El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA fue lanzado el 30 de agosto de 2026 a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio inició así un viaje de unos tres meses hacia una órbita de halo alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, situado aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Desde allí realizará grandes sondeos del cielo destinados al estudio de la energía oscura, la distribución de la materia oscura y la población de exoplanetas de la Vía Láctea.

El lanzamiento tuvo lugar a las 11:26 UTC desde el complejo de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Tras la separación de los dos propulsores laterales del Falcon Heavy, que regresaron a tierra, la etapa central fue descartada y la segunda etapa efectuó dos encendidos para colocar al observatorio en su trayectoria de salida.
Roman se separó de la segunda etapa unos 31 minutos después del despegue y comenzó a operar de forma independiente. Durante el ascenso ya había establecido comunicaciones con tierra. Una hora y 23 minutos después del lanzamiento inició el despliegue del conjunto formado por los paneles solares y el escudo solar, encargado tanto de suministrar energía eléctrica como de limitar el calentamiento del observatorio.
El 31 de agosto la nave realizó la primera corrección de trayectoria de su fase de crucero. Ese mismo día desplegó su antena de alta ganancia y el 1 de septiembre completó la apertura de la cubierta que protege y sombrea el telescopio. También fue activado el Coronagraph Instrument, CGI, que permanecerá durante varios meses en fase de calibración y pruebas. El Wide Field Instrument, WFI, será activado posteriormente durante el periodo de puesta en servicio.
Un telescopio de gran campo para estudiar el universo
Roman utiliza un espejo primario de 2,4 metros de diámetro, comparable al del telescopio espacial Hubble, pero ha sido diseñado para observar regiones del cielo mucho mayores en cada exposición. Su instrumento principal, WFI, dispone de 18 detectores y una cámara de aproximadamente 300 megapíxeles que trabaja desde el espectro visible hasta el infrarrojo cercano.
El campo de visión del WFI es al menos cien veces mayor que el de Hubble. Esta diferencia no implica una resolución cien veces superior, sino la capacidad de cubrir una superficie del cielo mucho más extensa manteniendo una resolución angular elevada. Roman podrá construir grandes catálogos de galaxias, estrellas y otros objetos sin necesidad de ensamblar un número tan elevado de observaciones individuales.

Una parte de la misión estará dedicada a estudiar la expansión del universo y la distribución de la materia a gran escala. Roman observará grandes poblaciones de galaxias y supernovas y medirá fenómenos como la lente gravitacional débil, pequeñas distorsiones en las imágenes de galaxias lejanas producidas por la gravedad de la materia situada en primer plano. Estas medidas permiten reconstruir estadísticamente la distribución de materia, incluida la materia oscura, que no emite ni absorbe luz de forma detectable.
Los datos también permitirán estudiar cómo ha variado la expansión cósmica a lo largo del tiempo. Energía oscura es el término utilizado para describir el componente o mecanismo responsable de la expansión acelerada del universo en los modelos cosmológicos actuales, aunque su naturaleza física continúa sin estar determinada.

Exoplanetas mediante microlentes y observación directa
Otro de los principales programas científicos de Roman estará dedicado a los planetas extrasolares. Durante la misión primaria, el telescopio observará repetidamente regiones densamente pobladas hacia el centro de la Vía Láctea para detectar eventos de microlente gravitacional.
Una microlente se produce cuando un objeto situado entre una estrella lejana y el observador desvía y amplifica temporalmente su luz mediante su campo gravitatorio. Si el objeto intermedio posee un planeta, este puede introducir una señal adicional en la curva de brillo. El método permite detectar sistemas planetarios situados a grandes distancias y también planetas que no orbitan una estrella.
La NASA estima que los programas de observación de Roman podrían descubrir alrededor de 100.000 exoplanetas. Estos datos ampliarán el estudio estadístico de los sistemas planetarios y complementarán técnicas como el método de tránsito, utilizado por otros observatorios y por misiones especializadas como Pandora.
Roman incorpora además el Coronagraph Instrument, un demostrador tecnológico destinado a bloquear la luz de estrellas cercanas para observar directamente planetas gigantes y discos de polvo situados a su alrededor. El instrumento emplea óptica deformable para corregir pequeñas aberraciones del frente de onda y aumentar el contraste entre la estrella y los objetos mucho más débiles de su entorno. Su funcionamiento permitirá probar tecnologías destinadas a futuros observatorios diseñados para obtener imágenes directas y espectros de exoplanetas.

Tres meses de puesta en servicio antes de las observaciones científicas
Roman no se situará exactamente en el punto L2, sino en una órbita de halo alrededor de esta región de equilibrio dinámico. Desde esa configuración, el Sol, la Tierra y la Luna permanecerán aproximadamente en la misma dirección respecto al observatorio, lo que facilita el control térmico y permite mantener amplias zonas del cielo accesibles.
Durante el viaje se activarán, comprobarán y calibrarán los sistemas de la nave y sus instrumentos. La fase de puesta en servicio está prevista para durar aproximadamente tres meses. La NASA prevé publicar las primeras imágenes del telescopio a comienzos de 2027, una vez completadas las principales verificaciones instrumentales.
La misión científica primaria tendrá una duración prevista de cinco años. Roman producirá sondeos de gran extensión que también podrán utilizarse para investigar estrellas, agujeros negros, galaxias y objetos del Sistema Solar. Su diseño está orientado a generar conjuntos de datos homogéneos de grandes áreas del cielo, una estrategia diferente de la observación detallada de campos relativamente pequeños característica de buena parte del trabajo realizado por Hubble y el telescopio espacial James Webb.
El lanzamiento del 30 de agosto ha dado paso a la fase de crucero y puesta en servicio. La siguiente transición de la misión se producirá cuando Roman alcance su órbita alrededor de L2 y complete la calibración de sus instrumentos, condición necesaria para comenzar los sondeos científicos previstos.
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