China inicia su cuarta misión interplanetaria: Tianwen-2 parte rumbo a Kamoʻoalewa

Con el lanzamiento de Tianwen-2 el 29 de mayo de 2025, China ha iniciado su cuarta misión interplanetaria tras Yinghuo-1, Chang’e 2 y Tianwen-1. Esta nueva misión buscará obtener muestras del asteroide 469219 Kamoʻoalewa y, posteriormente, estudiar en detalle el cometa 311P/Elst-Pizarro. Se trata de un proyecto ambicioso que no solo permitirá el retorno de material primitivo del sistema solar a la Tierra, sino también la exploración prolongada de un objeto híbrido entre asteroide y cometa en el cinturón principal.

El lanzamiento tuvo lugar a las 1:31 (hora local) desde el centro espacial de Xichang, mediante un cohete Larga Marcha 3B. Tras 18 minutos de vuelo, la nave fue colocada en una órbita de transferencia hacia su primer destino. La sonda desplegó sin incidentes sus paneles solares y la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) confirmó el éxito de la inserción orbital.
Tianwen-2 está equipada con 11 instrumentos científicos. Entre ellos destacan cámaras ópticas de alta resolución, espectrómetros en el visible, infrarrojo y térmico, un radar para análisis subsuperficial, un magnetómetro, detectores de partículas cargadas y neutras, y analizadores de polvo. Uno de estos instrumentos, el detector de polvo DIANA, ha sido desarrollado en colaboración con centros europeos como el INAF, el CNR y el Politécnico de Milán.

El objetivo principal inicial de la misión es el asteroide cercano a la Tierra 469219 Kamoʻoalewa (2016 HO3), un objeto de apenas 40 m de diámetro que orbita de forma cuasi-estable en resonancia con la Tierra. Su naturaleza exacta es desconocida: se ha planteado que podría tratarse de un fragmento eyectado desde la Luna. Tianwen-2 lo alcanzará en torno a julio de 2026 y lo estudiará durante varios meses antes de proceder a recolectar entre 200 g y 1 kg de muestras de su superficie.
Para la recogida de material, la sonda utilizará una combinación de maniobras de contacto directo tipo touch and go y técnicas de anclaje asistido mediante brazos mecánicos. Estas configuraciones fueron previamente utilizadas con éxito por misiones como Hayabusa 2 y OSIRIS-REx. La elección de la técnica dependerá de la textura y cohesión del regolito del asteroide.

Tras el muestreo, la nave regresará a las inmediaciones terrestres en 2027 y liberará una cápsula de reentrada con el material recolectado, que descenderá a través de la atmósfera a 12,1 km/s y será capturada con ayuda de un helicóptero para evitar contaminación. Completada esta fase, Tianwen-2 continuará su viaje hacia el cometa 311P/Elst-Pizarro, ubicado entre Marte y Júpiter.

El cometa 311P es un cuerpo del cinturón principal que presenta actividad cometaria esporádica, por lo que es de gran interés como objeto transicional entre asteroides y cometas. Su órbita se extiende entre 1,94 y 2,44 UA del Sol. La llegada está prevista para 2031-2032, cuando Tianwen-2 se situará en órbita alrededor del núcleo del cometa para una misión científica de al menos un año.
El estudio de 311P incluirá mapeo de su superficie, análisis espectroscópico, observaciones de actividad cometaria y evaluación de su estructura interna. Esta será la primera vez que una misión china explore un cuerpo tan lejano y prolongado en el tiempo, acumulando experiencia clave en navegación de baja gravedad, diseño orbital y tecnologías autónomas de muestreo.

El programa Tianwen forma parte de una hoja de ruta a largo plazo para la exploración interplanetaria china que incluye misiones a Marte para traer muestras (Tianwen-3), la exploración del sistema joviano (Tianwen-4), y misiones futuras hacia Venus, Neptuno y el espacio interestelar.

Un nuevo retrato del sistema solar: Lucy visita Donaldjohanson

El pasado 20 de abril la sonda Lucy de la NASA realizó un sobrevuelo a 960 km de distancia del asteroide (52246) Donaldjohanson, un cuerpo del cinturón principal situado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Tenemos por tanto un nuevo retrato en la creciente galería de mundos menores visitados por exploradores robóticos y marca otro paso significativo en el desarrollo operativo de la misión Lucy, cuyo objetivo principal es estudiar los asteroides troyanos de Júpiter a partir de 2027.

