Perseverance «captura» su primer eclipse solar en Marte

El rover Perseverance de la NASA ha capturado increíbles imágenes de Fobos, la mayor de las dos lunas de Marte, cruzando la cara del Sol.

Gracias a la cámara Mastcam-Z el pasado 2 de abril (sol 397 de su misión en la superficie marciana) pudo capturar el eclipse que duró 40 segundos, más cortos que un eclipse solar típico de nuestra Luna desde la superficie desde nuestro planeta. Fobos es aproximadamente 157 veces más pequeño que nuestra Luna, mientras que Deimos, la otra luna de Marte, es aún más pequeña.

Las imágenes del eclipse tomadas por el rover Perseverance son las últimas pero no las únicas. Anteriormente ya habían capturado este singular evento los rovers gemelos Spirit y Opportunity y el rover Curiosity, este último aún operativo en la superficie de Marte. La calidad de las imágenes es asombrosa gracias a las mejores prestaciones de la cámara Mastcam-Z instaladas en el rover Perseverance. Dotada de un filtro solar se pueden apreciar detalles en la sombra de Fobos como crestas en el paisaje y manchas solares en la superficie del Sol.

La misión del rover Perseverance ha entrado en una nueva fase. Tras finalizar la fase científica inicial en el área apodada Séitah, el equipo de la misión ha conducido el rover rumbo al delta del cráter Jezero al que alcanzó el pasado 13 de abril iniciando lo que han denominado la Campaña del Frente del Delta, desde el fondo del cráter hasta la parte superior del delta para luego descender de nuevo superando un desnivel de 40 metros.

Durante la presente campaña estimada en seis meses, el rover recogerá nuevas muestras para recordemos, su posterior envío a la Tierra con dos futuras misiones de la NASA y ESA. Hasta ahora el rover Perseverance ha recogido ocho muestras y recorrido cerca de 10 km en 416 soles desde el comienzo de su misión. Su compañero de viaje, el pequeño dron volador Ingenuity, ha sorprendido a propios y extraños realizando un total de 26 vuelos, recorriendo una distancia total de 6.184 metros y acumulando algo más de 42 minutos de tiempo de vuelo. Casi nada para un demostrador tecnológico diseñado para realizar tan solo cinco vuelos.

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Perseverance cumple su primer año en Marte

Hace un año el 18 de febrero de 2021 la misión Mars 2020 de la NASA, más conocido como Perseverance, llegó a la superficie de Marte aterrizando de forma elegante y precisa. Gracias a la multitud de cámaras que portaba, pudimos ver las impresionantes imágenes captadas durante la complicada secuencia de entrada, el descenso y el aterrizaje.

La maniobra Sky Crane para depositar el pesado rover en la superficie funcionó de nuevo a la perfección (Curiosity utilizó la misma maniobra en 2012). La NASA lo consiguió una vez más, poniendo un laboratorio móvil de algo más de una tonelada y con propulsión nuclear, con el objetivo de recolectar muestras para luego en posteriores misiones recogerlas y enviarlas a nuestro planeta y estudiar las rocas del cráter Jezero en busca de biomarcadores. El cráter Jezero es un cráter de impacto que tiene unos 45 kilómetros de diámetro y que se encuentra en el límite de Isidis Planitia, una gigantesca cuenca de impacto de unos 1500 kilómetros de diámetro.

Desde entonces el explorador de la NASA ha recorrido más de 4.630 metros dentro del cráter Jezero y enviado a la Tierra más de 215.000 imágenes además de lograr varios hitos históricos. El 19 de abril, su compañero de viaje, un pequeño helicóptero apodado Ingenuity que viajó en la panza del rover, logró realizar su primer vuelo en Marte y convertirse en el primer vehículo en ascender, volar y aterrizar de forma exitosa en otro mundo. El 20 de abril mientras los aficionados aún mostrábamos nuestro asombro por el primer vuelo del Ingenuity (¡ya lleva 18!), el instrumento MOXIE, primer sistema ISRU (in-situ resource utilization) que se utiliza en otro mundo, generó oxígeno por primera vez en el cráter Jezero de Marte. También pudo por primera vez escuchar los sonidos de Marte gracias a dos micrófonos que graban tanto los sonidos del rover y el helicóptero como del propio viento marciano.

