La nave Soyuz MS-28 despegó el 27 de noviembre desde el cosmódromo de Baikonur con la tripulación formada por el astronauta de la NASA Chris Williams y los cosmonautas de Roscosmos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev. La misión despegó mediante un cohete Soyuz-2.1a desde la plataforma 31/6 del cosmódromo de Baikonur, dentro de la operativa habitual del programa tripulado ruso. Este vuelo constituye el 15.º lanzamiento orbital realizado por Rusia en 2025 y la segunda misión tripulada del año. Tras la inserción en órbita baja terrestre, la nave siguió un perfil rápido de encuentro en dos órbitas con la Estación Espacial Internacional.
La tripulación de Soyuz MS-28 es recibida en el interior de la Estación Espacial Internacional tras la apertura de escotillas. Créditos: NASA
Tres horas después del despegue, la nave inició la secuencia de aproximación final al puerto nadir del módulo Rassvet. La maniobra se realizó de forma automática mediante el sistema Kurs, encargado del guiado y las correcciones de velocidad relativas durante la fase de encuentro. El acoplamiento tuvo lugar a las 7:34 UTC y estuvo seguido por las verificaciones comunes de presurización y estanqueidad previas a la apertura de escotillas. Los tres miembros de la Soyuz MS-28 fueron recibidos por la tripulación de la Expedición 73.
Despegue del Soyuz-2.1a que lanzó la nave Soyuz MS-28 hacia la Estación Espacial Internacional. Créditos: Roscosmos
Durante las próximas dos semanas convivirán diez personas en el complejo orbital, entre ellas los astronautas de la NASA Mike Fincke, Zena Cardman y Jonny Kim, la astronauta de la JAXA Kimiya Yui y los cosmonautas Sergey Ryzhikov, Alexey Zubritsky y Oleg Platonov. La llegada de la Soyuz MS-28 marca la fase final de la Expedición 73, que concluirá el 8 de diciembre con el regreso de Kim, Ryzhikov y Zubritsky tras casi ocho meses de actividad en órbita.
La Soyuz MS-28 durante su aproximación final a la Estación Espacial Internacional sobre el Mediterráneo. Créditos: NASA
La Soyuz MS-28 emplea la nave número 753 del modelo Soyuz MS. Esta unidad sustituyó a la nave originalmente prevista para el vuelo, que sufrió daños en su escudo térmico durante pruebas posteriores a su fabricación por RSC Energía. Los preparativos en Baikonur incluyeron ensayos en cámara de vacío, comprobaciones de fugas y validación de los sistemas de guiado, comunicaciones y propulsión. El lanzador y la cofia llegaron por ferrocarril al cosmódromo el 22 de octubre, manteniendo el calendario de integración previo al lanzamiento.
La tripulación ampliada de la Expedición 73 tras la llegada de Chris Williams, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev. Créditos: NASA
La tripulación reúne perfiles técnicos y formaciones diversas dentro de los programas de Roscosmos y la NASA. Sergey Kud-Sverchkov, nacido en 1983 en Kazajistán, es ingeniero especializado en motores cohete formado en la Universidad Técnica Estatal Bauman de Moscú. Ingresó en el cuerpo de cosmonautas en 2010 y acumuló más de 184 días en órbita durante las expediciones 63 y 64 a bordo de la Soyuz MS-17. En esta misión actúa como comandante de la nave y como ingeniero de vuelo de la Expedición 73.
Tripulación de Soyuz MS-28 en fotografía oficial: Christopher Williams, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev. Créditos: GCTC
Sergei Mikaev, nacido en Irkutsk, en 1986, procede de la aviación militar rusa. Ejerció como piloto, instructor y responsable de preparación táctica. Fue seleccionado como cosmonauta en 2018 y completó su preparación en 2020. La Soyuz MS-28 es su primer vuelo espacial, en el que ejerce como ingeniero de vuelo.
