El orbitador ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO) ha detectado cloruro de hidrógeno (HCl) en la baja atmósfera marciana sobre una región próxima a Alba Mons. Las observaciones se produjeron durante el verano del hemisferio norte, cuando este gas suele ser escaso. Al comparar su distribución con imágenes de la superficie, el equipo identificó fracturas que podrían servir de conductos para gases procedentes del subsuelo. Los autores plantean que el HCl podría tener un origen magmático, aunque las observaciones no confirman una erupción ni demuestran directamente la presencia de magma activo.

El hallazgo procede de un estudio publicado en Science Advances, dirigido por Alexander Trokhimovskiy y con participación de Juan Alday, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). El trabajo analiza datos del instrumento Atmospheric Chemistry Suite (ACS), instalado en el TGO, junto con imágenes de varias cámaras orbitales. La interpretación volcánica se basa en la coincidencia entre una señal atmosférica localizada y estructuras geológicas de la región.
Una señal distinta de las detecciones anteriores
El TGO detectó HCl por primera vez en Marte en 2021. Aquellas observaciones mostraron el gas en distintas zonas del planeta durante una estación con abundante polvo atmosférico. Los estudios relacionaron ese patrón con interacciones entre el polvo, las sales de la superficie y el vapor de agua. La nueva señal es diferente: aparece de forma localizada cerca de Alba Mons durante el verano boreal, cuando el HCl suele ser poco abundante.
El instrumento ACS identificó el gas mediante ocultaciones solares. Durante una ocultación, el espectrómetro mide cómo la atmósfera absorbe la luz del Sol al pasar esta por el limbo del planeta. Cada molécula absorbe determinadas longitudes de onda y deja una señal característica. Así, el equipo pudo estimar la presencia de HCl y su distribución vertical. En las detecciones analizadas, el gas se concentraba en las capas bajas de la atmósfera y alcanzaba abundancias de hasta 1,5 partes por mil millones en volumen.

Fracturas en el entorno de Alba Mons
El equipo comparó la ubicación de las detecciones de HCl con imágenes orbitales de alta resolución, incluidas observaciones de HiRISE, a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter, y de CaSSIS, en el TGO. Alba Mons se encuentra en la región volcánica de Tharsis, donde también se alzan Arsia, Pavonis y Ascraeus Mons, los tres volcanes que forman los Tharsis Montes. En las imágenes aparecen fracturas estrechas en el terreno; algunas tienen apenas unas decenas de centímetros de ancho y forman agrupaciones extensas. También se observan cambios de color y otros rasgos superficiales asociados a ellas.

La coincidencia geográfica no demuestra que el gas salga de esas fracturas. Sin embargo, su forma y distribución podrían ser compatibles con vías que conectan la superficie con estructuras más profundas. Los investigadores consideran que algunas fracturas podrían prolongarse bajo los depósitos superficiales y formar parte de un sistema relacionado con procesos ígneos. En esta interpretación, el HCl ascendería desde el subsuelo, directamente o después de interactuar con el hielo y otros materiales de la corteza.
Las variaciones estacionales podrían influir en cuándo se detecta el gas. El HCl puede quedar retenido en partículas de hielo de la atmósfera y en el terreno helado cercano a la superficie. Los cambios de temperatura y la sublimación del hielo, su transformación directa de sólido a gas, podrían modificar cuánto HCl alcanza la atmósfera. Este mecanismo ayudaría a explicar la época de las detecciones, aunque por sí solo no explica por qué se concentran cerca de Alba Mons.
Una hipótesis que requiere nuevas observaciones
Los autores compararon las detecciones con distintos procesos atmosféricos y geológicos. Según el estudio, los mecanismos químicos atmosféricos conocidos no explican bien la concentración localizada de HCl durante esa estación. Un origen ígneo bajo la superficie sería compatible con la distribución del gas y con el contexto geológico de Alba Mons, una región con una larga historia volcánica. Esta explicación, sin embargo, se basa en indicios indirectos.
No se han observado coladas de lava recientes asociadas a estas detecciones ni una emisión de gases directamente desde las fracturas. Tampoco se ha confirmado la existencia de una cámara magmática activa. El estudio plantea que el HCl podría proceder de procesos ígneos actuales o geológicamente recientes, pero hacen falta más datos para determinar el origen del gas y saber si esos procesos continúan.
En el estudio participa Juan Alday, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), cuyo equipo intervino en el análisis de los espectros de ACS. El instituto está preparando, junto con otros grupos, observaciones desde telescopios terrestres para buscar gases que puedan acompañar al HCl, como el dióxido de azufre (SO₂). La detección de este compuesto aportaría información adicional para evaluar el posible origen magmático del gas.
Referencias y más información
- Alexander Trokhimovskiy et al. (2026). Enigmatic HCl detections as a potential signature of igneous activity on Mars. Science Advances
- Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) (2026). Un satélite europeo detecta indicios de actividad volcánica en Marte.
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