Mark Vande Hei «releva» a Scott Kelly como el astronauta norteamericano con el vuelo espacial de mayor duración

El astronauta de la NASA Mark Vande Hei ha vivido en el espacio de forma continua durante 341 días desde que comenzara su misión el 9 de abril de 2021. Lo que sería un vuelo inicial de seis meses se amplió debido a cambios en los relevos de las tripulaciones rusas, permitiéndole romper el récord de permanencia continuada en el espacio entre astronautas norteamericanos que tenía Scott Kelly.

El físico y astronauta voló por primera vez al espacio en la misión Soyuz MS-06 formando parte de la Expedición 53/54 a la ISS en 2017. En esta primera misión acumuló un total de 165 días en el espacio realizando dos caminatas espaciales.

Actualmente está en su segundo vuelo al espacio. Viajó a la ISS el 9 de abril de 2021 en la misión Soyuz MS-18 junto con los cosmonautas Oleg Novitskiy y Pyotr Dubrov coincidiendo con la Expedición 64 de la ISS. Ha formado parte de las Expediciones 65-66 y el próximo 30 de marzo regresará del espacio en la nave Soyuz MS-21. Aunque se rumoreó que la agencia espacial rusa Roscosmos podría no cumplir con el compromiso de traerle de vuelta como represalia al apoyo de EEUU a Ucrania y a las sanciones impuestas, hoy la agencia ha desmentido todas esas informaciones y ha asegurado que el astronauta estadounidense volverá a casa tal como estaba planificado. Ese día completará un total de 355 días consecutivos en órbita junto al cosmonauta ruso Dubrov y su misión pasará a ser la de mayor duración de la historia en la Estación Espacial Internacional, toda una hazaña en estos tiempos donde se vislumbra un posible fin de la colaboración en el espacio entre los principales socios de la estación. Muy lejos queda el actual récord de duración de un vuelo espacial que estableció el cosmonauta ruso Valeri Polyakov en el año 1995, permaneciendo un total de 437 días orbitando el planeta en la estación espacial Mir. Casi nada.

Vuelos espaciales de mayor duración

DuraciónTripulaciónPaísDestino
437 díasValeri PolyakovRusiaMir
379 díasSergei AvdeyevRusiaMir
365 díasVladimir Titov
Musa Manarov
Unión SoviéticaMir
341 días*Mark Vande Hei
Pyotr Dubrov
Estados Unidos
Rusia
ISS – *En curso
340 díasMikhail Kornienko
Scott Kelly
Rusia
Estados Unidos
ISS
328 díasCristina KochEstados UnidosISS

¿Descubrió Herschel los anillos de Urano en el siglo XVIII?

El descubrimiento oficial de los primeros anillos de Urano sucedió de una manera muy casual un día como hoy 10 de marzo hace 45 años, en el año 1977, durante una campaña internacional realizada desde diferentes observatorios por todo el mundo con objeto de observar la ocultación de la estrella SAO58687 por el planeta Urano.

Esta imagen en color falso del infrarrojo obtenida por el Telescopio Espacial Hubble en agosto de 1998 muestra los anillos junto al planeta. La luz infrarroja nos permite ver detalles de las diferentes capas de la atmósfera de Urano, que ha sido mejorada digitalmente con color falso. Créditos: JPL/NASA
Esta imagen en color falso del infrarrojo obtenida por el Telescopio Espacial Hubble en agosto de 1998 muestra los anillos junto al planeta. La luz infrarroja nos permite ver detalles de las diferentes capas de la atmósfera de Urano, que ha sido mejorada digitalmente con color falso. Créditos: JPL/NASA/STScI

Las ocultaciones de una estrella son de gran interés científico porque permiten estudiar diferentes aspectos del astro ocultado y en este caso concreto del astro más cercano. Las pretensiones de dicho estudio pasaban por investigar la variación de luz de la estrella a su paso tras las capas más externas de la atmósfera de Urano. Fue entonces cuando los astrónomos James L. Elliot, Edward W. Dunham y Jessica Mink pudieron medir los tiempos de ocultación de la estrella gracias a un telescopio reflector Cassegrain de 91cm montado a bordo de un avión del Kuiper Airborne Observatory (KAO). Los datos recabados no pudieron ser más interesantes. Antes de la ocultación prolongada de casi 25 minutos de la estrella por el planeta Urano, pudieron apreciar cinco disminuciones de intensidad de la estrella y posteriormente a la ocultación prolongada producida por el planeta apreciaron de nuevo cinco variaciones, deduciendo así la existencia de cinco anillos alrededor del planeta. Más tarde anunciarían la existencia de cuatro anillos más. Por aquel entonces solo se conocía la existencia de los anillos de Saturno, por ello el descubrimiento supuso una gran sorpresa a la comunidad internacional.

