El Programa Artemisa es la iniciativa de NASA para retomar la exploración humana de la Luna mediante un sistema de transporte y operaciones diseñado para el espacio profundo. Tras el final del programa Apolo, Artemisa establece un retorno progresivo que combina misiones no tripuladas, vuelos tripulados en órbita lunar y futuros alunizajes en regiones poco exploradas, con especial interés en las zonas polares.

El avance reciente del programa ha estado marcado por Artemisa 1 y, sobre todo, por Artemisa 2, que ha validado la capacidad del lanzador SLS y la nave Orión para transportar tripulación alrededor de la Luna. A partir de esta base, el programa se orienta hacia estancias más prolongadas en superficie y el desarrollo de tecnologías para operar de forma sostenida fuera de la órbita terrestre, en un contexto que también sirve como preparación para futuras misiones tripuladas a Marte.

Elementos principales del programa Artemis

El Space Launch System, o SLS, es el lanzador pesado desarrollado por NASA para misiones más allá de la órbita baja terrestre dentro del Programa Artemisa. Está diseñado para enviar tripulación y carga hacia la Luna en una arquitectura integrada, mediante una etapa central criogénica y dos aceleradores de combustible sólido derivados del programa del transbordador espacial.

En su configuración inicial Block 1, el SLS emplea cuatro motores RS-25 alimentados por hidrógeno y oxígeno líquidos junto a dos “solid rocket boosters” que proporcionan el empuje principal en el despegue. Esta configuración permite colocar en trayectoria lunar más de 25.000 kg, incluyendo la nave Orión, y constituye la base para versiones futuras con mayor capacidad orientadas a misiones más complejas dentro del programa.

La nave Orión es el vehículo tripulado desarrollado por NASA para transportar astronautas en misiones más allá de la órbita baja terrestre dentro del Programa Artemisa. Está diseñada para operar en trayectorias lunares durante varias semanas, con capacidad para hasta cuatro astronautas y sistemas adaptados a las condiciones del espacio profundo.

Su arquitectura se divide en dos elementos principales. El módulo de tripulación es la cápsula presurizada donde viajan los astronautas, que integra los sistemas de control de vuelo, navegación, comunicaciones y soporte vital. Está equipado con un escudo térmico ablativo que permite el reingreso en la atmósfera terrestre a velocidades próximas a 11.000 m/s. El segundo elemento es el módulo de servicio europeo, desarrollado por la agencia espacial europea ESA, que proporciona propulsión mediante motores alimentados por propergoles líquidos, generación de energía mediante paneles solares, almacenamiento de agua y oxígeno, y control térmico de la nave durante la misión.

El sistema de alunizaje tripulado Starship HLS, actualmente en desarrollo por SpaceX, es la versión adaptada de la Starship para operar como módulo lunar dentro del Programa Artemisa. A diferencia de diseños anteriores, se trata de un vehículo de gran volumen, con aproximadamente 614 m³ de espacio presurizado, concebido para transportar a dos astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie y de regreso. El acceso se realiza mediante acoplamiento frontal con la nave Orión, desde donde la tripulación se desplaza al interior del HLS antes de iniciar el descenso.

El diseño interno se caracteriza por un amplio espacio habitable con una cubierta de vuelo elevada, donde se sitúan los asientos y los sistemas de control frente a un conjunto de ventanas panorámicas. Bajo esta zona se distribuyen áreas de almacenamiento, descanso y trabajo para estancias de unos 6,5 días en la superficie lunar. El vehículo incorpora esclusas para actividades extravehiculares, un sistema de ascensor para el acceso al terreno y motores distribuidos a media altura para el alunizaje, además de depender de un sistema de repostaje en órbita terrestre mediante múltiples lanzamientos de Starship para poder alcanzar la Luna.

El Blue Moon Mark II es el sistema de alunizaje tripulado desarrollado por Blue Origin como alternativa dentro del Programa Artemisa. Se trata de un módulo lunar de aproximadamente 16 m de altura, más compacto que el Starship HLS, diseñado para transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie y de regreso. Su arquitectura mantiene un enfoque más tradicional en comparación con la propuesta de SpaceX.