Los tripulantes de Soyuz MS-28, Sergei Mikaev, Sergey Kud-Sverchkov y Christopher Williams, durante la preparación previa al lanzamiento en Baikonur. Créditos: Roscosmos
Christopher Williams, nacido en Nueva York en 1983 y criado en Maryland, estudió física en Stanford y obtuvo un doctorado en astrofísica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Antes de su selección por la NASA en 2021 trabajó como físico médico en oncología radioterápica, combinando actividad clínica e investigación en técnicas avanzadas de guiado por imagen. Durante su primera misión espacial actuará como ingeniero de vuelo y participará en estudios biomédicos y tecnológicos orientados a la exploración humana y a aplicaciones médicas terrestres.
El lanzador Soyuz-2.1a decorado con dibujos creados por pacientes infantiles de cáncer. Créditos: Roscosmos
La nave no tripulada Shenzhou 22 transportó 600 kilos de suministros y servirá como cápsula de retorno para la tripulación de la Shenzhou 21
Lanzamiento del cohete Larga Marcha 2F/G Y22 con la nave Shenzhou 22 en misión sin tripulación hacia Tiangong, imagen del 25 de noviembre de 2025. Créditos: CCTV
El programa tripulado chino activó por primera vez su protocolo de lanzamiento de emergencia con el envío de la nave Shenzhou 22 sin tripulación hacia la estación espacial Tiangong. El despegue se produjo el 25 de noviembre desde la rampa 4 del Centro de Lanzamiento de Jiuquan mediante un lanzador Larga Marcha 2F/G Y22, con el objetivo de proporcionar una cápsula de retorno plenamente operativa a la tripulación de Shenzhou 21 tras la detección de un impacto de micrometeoroide o residuo orbital en una de las ventanas de Shenzhou 20.
El procedimiento puesto en marcha con Shenzhou 22 también permite compararlo con otros modelos operativos. Durante la misión Starliner CFT de 2024, la tripulación permaneció varios meses en la Estación Espacial Internacional mientras se analizaban fallos en los propulsores de su nave. No se trataba de enviar una cápsula de reemplazo, sino de determinar si el vehículo podía regresar con seguridad o si era necesario recurrir a otro vehículo disponible. La diferencia de tiempos responde a la arquitectura de ambos programas: China mantiene una línea de producción continua y centralizada para las naves Shenzhou, mientras que la misión estadounidense implicaba un vehículo aún en validación y la coordinación entre distintos proveedores comerciales.
La tripulación de Shenzhou 21 monitorizó en tiempo real la secuencia de lanzamiento de Shenzhou 22. Créditos: CCTV
La Shenzhou 22 fue preparada en un ciclo de trabajo mucho más corto de lo habitual, reducido a dieciséis días, en comparación con los tiempos normales que requiere este tipo de misión. Se trata de la primera unidad del nuevo lote de producción, con mejoras en instrumentación, paneles miniaturizados, aumento de la capacidad de carga útil de retorno y actualizaciones de sistemas autónomos y de control. Su interior fue configurado para transporte logístico, ocupando los asientos de tripulación con alrededor de 600 kilogramos de suministros, incluyendo alimentos frescos, agua, ropa, material médico y equipos destinados a mitigar el daño del ventanal de Shenzhou 20.
El impacto detectado en Shenzhou 20 afectó a la capa exterior de la ventana. Esa capa funciona como el primer escudo frente al calentamiento durante la reentrada. Aunque la ventana dispone de varias capas protectoras, el deterioro de la primera obligaba a extremar precauciones, ya que un fallo adicional durante la reentrada podría comprometer la integridad del conjunto. Por este motivo se pospuso el retorno inicialmente previsto para principios de noviembre. La tripulación finalmente regresó el 14 de noviembre utilizando la nave Shenzhou 21.
