-ray and Neutron SpectrometerDeterminará la abundancia de elementos químicos en la superficie y subsuelo y estudiará la distribución de materiales volátiles, especialmente en las regiones polares.
MIXSMercury Imaging X-ray SpectrometerObtendrá mapas de la composición elemental de la superficie mediante la fluorescencia de rayos X inducida por la radiación solar.
MOREMercury Orbiter Radio science ExperimentUtilizará el seguimiento radioeléctrico de la nave para estudiar el campo gravitatorio, la estructura interna de Mercurio y realizar pruebas de física gravitatoria.
PHEBUSProbing of Hermean Exosphere by Ultraviolet SpectroscopyAnalizará mediante espectroscopía ultravioleta la composición, estructura y variabilidad de la exosfera de Mercurio.
SERENASearch for Exosphere Refilling and Emitted Neutral AbundancesMedirá partículas neutras e ionizadas para estudiar el intercambio de materia entre la superficie, exosfera, magnetosfera y viento solar.
SIMBIO-SYSSpectrometers and Imagers for MPO BepiColombo Integrated ObservatoryObtendrá imágenes estereoscópicas, multiespectrales y espectros de la superficie para estudiar su geología, composición y evolución.
SIXSSolar Intensity X-ray and particle SpectrometerMedirá los rayos X y partículas procedentes del Sol necesarios para interpretar las observaciones de fluorescencia de la superficie realizadas por MIXS.

SIMBIO-SYS integra tres canales complementarios: STC, una cámara estereoscópica para cartografía tridimensional; HRIC, destinada a obtener imágenes de alta resolución; y VIHI, un espectrómetro de imagen en el visible y el infrarrojo cercano.

SERENA constituye también un conjunto de varios sensores destinados a caracterizar diferentes poblaciones de partículas neutras e ionizadas del entorno de Mercurio.

Instrumentos de Mio

El orbitador japonés Mio dispone de cinco conjuntos instrumentales adaptados principalmente a mediciones in situ de la magnetosfera y del entorno de partículas de Mercurio.

InstrumentoNombreFunción principal
MGFMagnetic Field InvestigationMedirá el campo magnético y permitirá estudiar la estructura y dinámica de la magnetosfera y su interacción con el viento solar.
MPPEMercury Plasma Particle ExperimentUtiliza siete sensores para medir electrones, iones y partículas energéticas presentes en la magnetosfera y el viento solar.
PWIPlasma Wave InstrumentMedirá campos eléctricos, ondas de plasma y emisiones de radio presentes en el entorno de Mercurio.
MSASIMercury Sodium Atmosphere Spectral ImagerObservará la emisión del sodio de la exosfera para estudiar su distribución, variabilidad y los procesos que lo liberan desde la superficie.
MDMMercury Dust MonitorDetectará partículas de polvo para caracterizar su distribución y flujo en las proximidades de Mercurio.

La combinación de ambos conjuntos instrumentales permitirá realizar mediciones simultáneas desde dos órbitas distintas. Mientras MPO obtendrá observaciones próximas a la superficie y mediciones geofísicas del planeta, Mio caracterizará el entorno magnetosférico a distancias mayores. Esta configuración permitirá relacionar los procesos observados en la superficie y la exosfera con las condiciones del plasma, el campo magnético y el viento solar.

Ciencia durante el viaje a Mercurio

Aunque la fase científica principal de BepiColombo comenzará después de que MPO y Mio alcancen sus órbitas alrededor de Mercurio, varios instrumentos han permanecido operativos durante parte del viaje interplanetario. Los sobrevuelos de Venus y, especialmente, las seis asistencias gravitatorias con Mercurio permitieron realizar observaciones de la exosfera, la magnetosfera, las partículas y la superficie antes de la llegada definitiva al planeta.

La configuración de crucero impone importantes limitaciones. Los dos orbitadores permanecieron acoplados al módulo de transferencia y algunos instrumentos estaban bloqueados, orientados de forma desfavorable o no podían utilizarse en sus condiciones nominales. Otros, especialmente los dedicados a campos, partículas y espectroscopía, sí pudieron obtener mediciones durante los encuentros planetarios.

Primeras mediciones de la exosfera

Durante el primer sobrevuelo de Mercurio, el 1 de octubre de 2021, BepiColombo atravesó la magnetosfera del planeta y pasó a unos 199 km de su superficie. El espectrómetro ultravioleta PHEBUS observó la tenue exosfera durante aproximadamente una hora alrededor del encuentro y detectó señales correspondientes a hidrógeno y calcio después de que la nave abandonara la sombra de Mercurio.

El espectrómetro de rayos gamma y neutrones MGNS registró también emisiones producidas por la interacción de los rayos cósmicos galácticos con las capas superficiales del planeta. Este tipo de mediciones proporciona información indirecta sobre la composición elemental del material superficial.

Los magnetómetros y detectores de partículas obtuvieron simultáneamente mediciones de los límites de la magnetosfera y del viento solar. La trayectoria del sobrevuelo permitió además recopilar datos magnéticos sobre regiones próximas al hemisferio sur, complementando la cobertura obtenida previamente por MESSENGER.

Estructura de la magnetosfera de Mercurio

El tercer sobrevuelo, realizado el 19 de junio de 2023, proporcionó uno de los conjuntos de datos más detallados obtenidos durante el crucero. BepiColombo atravesó la magnetosfera de Mercurio desde el sector del anochecer hasta el del amanecer en aproximadamente treinta minutos, mientras los sensores del experimento MPPE de Mio medían electrones e iones con diferentes energías.