El vehículo requiere una secuencia de lanzamientos mediante el cohete New Glenn para ensamblar y repostar sus elementos en órbita terrestre. Un carguero denominado Transporter se encarga de transferir propelentes al módulo lunar antes de su viaje hacia la órbita lunar, donde se acopla con la nave Orión. Este sistema implica múltiples fases de repostaje tanto en órbita terrestre como en trayectorias intermedias, lo que introduce una complejidad operativa elevada, aunque inferior a la arquitectura completamente basada en Starship.

Misiones del programa Artemis

Artemisa 1

Misión no tripulada lanzada en 2022 que validó el sistema SLS y la nave Orión en una trayectoria alrededor de la Luna.

Primer vuelo tripulado del programa Artemisa que durante los diez días de misión, realizó un sobrevuelo alrededor de la Luna en abril de 2026.

Próximas misiones del programa:

Artemisa 3

Misión prevista para 2027 que probará los diferentes aterrizadores lunares comerciales en órbita terrestre como paso previo a las misiones de alunizaje tripuladas.

Artemisa 4

Misión prevista para 2028 en la que la tripulación descenderá a la superficie lunar tras transferirse desde la nave Orión a uno de los módulos de alunizaje en órbita lunar.

Artemisa 5

Misión prevista para finales de 2028 en la que la al igual que su antecesora, la tripulación descenderá a la superficie lunar tras transferirse desde la nave Orión a uno de los módulos de alunizaje en órbita lunar.

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El origen del Programa Artemisa se sitúa en la evolución de la política espacial de Estados Unidos tras el final del programa Apolo en la década de 1970. Durante décadas, la exploración tripulada quedó limitada a la órbita baja terrestre, primero con el programa del transbordador espacial y posteriormente con la Estación Espacial Internacional. A comienzos del siglo XXI, bajo la administración de George W. Bush, se impulsó la “Vision for Space Exploration”, que dio lugar al programa Constellation, con el objetivo de regresar a la Luna mediante nuevos lanzadores y una arquitectura completa de exploración. Este programa fue cancelado en 2010 durante la administración de Barack Obama tras una revisión técnica y presupuestaria, aunque se mantuvieron como base tecnológica la nave Orión y el desarrollo de un lanzador pesado que derivaría en el SLS.

Durante la década de 2010, la estrategia evolucionó hacia un modelo híbrido que combinaba desarrollo institucional y participación industrial. Este cambio se formalizó en 2017 con la Space Policy Directive-1 firmada por la administración de Donald Trump, que estableció el regreso a la Luna como objetivo prioritario. En este contexto surgió el Programa Artemisa, concebido como una arquitectura progresiva basada en el SLS, la nave Orión y sistemas de alunizaje desarrollados por empresas privadas. Un elemento central de esta arquitectura era la estación orbital lunar Gateway, diseñada como plataforma en órbita NRHO para apoyar misiones tripuladas, servir como nodo logístico y facilitar operaciones sostenidas en la superficie lunar mediante la participación de agencias internacionales.

Sin embargo, la evolución reciente del programa ha modificado de forma significativa esta arquitectura. Bajo la nueva dirección de NASA, con Jared Isaacman al frente, el proyecto Gateway ha sido cancelado como parte de una simplificación operativa orientada a reducir la complejidad de las misiones. Esta decisión elimina la necesidad de ensamblar y mantener una infraestructura permanente en órbita lunar, trasladando el foco hacia arquitecturas de misión más directas basadas en acoplamientos entre Orión y los módulos de alunizaje. Como resultado, el programa mantiene sus objetivos de exploración de la superficie lunar, pero con una configuración menos dependiente de infraestructuras intermedias en órbita y una mayor concentración en los sistemas de transporte y descenso. La eliminación de la estación Gateway simplifica la arquitectura general, aunque traslada la complejidad hacia la coordinación directa entre la nave Orión y los módulos de alunizaje en órbita lunar.

Inicialmente, el primer alunizaje tripulado estaba previsto para la misión Artemisa 3. Sin embargo, tras el éxito de Artemisa 2, se ha introducido una misión adicional destinada a validar los acoplamientos y operaciones conjuntas entre Orión y los sistemas de alunizaje comerciales desarrollados por SpaceX y Blue Origin, en función de su grado de madurez. Este ajuste desplaza el primer descenso tripulado a la superficie lunar a Artemisa 4, actualmente prevista para 2028.