La nave Shenzhou 22 mostró su configuración logística, con los asientos ocupados por carga. Créditos: CCTV
Tras la inserción orbital, Shenzhou 22 desplegó sus paneles solares y realizó un encuentro rápido con la estación espacial en aproximadamente tres horas y media, acoplándose de forma automática al puerto frontal del módulo Tianhe. La tripulación de Shenzhou 21, compuesta por Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang, supervisó la llegada desde el interior de Tiangong y pasará ahora a utilizar Shenzhou 22 como vehículo de retorno nominal. Esta sustitución permite recuperar la capacidad de enviar experimentos a tierra, función que permanecía limitada desde la identificación del daño en Shenzhou 20.
Secuencia de aproximación de Shenzhou 22 al módulo Tianhe durante la maniobra de acoplamiento automático. Créditos: CCTV
La misión Shenzhou 22, denominada también Tiangong Emergency Response-1, forma parte de la planificación operativa de la estación, que contempla disponer siempre de una nave alternativa en preparación para responder a contingencias en plazos reducidos. Este vuelo es el 22º de una nave Shenzhou, de los cuales 6 se han realizado sin tripulación. Dentro del programa tripulado chino representa el 35º lanzamiento, incluyendo los módulos de la estación Tiangong y las misiones de carga Tianzhou. En el conjunto de lanzamientos orbitales de 2025, este despegue es el número 76 realizado por China.
Emblema oficial de Shenzhou 22, representando la misión de respuesta de emergencia para la estación Tiangong. Crédito: CMSA
Un nuevo análisis de datos de Venus Express y Akatsuki revela que las mareas térmicas diurnas podrían ser fundamentales para sostener la superrotación en la atmósfera de Venus
Vista global de Venus en ultravioleta captado por la sonda japonesa Akatsuki. Créditos: JAXA / ISAS / DARTS / Damia Bouic
La superrotación de la atmósfera de Venus es uno de los fenómenos más singulares del Sistema Solar. Las nubes situadas en torno a 70 km de altura se desplazan a más de 100 m/s y completan una vuelta al planeta en unos cuatro días terrestres, mientras que Venus tarda 243 días en rotar sobre su eje. Comprender el origen de esta dinámica extrema es esencial para desarrollar modelos de circulación global aplicables tanto a Venus como a exoplanetas con atmósferas densas. Un nuevo estudio científico presenta un análisis detallado de las mareas térmicas, ondas atmosféricas generadas por el calentamiento solar que se propagan en la atmósfera, y su contribución al transporte de momento que alimenta estos vientos.
El trabajo combina dieciséis años de mediciones procedentes de Venus Express y de Akatsuki. La primera registró perfiles de viento en el hemisferio sur mediante el seguimiento de nubes entre 2006 y 2014, mientras que la segunda ha continuado estas observaciones desde 2015 con cámaras sensibles al ultravioleta y al infrarrojo. El conjunto resultante es uno de los registros temporales más extensos de la atmósfera superior venusiana y permite investigar la estructura vertical y latitudinal de las ondas producidas por la iluminación diurna del planeta.
El estudio identifica variaciones periódicas en la velocidad de los vientos que corresponden al modo diurno de las mareas térmicas, una onda cuya fase está fijada por el calentamiento máximo sobre el lado iluminado. Esta señal se observa desde 50 hasta 90 km de altura, lo que indica que influye en todo el espesor de la capa de nubes. La amplitud y el desfase con la hora local sugieren que este modo transporta de forma eficiente momento angular hacia niveles superiores, contribuyendo a sostener la superrotación. Hasta ahora se pensaba que el modo semidiurno era el componente dominante, pero los resultados muestran que el modo diurno puede desempeñar un papel comparable o incluso mayor.
