La comparación de las muestras de Bennu y Ryugu sugiere que los materiales de sus cuerpos progenitores pudieron acumularse cerca de la línea de hielo del agua, en una región donde se mezclaban partículas procedentes del Sistema Solar interior y exterior. El análisis, publicado en septiembre de 2026 en la revista Science Advances, establece además una estrecha relación isotópica entre Bennu, Ryugu y las condritas carbonáceas CI.
