Una nueva investigación propone que Urano y Neptuno podrían no estar dominados por vastas capas de hielos como sugieren los modelos clásicos. En su lugar, gran parte de su interior estaría formada por una mezcla de materiales rocosos fundidos e hidrógeno en estado supercrítico, una hipótesis que también podría ayudar a comprender los numerosos subneptunos descubiertos alrededor de otras estrellas.
Las simulaciones muestran que ambas composiciones, rica en roca o en hielos, son compatibles con los datos observados disponibles
La clasificación tradicional de los planetas del Sistema Solar separa los cuerpos rocosos interiores, los gigantes gaseosos y los gigantes de hielo. En este esquema, Urano y Neptuno ocupan la última categoría por la presencia dominante de compuestos volátiles como agua, amoníaco y metano. Sin embargo, la denominación «gigantes de hielo» podría no ser muy apropiada, o al menos eso es lo que sugiere un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Zúrich y publicado en Astronomy & Astrophysics, donde indican que esta división podría ser demasiado restrictiva. Los resultados muestran que ambos planetas admiten interiores con una fracción rocosa mucho mayor de la asumida durante décadas.
Urano visto en infrarrojo por el telescopio espacial James Webb. Créditos: NASA/ESA
Neptuno, el octavo planeta del sistema solar y uno de los menos explorados, ha revelado por primera vez una imagen directa de auroras gracias a las capacidades del telescopio espacial James Webb. Este hallazgo representa un avance significativo en el conocimiento del comportamiento magnético y atmosférico de los gigantes de hielo.
A la izquierda, una imagen de Neptuno en color mejorado tomada por el telescopio espacial Hubble de la NASA. A la derecha, esa imagen se combina con datos del telescopio espacial James Webb de la NASA. Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, Heidi Hammel (AURA), Henrik Melin (Universidad de Northumbria), Leigh Fletcher (Universidad de Leicester), Stefanie Milam (NASA-GSFC)
Desde 2014, el telescopio espacial Hubble ha estado observando las dinámicas atmosféricas de los gigantes gaseosos del sistema solar, los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, gracias al programa OPAL (Outer Planet Atmospheres Legacy). Este proyecto, que cumple una década de operaciones en 2024, ha generado un archivo sin precedentes de imágenes y datos que revelan los cambios y fenómenos que ocurren en las atmósferas de estos planetas a lo largo del tiempo.
Póster conmemorativo de los diez años de observaciones del programa OPAL. Créditos: NASA/ESA
El Telescopio Espacial Hubble de la NASA, y de la ESA en menor medida, ha completado su gran gira anual por el Sistema Solar exterior. Este es el reino de los planetas gigantes Júpiter, Saturno y los planetas helados Urano y Neptuno, extendiéndose hasta 30 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. A diferencia de los planetas rocosos como la Tierra y Marte que se apiñan cerca del calor del Sol, estos mundos lejanos están compuestos principalmente de masas gaseosas frías de hidrógeno, helio, amoníaco, metano y otros gases traza alrededor de un gran núcleo.