Perfiles de temperatura en la atmósfera superior de Venus, obtenidos mediante técnicas de ocultación de radio con datos de Venus Express y Akatsuki. Créditos: Lai et al. 2025
Esta interpretación se apoya en comparaciones con modelos de circulación general. Las ondulaciones detectadas en los datos presentan la configuración espacial y el patrón temporal esperados para una marea térmica generada por la absorción de radiación solar en la parte alta de las nubes. Las variaciones horarias del viento concuerdan con simulaciones que reproducen el ciclo térmico diurno y la propagación vertical de estas ondas. La coherencia entre los dos conjuntos de observaciones, separados casi dos décadas y obtenidos con instrumentos distintos, refuerza la consistencia del resultado.
La presencia persistente de estas mareas térmicas ayuda a explicar varios rasgos característicos de la dinámica venusiana. El máximo de los vientos tiende a situarse en la tarde local, un comportamiento que coincide con el patrón de fase de la onda diurna. La amplitud del viento varía con la latitud de forma compatible con la estructura global de la marea. Además, las variaciones observadas durante el ciclo solar y a lo largo de los años muestran que la superrotación no es completamente estable, sino que responde a cambios en el balance térmico de la atmósfera superior.
Los autores señalan que estas conclusiones son posibles gracias al rango de alturas accesible con las cámaras de seguimiento de nubes. Venus Express observó en longitudes de onda ultravioleta y visibles, mientras que Akatsuki emplea tanto el ultravioleta como el infrarrojo térmico. La combinación permite reconstruir perfiles verticales del viento a partir del desplazamiento de detalles en bandas diferentes. La continuidad en el tiempo también ha sido fundamental para separar las señales periódicas de las fluctuaciones meteorológicas propias del planeta.
Imagen en falso color tomada con la cámara ultravioleta VMC a bordo de la Venus Express del hemisferio sur de Venus. Créditos: ESA
Este trabajo se suma a estudios previos que proponían un mecanismo combinado para la superrotación basado en ondas atmosféricas, arrastre desde niveles inferiores y transporte de momento angular. Al mostrar que el modo diurno puede ser más importante de lo que se pensaba, se refuerza la idea de que el forzamiento solar directo, y no solo el semidiurno ni el arrastre zonal profundo, es un componente esencial del sistema dinámico de Venus. A la espera de nuevas mediciones, el análisis amplio y consistente de estas mareas térmicas ofrece un marco más sólido para interpretar la circulación del planeta.
En NoSóloSputnik! puedes ampliar información sobre el planeta en la página dedicada a Venus, donde describimos sus características atmosféricas y su estructura global.
Sondas en Marte, observatorios solares y telescopios espaciales de la agencia estadounidense aportan datos complementarios sobre la composición y evolución del cometa
Imagen del cometa interestelar 3I/ATLAS captada por el Mars Reconnaissance Orbiter durante su aproximación a Marte a unos 30 millones de km de distancia. El núcleo aparece como un punto brillante envuelto por una coma difusa. Créditos: NASA/JPL-Caltech/University of Arizona.
La NASA ha presentado un conjunto amplio de observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer objeto procedente de otro sistema estelar identificado en tránsito por el entorno solar. El anuncio reúne las imágenes obtenidas por doce misiones y telescopios espaciales desde el descubrimiento del cometa el 1 de julio, complementando las campañas de seguimiento coordinadas por observatorios terrestres y por las sondas que orbitan Marte. Estas nuevas observaciones permiten estudiar con mayor detalle la evolución de la coma, la actividad del núcleo y la interacción del cometa con la radiación solar durante su aproximación y salida del Sistema Solar.
Las imágenes se integran en la campaña internacional de observación descrita en la entrada publicada el 11 de octubre, donde se presentaba la detección de hielo de agua, dióxido de carbono y metales volátiles en proporciones elevadas. Con los nuevos datos, el seguimiento de 3I/ATLAS incorpora información geométrica y espectral desde distintas posiciones en el Sistema Solar, una oportunidad poco habitual para reconstruir la actividad de un objeto interestelar a escala tridimensional.
