La sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea completó el 28 de septiembre de 2026 un nuevo sobrevuelo de la Tierra que modificó su trayectoria y aumentó su velocidad en unos 3,5 km/s durante el viaje hacia Júpiter. La nave pasó a 8.640 km sobre la superficie terrestre, con el punto de máxima aproximación situado sobre el océano Índico.
La Tierra observada desde la sonda JUICE durante el sobrevuelo del 28 de septiembre de 2026. Créditos: ESA.
NASA ha definido los objetivos científicos y los requisitos que debería cumplir una futura exploración y retorno de muestras de la cuenca Polo Sur-Aitken, en la cara oculta de la Luna. El estudio SPARX analiza qué lugares deberían investigarse, qué mediciones serían necesarias y qué opciones permitirían recuperar muestras de diferentes regiones de la cuenca, aunque NASA no ha aprobado todavía una misión para llevarlo a cabo.
El informe South Pole-Aitken basin sample Return and eXploration, publicado en septiembre de 2026, recoge las conclusiones de un equipo científico convocado por NASA para definir qué objetivos debería cumplir una futura misión de exploración y retorno de muestras de la cuenca Polo Sur-Aitken. El trabajo responde a las recomendaciones del Planetary Science and Astrobiology Decadal Survey 2023-2032, el estudio que establece las principales prioridades científicas de Estados Unidos en exploración planetaria para cada década.
Vista de la cara oculta de la Luna obtenida durante la misión Artemis I. La parte septentrional de la cuenca Polo Sur-Aitken aparece próxima al limbo izquierdo de la Luna. Créditos: NASA
La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) prepara para el 20 de octubre de 2026 el lanzamiento de Martian Moons eXploration (MMX), una misión que viajará hasta Fobos para recoger más de 10 g de material de su superficie y transportarlo hasta la Tierra. Las muestras permitirán estudiar directamente la composición del mayor satélite de Marte y contrastar dos explicaciones diferentes para su origen: que sea un antiguo asteroide capturado o que se formara a partir de materiales expulsados por un gran impacto contra Marte.
Recreación de la sonda Martian Moons eXploration (MMX) sobre la superficie de Fobos durante las operaciones de muestreo. Créditos: JAXA.
Los telescopios espaciales Hubble y James Webb han permitido estudiar objetos transneptunianos con tamaños estimados de apenas unos pocos kilómetros, una población que hasta ahora quedaba en gran medida fuera del alcance de las observaciones directas. Dos trabajos publicados el 8 de septiembre de 2026 en The Astronomical Journal combinan la capacidad de Webb para detectar fuentes muy débiles en el infrarrojo con las observaciones de Hubble en luz visible para investigar cuántos de estos pequeños cuerpos podrían existir y qué información conserva su superficie sobre su origen.
Después de casi ocho años de viaje por el Sistema Solar interior, la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) ha comenzado la fase final de su aproximación a Mercurio. El 3 de septiembre de 2026, la nave separó con éxito el Mercury Transfer Module (MTM), el módulo que había proporcionado la mayor parte de la propulsión durante el crucero interplanetario.
La operación modifica por primera vez de forma sustancial la configuración con la que BepiColombo ha viajado desde su lanzamiento en octubre de 2018. A partir de ahora, el Mercury Planetary Orbiter (MPO) europeo y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio) japonés continuarán juntos hacia la inserción orbital prevista para el 21 de noviembre.
ESA
Separación confirmada desde la Tierra
La separación del MTM estaba programada para las 14:00 CEST del 3 de septiembre. Un cambio en la señal Doppler recibido posteriormente fue la primera indicación de que el módulo se había desprendido según lo previsto.
La confirmación definitiva llegó a las 15:52 CEST, cuando las antenas de espacio profundo de la red ESTRACK situadas en Cebreros, en Ávila, y Malargüe, en Argentina, adquirieron la señal de la nave. La ESA comunicó entonces que la separación se había completado correctamente, que los sistemas del conjunto restante mostraban parámetros nominales y que los paneles solares del MPO estaban suministrando energía.
La maniobra se realizó cuando BepiColombo se encontraba a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Debido al tiempo necesario para que las señales recorran esa distancia, la secuencia había sido previamente programada y no podía ser controlada en tiempo real desde el centro de operaciones.
El final de la función del Mercury Transfer Module
El MTM fue diseñado específicamente para transportar los dos orbitadores científicos hasta las proximidades de Mercurio. Incorporaba cuatro propulsores eléctricos alimentados con xenón que permitieron modificar lentamente la velocidad y la trayectoria de la nave durante el largo viaje hacia el interior del Sistema Solar.
Sus motores iónicos dejaron de utilizarse definitivamente en junio de 2026. Desde entonces BepiColombo continuó siguiendo una trayectoria balística hasta la separación del módulo. Ahora será el sistema de propulsión química del MPO el encargado de realizar las maniobras necesarias durante la llegada a Mercurio.
Alcanzar una órbita alrededor del planeta requiere reducir considerablemente la energía orbital adquirida al desplazarse hacia el Sol. Por esta razón, la trayectoria de BepiColombo ha incluido nueve asistencias gravitatorias: una con la Tierra, dos con Venus y seis con Mercurio. El último sobrevuelo tuvo lugar el 8 de enero de 2025 y permitió modificar la trayectoria necesaria para preparar la aproximación final.
La complejidad de esta trayectoria explica también buena parte de la historia de la exploración de Mercurio, visitado anteriormente por Mariner 10 y posteriormente estudiado desde órbita por MESSENGER.
El siguiente paso: entrar en órbita de Mercurio
La separación del MTM no significa que BepiColombo haya entrado ya en órbita. El MPO, Mio y la estructura protectora MOSIF continúan unidos mientras se aproximan al planeta.
La inserción orbital está prevista para el 21 de noviembre de 2026. El conjunto deberá entonces utilizar la propulsión química del MPO para ser capturado en una órbita polar alrededor de Mercurio. Después comenzará una secuencia de maniobras destinada a colocar progresivamente los dos vehículos científicos en sus respectivas órbitas.
Según el calendario actualizado de la ESA, MPO y Mio deberán separarse entre el 9 y el 10 de diciembre de 2026. El MPO continuará después modificando su órbita hasta alcanzar la trayectoria destinada a sus observaciones científicas. El comienzo de la fase científica de la misión está previsto para abril de 2027.
Dos orbitadores para estudiar Mercurio
BepiColombo está formada en realidad por dos sondas científicas con objetivos complementarios. El MPO de la ESA estudiará la superficie, composición, topografía, estructura interna, exosfera y entorno de Mercurio mediante once instrumentos científicos. Mio, desarrollado por JAXA, está especializado principalmente en el campo magnético, las partículas cargadas, las ondas de plasma, el polvo y la interacción de la magnetosfera mercuriana con el viento solar.
España participa además en varios elementos científicos y operativos de la misión. El Instituto de Astrofísica de Andalucía intervino en el altímetro láser BELA y el Centro de Astrobiología participó en el espectrómetro de rayos X MIXS. La estación de Cebreros ha tenido también un papel directo en el seguimiento de BepiColombo, incluido el enlace utilizado para confirmar la separación del MTM.
Con el módulo de transferencia ya separado, la misión ha entrado en la secuencia de operaciones que debe conducir a la captura orbital de noviembre.