Urano visto por la Voyager 2 en enero de 1986. Créditos: NASA/JPL
Urano visto por la Voyager 2 en enero de 1986. Créditos: NASA/JPL

Más tarde la nave Voyager 2 hizo un sobrevuelo del planeta en 1986. A su paso por el planeta estudió y fotografió el planeta y sus satélites descubriendo dos nuevos anillos. Los dos últimos anillos en descubrirse fueron gracias a observaciones efectuadas por el Telescopio Espacial Hubble durante los años 2003-2005, elevando el número total de anillos a trece.

William Herschel
William Herschel, astrónomo Real de la Corte del rey inglés Jorge, descubrió el planeta Urano, sus lunas Titania y Oberón y los satélites Encélado y Mimas de Saturno además de cientos de galaxias y nebulosas. Además construyó los mejores telescopios de su época.
William Herschel mirando por su telescopio en Bath, al sur de Inglaterra.
William Herschel mirando por su telescopio en Bath, al sur de Inglaterra.

Pues a propósito del aniversario del descubrimiento simplemente comentar que el famoso astrónomo William Herschel, quién descubrió el planeta Urano por cierto, anotó en la bitácora de sus observaciones planetarias la posible existencia de un anillo nada menos que en 1789, noticia que se publicaría ocho años más tarde en el Royal Society Journal.

En aquella época fue muy posible que se dieran una serie de factores que pudieron haber permitido que el astrónomo pudiera haber realizado esas observaciones con los medios de la época. Una de ellas es que muy probablemente el ángulo de los anillos respecto al planeta visto desde la Tierra fuera el apropiado y que en alguno de los anillos tuviera pérdidas de material, probablemente hielo. Por otro lado y de manera remota algunos investigadores piensan que en aquella época se produjo una pequeña edad de hielo en la Tierra, llamada comúnmente «mínimo de Maunder» donde probablemente al haber temperaturas de unos cinco grados más bajas, podría haber provocado la desaparición del hielo de agua en nuestra atmósfera posibilitando una mayor nitidez en las observaciones por cielos más claros. Otra causa posible es que en la época del descubrimiento la revolución industrial apenas había comenzado, reduciendo las posibilidades de cotejar los estudios de William Herschell sobre los anillos para los observadores de épocas posteriores debido a una mayor polución atmosférica por la combustión de carbón. Por otro lado los estudios de la nave Cassini sobre Saturno confirman que los anillos del planeta se están volviendo más oscuros y difusos con el paso de los años, proceso que bien podría ocurrir en el sistema de anillos de Urano.

Durante doscientos años posteriores a esa anotación, no se volvió a hablar del tema y nadie los observó confirmando la suposición de Herschel. ¿Es posible que Herschel fuera el primero en ver al menos un anillo alrededor de Urano? ¿error o coincidencia?. Siempre quedará la duda, no obstante hoy hace cuarenta y cinco años se descubrieron de forma oficial los anillos sobre el gigante Urano, años antes de descubrirse sobre Júpiter y Neptuno.

Referencias:

Perseverance cumple su primer año en Marte

Hace un año el 18 de febrero de 2021 la misión Mars 2020 de la NASA, más conocido como Perseverance, llegó a la superficie de Marte aterrizando de forma elegante y precisa. Gracias a la multitud de cámaras que portaba, pudimos ver las impresionantes imágenes captadas durante la complicada secuencia de entrada, el descenso y el aterrizaje.

La maniobra Sky Crane para depositar el pesado rover en la superficie funcionó de nuevo a la perfección (Curiosity utilizó la misma maniobra en 2012). La NASA lo consiguió una vez más, poniendo un laboratorio móvil de algo más de una tonelada y con propulsión nuclear, con el objetivo de recolectar muestras para luego en posteriores misiones recogerlas y enviarlas a nuestro planeta y estudiar las rocas del cráter Jezero en busca de biomarcadores. El cráter Jezero es un cráter de impacto que tiene unos 45 kilómetros de diámetro y que se encuentra en el límite de Isidis Planitia, una gigantesca cuenca de impacto de unos 1500 kilómetros de diámetro.

Desde entonces el explorador de la NASA ha recorrido más de 4.630 metros dentro del cráter Jezero y enviado a la Tierra más de 215.000 imágenes además de lograr varios hitos históricos. El 19 de abril, su compañero de viaje, un pequeño helicóptero apodado Ingenuity que viajó en la panza del rover, logró realizar su primer vuelo en Marte y convertirse en el primer vehículo en ascender, volar y aterrizar de forma exitosa en otro mundo. El 20 de abril mientras los aficionados aún mostrábamos nuestro asombro por el primer vuelo del Ingenuity (¡ya lleva 18!), el instrumento MOXIE, primer sistema ISRU (in-situ resource utilization) que se utiliza en otro mundo, generó oxígeno por primera vez en el cráter Jezero de Marte. También pudo por primera vez escuchar los sonidos de Marte gracias a dos micrófonos que graban tanto los sonidos del rover y el helicóptero como del propio viento marciano.