Observaciones desde Marte
El paso de 3I/ATLAS a unos 19 millones de millas de Marte ofreció una ocasión única para las misiones de la NASA situadas en órbita marciana, especialmente el Mars Reconnaissance Orbiter y MAVEN. El primero obtuvo una de las imágenes más cercanas del núcleo del cometa mediante la combinación de exposiciones procesadas para maximizar el contraste, mientras que MAVEN registró la emisión ultravioleta del hidrógeno asociada a la sublimación de volátiles.
Estas observaciones permiten examinar la estructura de la coma a distancias interplanetarias y estudiar la composición de los gases emitidos. El análisis preliminar indica una actividad moderada en línea con lo observado por telescopios terrestres, sin variaciones bruscas ni signos de fragmentación durante su aproximación al planeta. La detección ultravioleta de hidrógeno refuerza la presencia de volátiles ligeros identificada en estudios espectroscópicos anteriores con instrumentos como Gemini o el IRTF.
El rover Perseverance también registró un débil brillo del cometa desde la superficie marciana, pese a las limitaciones impuestas por la iluminación y la geometría de observación. Aunque estas imágenes no aportan detalle morfológico, complementan la reconstrucción del paso del cometa bajo distintos ángulos.
La misión MAVEN obtuvo esta detección ultravioleta del hidrógeno emitido por el cometa interestelar 3I/ATLAS durante su aproximación a Marte. El brillo azulado corresponde a la emisión del cometa y se distingue del hidrógeno marciano e interplanetario. Créditos: NASA/GSFC/University of Colorado Boulder
Misiones dedicadas al estudio del Sol
Las misiones solares dispusieron de una ventana de observación crítica cuando el cometa pasó por regiones del cielo cercanas al Sol desde la perspectiva terrestre, inaccesibles para telescopios en superficie. El observatorio STEREO-A registró al cometa entre el 11 de septiembre y el 2 de octubre mediante secuencias de imágenes visibles que requirieron un procesado específico para resaltar su brillo frente al ruido del fondo. La misión SOHO, en órbita alrededor del punto de Lagrange L1, también logró detectar el objeto en una serie de exposiciones tomadas entre el 15 y el 26 de octubre, donde aparece como un leve incremento de luminosidad.
El cometa interestelar 3I/ATLAS en una imagen procesada a partir de exposiciones del instrumento HI1 de la misión STEREO-A obtenidas entre el 11 de septiembre y el 25 de octubre de 2025. Créditos: NASA/Lowell Observatory/Qicheng Zhang
El coronógrafo LASCO C3 de la misión SOHO captó este tenue brillo asociado al cometa interestelar 3I/ATLAS durante su tránsito por el campo de visión entre el 15 y el 26 de octubre de 2025. Créditos: ESA/NASA/Lowell Observatory/Qicheng Zhang
La misión PUNCH contribuyó con una serie de imágenes apiladas que muestran la cola del cometa como una tenue elongación. Estas observaciones se obtuvieron entre el 20 de septiembre y el 3 de octubre, aprovechando la capacidad del instrumento para observar la heliosfera interna. La combinación de todas estas secuencias proporciona información sobre la dispersión del polvo al interactuar con el viento solar y permite modelizar la estructura de la cola.
Secuencia apilada de la misión PUNCH mostrando al cometa interestelar 3I/ATLAS entre el 28 de septiembre y el 10 de octubre de 2025. La combinación de imágenes revela el núcleo brillante y una ligera elongación correspondiente a la cola. Créditos: NASA/Southwest Research Institute.
Observaciones en tránsito hacia otros destinos
Las misiones Psyche y Lucy, actualmente en ruta hacia sus objetivos principales, se sumaron a la campaña desde posiciones muy diferentes del Sistema Solar. Psyche obtuvo cuatro series de imágenes entre el 8 y el 9 de septiembre a unos 33 millones de millas del cometa, útiles para refinar su trayectoria y estudiar la evolución de su brillo. Lucy, situada a unos 240 millones de millas, registró la coma y una cola tenue utilizando su cámara de alta resolución L’LORRI entre el 15 y el 17 de septiembre. La comparación de estas imágenes con datos simultáneos de observatorios terrestres permite reconstruir la distribución de partículas en la coma en función del ángulo de dispersión de la luz solar.