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Didymos a la vista, la misión DART de la NASA ya observa su objetivo

La nave espacial DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA acaba de echar un primer vistazo a Didymos, el sistema de asteroides doble que incluye su objetivo, Dimorphos. El próximo 26 de septiembre, DART se estrellará intencionadamente contra Dimorphos, una miniluna asteroide de Didymos. Aunque el asteroide no supone ninguna amenaza para la Tierra, se trata de la primera prueba mundial de la técnica de impacto cinético, que consiste en utilizar una nave espacial para desviar un asteroide con fines de defensa planetaria.

Apilado de imágenes obtenidas por la cámara DRACO de la nave espacial DART. Créditos: NASA
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Nuevo objetivo para la misión Lucy: descubierta una luna alrededor del asteroide troyano Polymele

Todavía no ha llegado a su primer objetivo y el equipo de la misión Lucy de la NASA está de enhorabuena de nuevo. Han descubierto la primera luna alrededor del asteroide troyano Polymele, al que sobrevolará si todo va bien, en el año 2027.

Recreación artística del asteroide troyano Polymele. Créditos: NASA’s Goddard Space Flight Center
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El cometa gigante C/2014 UN271 Bernardinelli-Bernstein, el más grande conocido hasta ahora

Gracias a las observaciones del Telescopio Espacial Hubble se ha podido determinar el tamaño del cometa más grande jamás observado.

Tiene 136 kilómetros de ancho, más de 50 veces mayor que la mayoría de cometas conocidos

Los cometas de período orbital largo, pequeños mundos que surcan el espacio profundo, son uno de los objetos más antiguos del sistema solar. Estos «ladrillos primigenios» helados son restos de los primeros días de la construcción y formación de los planetas. Muchos de ellos fueron arrojados sin contemplaciones fuera del sistema solar en un baile gravitacional entre los enormes planetas exteriores. Los cometas expulsados se instalaron en la Nube de Oort, una vasta reserva de cometas lejanos y objetos transneptunianos que rodean los límites del sistema solar hasta muchos miles de millones de kilómetros en las profundidades del espacio.

Secuencia de imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble para aislar el núcleo del coma del cometa. Créditos: NASA, ESA, Man-To Hui, David Jewitt/STScI

La mayoría de los núcleos de los cometas miden unos pocos kilómetros de diámetro, pero los astrónomos del Hubble han descubierto uno enorme. El cometa C/2014 UN271 (Bernardinelli-Bernstein) podría tener un tamaño de 136 km. El mayor cometa conocido hasta el momento era el cometa C/2002 VQ94, con un núcleo estimado en 95 kilómetros de diámetro, descubierto en 2002 por el proyecto Lincoln Near-Earth Asteroid Research (LINEAR).

Concepción artística con el tamaño de algunos núcleos de cometas como comparación. Créditos: NASA/ESA

El cometa C/2014 UN271 fue descubierto por los astrónomos Pedro Bernardinelli y Gary Bernstein mediante imágenes de archivo del Observatorio de Energía Oscura ubicado en el del Observatorio Interamericano del Cerro Tololo, en Chile. Fue observado por primera vez de forma fortuita en 2010 y catalogado inicialmente como planeta menor. Una vez que se ha ido acercando al Sol hasta que el 21 de junio de 2021 pudo verse su coma, por lo que pasó a denominarse cometa.

Aunque el tamaño del cometa es enorme y se acerca a nosotros, apenas podremos distinguirlo mediante buenos telescopios.

Las observaciones del Hubble en 2022 fueron necesarias para discriminar el núcleo sólido de la enorme nube polvorienta que lo envuelve, con ayuda de observaciones de radio.

El cometa se encuentra ahora a menos de 3.000 millones de kilómetros del Sol, viajando a 35.000 km/h hacia el Sol. Se acercará a casi 1.600 millones de kilómetros del Sol en el año 2031, casi alcanzando la órbita de Saturno, para después regresar a la Nube de Oort donde llegará en unos miles de años. Su período orbital alrededor de nuestro Sol está estimado en 612.190 años.

A medida que vaya acercándose a nuestro Sol en estos nueve años próximos es posible que pierda mucha masa, pero por el momento es el mayor cometa conocido.