En septiembre y no sin dificultades, el equipo de la misión consiguió recolectar y almacenar las primeras muestras de rocas marcianas (hasta ahora lleva seis muestras recolectadas) que serán enviadas a la Tierra. El rover también ha analizado varias rocas con sus instrumentos PIXL y SHERLOC, y ya en el presente año, concretamente el 14 de febrero de 2022 en el sol 351 de la misión, consiguió el récord de la mayor distancia recorrida por un rover marciano en un solo día, viajando casi 320 metros utilizando AutoNav, el software de conducción autónoma que permite a Perseverance crear un mapa 3d a su alrededor y así encontrar su propio camino entre rocas y otros obstáculos.

En primavera el rover concluirá su primera campaña científica en el cráter Jézero, un lugar que se cree que albergó un lago hace miles de millones de años y presenta algunas de las rocas más antiguas de Marte que los científicos han podido estudiar de cerca. Los científicos creen que estas rocas que en el pasado tuvieron contacto con el agua son los lugares más propicios para buscar signos de antigua vida microscópica. Posteriormente se dirigirá hacia el oeste, a la zona del borde occidental del cráter cruzando la zona del delta.

Recientemente se han comunicado problemas de funcionamiento de la estación metereológica MEDA, que es la que mide la condiciones alrededor del rover, tales como temperatura, humedad, tamaño y forma del polvo, velocidad y dirección del viento. Esperemos que se quede en un ligero contratiempo y el equipo de la misión pueda solucionarlo. Sin duda queda mucha misión y lo mejor está por llegar. Felicitar al equipo de la misión por su primer año de misión, deseando que sean muchos más.

Más información:

Confirmado el descubrimiento del segundo asteroide troyano terrestre

Un equipo internacional de astrónomos dirigidos por Toni Santana-Ros, del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y de la Universidad de Alicante, ha confirmado la existencia del segundo asteroide troyano terrestre conocido hasta ahora, el 2020 XL5.

Nos referimos a los asteroides troyanos como los asteroides que giran alrededor del Sol atrapados en la misma órbita de alguno de los planetas en lo que se denominan los puntos de Lagrange L4 y L5, en un ángulo de 60° respecto al Sol por delante o detrás del planeta. Los asteroides no permanecen estáticos en los puntos lagrangianos sino que giran alrededor de los mismos en órbitas de tipo halo o de tipo Lissajous. A diferencia de la mayoría de los asteroides que orbitan en el cinturón principal entre las órbitas de Marte y Júpiter, los asteroides troyanos muy posiblemente se han creado a distancias muy diferentes del Sol, solo que han acabado reuniéndose gracias a los movimientos migratorios de los planetas durante la formación inicial de nuestro sistema solar, por lo que pueden tener composiciones muy diferentes y aunque se conocen muchos con órbitas estables, la mayoría normalmente son temporales o transitorios. Para nuestro planeta solo conocíamos la existencia de un asteroide troyano situado en L4 llamado 2010TK7, con un diámetro de unos 250 metros.

Recreación artística de 2020 XL5. (Imagen: NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva/Spaceengine/M. Zamani (NSF’s NOIRLab). CC BY 4.0)
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La sonda Solar Orbiter atraviesa la cola del cometa Leonard

La sonda Solar Orbiter actualmente en órbita heliocéntrica, ha sobrevolado la cola del cometa C/2021 A1 Leonard. La misión de la ESA, aunque con gran colaboración de la NASA, tiene como objetivo el estudio del Sol de cerca, pero eso no le ha impedido la posibilidad de hacer ciencia cometaria mientras que reduce su órbita para aproximarse a nuestra estrella, siendo ésta la segunda ocasión en su corta misión que atraviesa una. En junio del pasado año tuvo la fortuna de atravesar la cola del cometa C/2019 Y4 Atlas, descubierto apenas seis meses antes.

Durante el paso por la cola del cometa Leonard, predicho de antemano por los astrónomos del University College of London, el observatorio espacial solar recopiló una gran cantidad de datos científicos del medio interplanetario, que ahora esperan un análisis completo. La sonda Solar Orbiter dispone de gran cantidad de instrumentación científica. Gracias al conjunto de instrumentos Solar Wind Analyzer (SWA), que dispone de un sensor de iones pesados ​​(HIS) pudo medir claramente átomos, iones e incluso moléculas que son atribuibles al cometa en lugar del viento solar. Los iones son átomos o moléculas a los que se les ha quitado uno o más electrones y ahora llevan una carga eléctrica neta positiva. SWA-HIS detectó iones de oxígeno, carbono, nitrógeno molecular y moléculas de monóxido de carbono, dióxido de carbono y posiblemente agua.

El cometa C/2021 A1 Leonard captado por la sonda Solar Orbiter. Créditos: ESA
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