Imagen apilada del cometa interestelar 3I/ATLAS obtenida el 16 de septiembre de 2025 por la cámara L’LORRI de la misión Lucy desde una distancia de unos 240 millones de millas. Se aprecia la coma y una cola tenue hacia la derecha. Créditos: NASA/Goddard/SwRI/JHU-APL
Estas observaciones, en conjunto, permiten evaluar el comportamiento de un cometa interestelar bajo condiciones energéticas distintas a las que afectan a los cometas procedentes de la nube de Oort o del cinturón transneptuniano. La baja actividad relativa de 3I/ATLAS, la estabilidad de su coma y la ausencia de fragmentaciones detectadas sugieren un núcleo pequeño y poco consolidado, coherente con los modelos publicados en las últimas semanas.
Mirando al futuro
El análisis integrado de las distintas observaciones refuerza la interpretación de 3I/ATLAS como un cuerpo rico en volátiles y metales ligeros. Los datos espectroscópicos publicados recientemente indican abundancias elevadas de monóxido y dióxido de carbono y un cociente Ni/Fe inusualmente alto, asociado a la presencia de carbonilos metálicos que se subliman a temperaturas bajas. La detección de hielo de agua a grandes distancias del Sol, junto con la estabilidad de la composición observada, sugiere que el cometa conserva materiales formados en regiones muy frías del sistema estelar donde se originó.
El paso de 3I/ATLAS ofrece así una oportunidad para investigar la diversidad química de otros sistemas planetarios y para evaluar cómo se comportan los volátiles interestelares en un entorno solar. La trayectoria hiperbólica del objeto indica que no regresará en el futuro, de modo que las observaciones actuales representan la única ocasión para obtener este tipo de información directa.
La misión ESCAPADE (“Escape and Plasma Acceleration and Dynamics Explorers”) de la NASA inició su viaje interplanetario tras despegar desde Cabo Cañaveral el pasado 13 de noviembre de 2025, a bordo del segundo vuelo operativo del cohete New Glenn de la empresa estadounidense Blue Origin. El lanzamiento, inicialmente previsto para el 9 de noviembre, fue aplazado hasta en dos ocasiones. La misión destinada a estudiar el entorno marciano y su evolución atmosférica reúne la colaboración de la NASA, la industria privada y centros universitarios.
El cohete New Glenn de Blue Origin despega desde Cabo Cañaveral el 13 de noviembre de 2025 con las sondas gemelas ESCAPADE de la NASA, que se dirigirán a Marte tras un año en el punto de Lagrange L2. Créditos: Blue Origin
Las dos sondas gemelas, denominadas Azul y Oro en referencia a los colores de la Universidad de California en Berkeley (institución que lidera la misión científica), forman parte del programa SIMPLEx (Small Innovative Missions for Planetary Exploration) de la NASA, diseñado para fomentar misiones interplanetarias de bajo coste y alta eficiencia. Su objetivo es analizar cómo el viento solar interactúa con la atmósfera superior de Marte, impulsando el escape de partículas hacia el espacio y contribuyendo a la pérdida gradual de su aire primitivo.
Cada sonda, de 550 kg, fue construida por Rocket Lab sobre una plataforma de diseño modular y equipada con tres instrumentos principales: un magnetómetro (EMAG) para medir la intensidad de los campos magnéticos, un analizador electrostático (EESA) para caracterizar las partículas cargadas y una sonda de Langmuir (ELP) para estudiar la densidad del plasma. Al volar en formación, Azul y Oro podrán observar el mismo fenómeno desde posiciones distintas, ofreciendo una visión tridimensional y temporal del entorno magnético de Marte, algo inédito hasta ahora.
