JAXA prepara el sobrevuelo del asteroide Torifune con Hayabusa2 en julio de 2026

Tras completar el retorno a la Tierra de las muestras del asteroide Ryugu en diciembre de 2020, la sonda japonesa Hayabusa2 continúa operativa en el espacio profundo como parte de una misión extendida que culminará con un sobrevuelo del asteroide cercano a la Tierra (98943) Torifune el próximo 5 de julio de 2026. El encuentro supondrá uno de los desafíos técnicos más complejos de toda la misión, ya que la nave fue diseñada originalmente para operaciones de rendezvous y no para sobrevuelos rápidos a corta distancia.

JAXA planea que Hayabusa2 pase entre 1 y 10 km del centro del asteroide a una velocidad relativa de unos 5,25 km/s, obteniendo imágenes y datos científicos apenas unos segundos antes de la máxima aproximación. El objetivo no será únicamente estudiar Torifune, sino también demostrar tecnologías relacionadas con futuras misiones de defensa planetaria y reconocimiento rápido de asteroides potencialmente peligrosos.

La misión extendida de Hayabusa2, denominada oficialmente Hayabusa2#, comenzó inmediatamente después de la entrega de las muestras de Ryugu a la Tierra. La nave evitó reentrar en la atmósfera terrestre y utilizó sus motores iónicos para continuar operando en el Sistema Solar interior. El nuevo programa científico prevé un sobrevuelo de Torifune en 2026 y un encuentro prolongado con el pequeño asteroide 1998 KY26 en 2031.

El perfil de misión elegido por JAXA no fue la primera opción estudiada para la extensión de Hayabusa2. Durante varios años se analizaron distintas trayectorias posibles, incluyendo una ruta que implicaba sobrevuelos de Venus y encuentros con otros asteroides. Finalmente se descartaron algunas opciones debido a limitaciones térmicas de la nave. Hayabusa2 no fue diseñada para operar demasiado cerca del Sol y ciertas trayectorias habrían sometido a la sonda a temperaturas superiores a las previstas durante el diseño original. La ruta finalmente aprobada incluye el encuentro con Torifune y posteriores asistencias gravitatorias con la Tierra antes de dirigirse hacia 1998 KY26.

Un sobrevuelo extremadamente rápido y cercano

El encuentro con Torifune será muy distinto de las operaciones realizadas alrededor de Ryugu. Durante la misión principal, Hayabusa2 permaneció meses orbitando lentamente el asteroide y realizando maniobras de proximidad. En el caso de Torifune, la nave únicamente dispondrá de unos minutos para realizar observaciones científicas útiles.

El principal problema es que Hayabusa2 carece de la capacidad de reorientación rápida necesaria para mantener un objetivo dentro del campo de visión durante un “flyby” a alta velocidad. Las cámaras y sensores científicos están montados de forma fija y la nave no puede girar con suficiente rapidez cerca de la máxima aproximación. Por ese motivo, el equipo de misión intenta diseñar una trayectoria que permita mantener el asteroide dentro del campo visual el mayor tiempo posible sin necesidad de maniobras bruscas.

La distancia exacta del sobrevuelo todavía no ha sido fijada definitivamente, aunque los estudios actuales contemplan pasar entre 1 y 10 km del centro del asteroide. El equipo incluso estudia aproximaciones cercanas a apenas 1 km de la superficie si la navegación resulta suficientemente precisa. Sin embargo, el tamaño y la forma exacta de Torifune todavía presentan incertidumbres importantes, lo que obliga a extremar las precauciones para evitar una colisión accidental.

El propio paper reconoce que la nave permanecerá prácticamente en trayectoria de impacto hasta momentos muy cercanos al encuentro, desviándose solo lo suficiente para pasar junto al asteroide de forma segura.

Qué se sabe del asteroide Torifune

El asteroide (98943) Torifune, anteriormente conocido como 2001 CC21, pertenece al grupo Apolo de asteroides cercanos a la Tierra. Su órbita cruza la de la Tierra y presenta un semieje mayor de 1,032 unidades astronómicas, con un perihelio de 0,806 unidades astronómicas.

Las observaciones realizadas desde Tierra indican que el objeto posee un diámetro aproximado de unos 450 m, aunque distintos estudios ofrecen valores entre unos 337 y 465 m dependiendo del método utilizado. También existen indicios de que podría tener una forma muy alargada.

El periodo de rotación parece estar bien determinado y ronda las 5 horas. Las observaciones fotométricas sugieren además que el eje de rotación apunta aproximadamente hacia el norte eclíptico.

Uno de los aspectos más interesantes del objeto es su composición. Inicialmente se pensó que Torifune podía pertenecer a la rara clase espectral L, rica en minerales asociados a inclusiones ricas en calcio y aluminio, algunos de los materiales más antiguos conocidos del Sistema Solar. Sin embargo, observaciones posteriores favorecen una clasificación dentro del complejo S, posiblemente similar a los asteroides Itokawa o Eros.

Esto implicaría una composición dominada por silicatos ricos en olivino y piroxeno, materiales comunes en meteoritos de tipo ordinario. Aun así, los investigadores no descartan completamente la presencia local de materiales asociados a asteroides tipo L, algo que podría aclararse durante el sobrevuelo.

Los instrumentos científicos de Hayabusa2

A pesar de sus limitaciones operativas, Hayabusa2 intentará utilizar casi todos sus instrumentos científicos durante el encuentro.

La cámara telescópica ONC-T realizará observaciones fotométricas y geológicas de alta resolución. El objetivo es estudiar la forma global del asteroide, identificar posibles fracturas, bloques, zonas de deslizamiento superficial y reconstruir parcialmente la topografía del objeto. También se intentará buscar pequeños satélites naturales alrededor de Torifune.

El instrumento térmico TIR obtendrá imágenes infrarrojas para determinar la inercia térmica y la rugosidad superficial del asteroide. Estos datos permiten inferir propiedades del regolito y del estado físico de la superficie, incluyendo el tamaño aproximado de los granos y la presencia de materiales compactos o fragmentados.

El espectrómetro infrarrojo NIRS3 analizará la composición mineralógica y buscará señales de absorción en torno a 3 μm relacionadas con la presencia de hidroxilos o agua ligada a minerales superficiales. Esto permitiría estudiar los efectos del viento solar sobre asteroides rocosos del Sistema Solar interior.

Por último, el altímetro láser LIDAR intentará obtener al menos algunas mediciones directas de distancia durante los segundos previos al máximo acercamiento. Debido a la velocidad del sobrevuelo y al limitado tiempo de observación, el instrumento solo dispondrá de unos pocos segundos útiles para recoger datos.

Un nuevo objetivo tras Ryugu

Aunque el sobrevuelo de Torifune durará apenas unos minutos, la misión podría aportar información importante sobre pequeños asteroides rocosos cercanos a la Tierra y sobre futuras técnicas de exploración rápida.

Si el encuentro tiene éxito, Hayabusa2 continuará posteriormente su trayectoria hacia el asteroide 1998 KY26, un objeto extremadamente pequeño y de rotación muy rápida cuyo encuentro está previsto para 2031. Mientras tanto, Torifune se convertirá en el siguiente objetivo científico de una de las misiones de exploración de asteroides más exitosas de las últimas décadas.

Logotipo de la misión extendida de Hayabusa 2.
Emblema oficial de la misión extendida de Hayabusa 2 hacia Torifune y 1998 KY26. Créditos: JAXA.

Referencias y más información


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