Las observaciones permitieron identificar varias regiones de la magnetosfera, entre ellas el frente de choque producido por la interacción con el viento solar, la hoja de plasma de la cola magnetosférica y una capa límite de baja latitud caracterizada por plasma turbulento y partículas con un intervalo de energías más amplio que el medido anteriormente en esta región de Mercurio.

También se detectaron iones energéticos próximos al plano ecuatorial cuya distribución es compatible con la posible existencia de una corriente de anillo parcial o completa. La interpretación no está cerrada y requerirá las observaciones prolongadas que realizarán MPO y Mio desde órbita.

Durante el paso por la sombra del planeta cambiaron además las condiciones eléctricas de la propia nave, lo que permitió detectar poblaciones de iones fríos que normalmente resultan difíciles de medir. Entre ellos se identificaron iones de oxígeno, sodio y potasio, elementos que pueden ser liberados desde la superficie por procesos relacionados con el viento solar o los impactos de micrometeoritos. Estas observaciones establecen una conexión directa entre la composición superficial, la exosfera y el plasma de la magnetosfera.

Primera observación de Mercurio en el infrarrojo medio

El quinto sobrevuelo, el 1 de diciembre de 2024, permitió utilizar por primera vez el instrumento MERTIS para observar Mercurio en el infrarrojo medio desde una nave espacial. Durante el encuentro, realizado a 37.626 km de la superficie, el espectrómetro y radiómetro registró la radiación térmica emitida por diferentes regiones del planeta.

Las primeras mediciones mostraron variaciones espaciales de la radiancia relacionadas con la temperatura, la rugosidad y la composición mineralógica de la superficie. MERTIS fue diseñado para trabajar principalmente desde la órbita del MPO, por lo que estas observaciones constituyeron una comprobación anticipada de las técnicas que se emplearán para estudiar la mineralogía de Mercurio durante la fase científica.

Las observaciones en el infrarrojo medio complementarán las medidas espectrales obtenidas en otras longitudes de onda y permitirán investigar minerales cuya identificación resulta difícil mediante los datos disponibles hasta ahora.

Observaciones de las regiones polares

El sexto y último sobrevuelo de Mercurio tuvo lugar el 8 de enero de 2025. BepiColombo pasó a 295 km de la superficie por el hemisferio nocturno y, pocos minutos después, sobrevoló directamente la región del polo norte.

Las cámaras de monitorización M-CAM obtuvieron imágenes de los cráteres Prokofiev, Kandinsky, Tolkien y Gordimer, cuyas zonas interiores permanecen permanentemente en sombra debido a la escasa inclinación del eje de rotación de Mercurio. Observaciones realizadas anteriormente por MESSENGER y mediante radar desde la Tierra han identificado en algunas de estas regiones depósitos compatibles con materiales ricos en volátiles.

Las M-CAM no forman parte de los instrumentos científicos destinados a cartografiar Mercurio desde órbita y sus imágenes tienen una resolución y capacidad espectral limitadas. Durante el sobrevuelo, sin embargo, proporcionaron nuevas perspectivas geométricas del polo norte, de las llanuras volcánicas septentrionales y de la cuenca Caloris, mientras varios instrumentos de MPO y Mio continuaban realizando mediciones del entorno planetario.

Los datos obtenidos durante estos encuentros corresponden a observaciones realizadas con una geometría y una configuración de la nave diferentes de las previstas para la fase orbital. Su análisis ha permitido probar instrumentos y procedimientos y obtener mediciones de regiones de la magnetosfera que no estarán necesariamente atravesadas de la misma manera por MPO y Mio una vez situados en sus órbitas científicas.

Cronología de la misión BepiColombo

HitoFecha
Lanzamiento mediante un Ariane 5 desde Kourou20 de octubre de 2018
Sobrevuelo de la Tierra10 de abril de 2020
Primer sobrevuelo de Venus15 de octubre de 2020
Segundo sobrevuelo de Venus11 de agosto de 2021
Primer sobrevuelo de Mercurio1 de octubre de 2021
Segundo sobrevuelo de Mercurio23 de junio de 2022
Tercer sobrevuelo de Mercurio19 de junio de 2023
Cuarto sobrevuelo de Mercurio4 de septiembre de 2024
Quinto sobrevuelo de Mercurio1 de diciembre de 2024
Sexto y último sobrevuelo de Mercurio8 de enero de 2025
Fin de la propulsión eléctrica del MTM15 de junio de 2026
Separación del Mercury Transfer Module (MTM)3 de septiembre de 2026
Previstas:
Inserción en órbita de Mercurio21 de noviembre de 2026
Separación de Mio9–10 de diciembre de 2026
Separación de MOSIF16 de diciembre de 2026
MPO alcanza su órbita científica10 de marzo de 2027
Inicio de las operaciones científicas6 de abril de 2027

Imágenes de la misión Bepi-Colombo

Imagen de la superficie de Mercurio captada por la misión Bepi-Colombo en su sexto sobrevuelo. 

Créditos: ESA/JAXA.

Segundo sobrevuelo de la BepiColombo en Mercurio

Imagen de la superficie de Mercurio captada por la misión Bepi-Colombo en su segundo sobrevuelo. 

Créditos: ESA/JAXA.

Referencias:

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