Una trayectoria innovadora hacia Marte
En lugar de dirigirse directamente al planeta, las sondas seguirán una trayectoria que las llevará a una órbita alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Sol, a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Permanecerán allí durante un año antes de ejecutar una maniobra de asistencia gravitatoria que las pondrá rumbo a Marte a finales de 2026. Esta trayectoria no convencional aprovecha la estabilidad gravitatoria del sistema Tierra-Sol para optimizar el consumo de combustible y ampliar las oportunidades de lanzamiento fuera de las tradicionales “ventanas” bianuales a Marte.
El viaje interplanetario culminará con la llegada al planeta en septiembre de 2027, cuando ambas sondas se situarán en órbitas elípticas complementarias que les permitirán cartografiar el campo magnético y la ionosfera marciana en tres dimensiones. Con estas observaciones, los científicos esperan comprender con mayor detalle cómo se pierde la atmósfera marciana al espacio y cómo ese proceso transformó un mundo que alguna vez tuvo agua superficial en el planeta árido que se observa hoy.
Perfil de vuelo del cohete New Glenn-2 durante la misión ESCAPADE de la NASA, con las fases de lanzamiento, separación y llegada a Marte. Créditos: Blue Origin
Avance para la exploración del Sistema Solar
ESCAPADE amplía la labor iniciada por misiones como MAVEN de la NASA y Al Amal de los Emiratos Árabes Unidos, que siguen midiendo la composición y dinámica de la atmósfera marciana. Sin embargo, al contar con dos naves idénticas en órbitas coordinadas, ESCAPADE podrá observar los efectos del viento solar en escalas de minutos, no de horas, lo que permitirá detectar variaciones locales y temporales del escape atmosférico.
Los datos obtenidos permitirán reconstruir la historia del clima marciano, estimar la pérdida de agua y gases volátiles a lo largo del tiempo y caracterizar las condiciones del entorno espacial que afrontan las misiones actuales y futuras.
Puedes conocer los detalles técnicos de ambas sondas y sus instrumentos en la página del blog dedicada a la misión ESCAPADE.
Las dos sondas gemelas de la misión ESCAPADE (Escape and Plasma Acceleration and Dynamics Explorers) de la NASA durante su fase de integración y comprobación en tierra, antes de ser encapsuladas para el lanzamiento hacia Marte. Créditos: NASA / Kim Shiflett
Un hito para la colaboración público-privada
Aunque el lanzamiento se enmarca en un contexto de intensa competencia entre empresas espaciales, su desarrollo refuerza el modelo de cooperación entre agencias e industria para ampliar las oportunidades de exploración más allá de la Tierra. El cohete New Glenn, construido por Blue Origin, completó con éxito su segundo vuelo orbital, situando las sondas en la trayectoria prevista y recuperando por primera vez su primera etapa reutilizable en la plataforma oceánica Jacklyn. Todo un hito para la compañía del oligarca Jeff Bezos. Este resultado sitúa a Blue Origin como la segunda empresa privada capaz de recuperar etapas orbitales, junto con SpaceX.
El cohete New Glenn de Blue Origin en la rampa de lanzamiento LC-36 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida, durante los preparativos previos al lanzamiento de la misión NG-2 con las sondas gemelas ESCAPADE de la NASA. Fotografía tomada el 8 de noviembre de 2025. Créditos: Blue Origin
El cohete New Glenn de Blue Origin asciende sobre el océano Atlántico tras su lanzamiento desde Cabo Cañaveral durante la misión NG-2, que envía las sondas gemelas ESCAPADE de la NASA hacia Marte. El New Glenn luce espectacular. Créditos: Blue Origin
La primera etapa del cohete New Glenn de Blue Origin tras su aterrizaje controlado en la plataforma oceánica Jacklyn, a unos 600 kilómetros de la costa atlántica, tras completar el lanzamiento de la misión ESCAPADE de la NASA. Créditos: Blue Origin