Mucho ha llovido desde que la sonda soviética Luna 3 (Lunik 3) fotografiara por primera vez la cara oculta de la Luna en octubre de 1959. La cara oculta de la Luna es el hemisferio lunar que nunca vemos directamente desde la Tierra debido a la rotación síncrona entre ambos cuerpos, un fenómeno conocido como acoplamiento de marea. Aunque suele llamarse erróneamente “lado oscuro de la Luna”, esta región recibe luz solar igual que la cara visible y experimenta ciclos completos de día y noche que duran aproximadamente 14 días terrestres cada uno.
Durante la mayor parte de la historia humana, la cara oculta de la Luna permaneció completamente desconocida. Ningún observador desde la Tierra podía verla, ni siquiera con telescopios modernos, ya que la Luna tarda exactamente el mismo tiempo en rotar sobre sí misma que en completar una órbita alrededor de nuestro planeta. No fue hasta 1959 cuando la sonda soviética Luna 3 transmitió las primeras imágenes de este hemisferio oculto, revelando una superficie lunar muy diferente a la que conocemos desde la Tierra.
La cara visible de la Luna contiene grandes llanuras basálticas oscuras denominadas “maria”, formadas por antiguas erupciones volcánicas, mientras que la cara oculta presenta una superficie mucho más accidentada y densamente craterizada. También posee una corteza más gruesa y algunas de las estructuras de impacto más antiguas y extensas del Sistema Solar, como la cuenca Polo Sur-Aitken, una gigantesca depresión de aproximadamente 2.500 km de diámetro.
El estudio de la cara oculta de la Luna ha adquirido una importancia creciente durante las últimas décadas. Misiones orbitales como Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), Kaguya o Chang’e 6 han permitido cartografiar con gran precisión su topografía, composición y campo gravitatorio, mientras que la misión china Chang’e 4 se convirtió en 2019 en la primera nave en realizar un alunizaje controlado en esta región lunar. Además de su interés geológico, la cara oculta posee condiciones especialmente favorables para la radioastronomía, ya que queda protegida del ruido electromagnético generado por la Tierra.
En la actualidad, la cara oculta de la Luna se considera uno de los entornos más relevantes para comprender la evolución temprana del Sistema Solar, investigar la historia térmica lunar y preparar futuras infraestructuras científicas y humanas sobre la superficie de nuestro satélite.
Continúa leyendo La cara «oculta» de la Luna