En septiembre y no sin dificultades, el equipo de la misión consiguió recolectar y almacenar las primeras muestras de rocas marcianas (hasta ahora lleva seis muestras recolectadas) que serán enviadas a la Tierra. El rover también ha analizado varias rocas con sus instrumentos PIXL y SHERLOC, y ya en el presente año, concretamente el 14 de febrero de 2022 en el sol 351 de la misión, consiguió el récord de la mayor distancia recorrida por un rover marciano en un solo día, viajando casi 320 metros utilizando AutoNav, el software de conducción autónoma que permite a Perseverance crear un mapa 3d a su alrededor y así encontrar su propio camino entre rocas y otros obstáculos.

En primavera el rover concluirá su primera campaña científica en el cráter Jézero, un lugar que se cree que albergó un lago hace miles de millones de años y presenta algunas de las rocas más antiguas de Marte que los científicos han podido estudiar de cerca. Los científicos creen que estas rocas que en el pasado tuvieron contacto con el agua son los lugares más propicios para buscar signos de antigua vida microscópica. Posteriormente se dirigirá hacia el oeste, a la zona del borde occidental del cráter cruzando la zona del delta.

Recientemente se han comunicado problemas de funcionamiento de la estación metereológica MEDA, que es la que mide la condiciones alrededor del rover, tales como temperatura, humedad, tamaño y forma del polvo, velocidad y dirección del viento. Esperemos que se quede en un ligero contratiempo y el equipo de la misión pueda solucionarlo. Sin duda queda mucha misión y lo mejor está por llegar. Felicitar al equipo de la misión por su primer año de misión, deseando que sean muchos más.

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La sonda Solar Orbiter atraviesa la cola del cometa Leonard

La sonda Solar Orbiter actualmente en órbita heliocéntrica, ha sobrevolado la cola del cometa C/2021 A1 Leonard. La misión de la ESA, aunque con gran colaboración de la NASA, tiene como objetivo el estudio del Sol de cerca, pero eso no le ha impedido la posibilidad de hacer ciencia cometaria mientras que reduce su órbita para aproximarse a nuestra estrella, siendo ésta la segunda ocasión en su corta misión que atraviesa una. En junio del pasado año tuvo la fortuna de atravesar la cola del cometa C/2019 Y4 Atlas, descubierto apenas seis meses antes.

Durante el paso por la cola del cometa Leonard, predicho de antemano por los astrónomos del University College of London, el observatorio espacial solar recopiló una gran cantidad de datos científicos del medio interplanetario, que ahora esperan un análisis completo. La sonda Solar Orbiter dispone de gran cantidad de instrumentación científica. Gracias al conjunto de instrumentos Solar Wind Analyzer (SWA), que dispone de un sensor de iones pesados ​​(HIS) pudo medir claramente átomos, iones e incluso moléculas que son atribuibles al cometa en lugar del viento solar. Los iones son átomos o moléculas a los que se les ha quitado uno o más electrones y ahora llevan una carga eléctrica neta positiva. SWA-HIS detectó iones de oxígeno, carbono, nitrógeno molecular y moléculas de monóxido de carbono, dióxido de carbono y posiblemente agua.

El cometa C/2021 A1 Leonard captado por la sonda Solar Orbiter. Créditos: ESA
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La NASA lanza DART primera misión de impacto a un asteroide para variar su órbita

El pasado miércoles 24 de noviembre la NASA ha lanzado mediante un lanzador Falcon 9 Blok 5 desde Vandenberg la primera misión de defensa activa del planeta.

Se trata de la sonda DART, acrónimo de Double Asteroid Redirect Test, una misión de bajo coste y demostrador tecnológico que impactará sobre Dimorphos, un pequeño cuerpo de 163 metros de diámetro que orbita el asteroide Didymos (gemelo en griego) a poca distancia. Didymos es considerado un asteroide potencialmente peligroso, tiene 780 metros y orbita el Sol a una distancia de entre 1,01 y 1,64 UA y una inclinación de tan solo 3,4°. Se estima que hay más de 25.000 asteroides cercanos a la Tierra, con cerca de 10.000 de tamaño superior a 140 metros, lo suficientemente grandes para que en caso de colisión causarían una gran devastación regional.

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La misión Lucy de la NASA despega con éxito rumbo a los asteroides troyanos de Júpiter

El pasado sábado 16 de octubre la sonda Lucy de la NASA despegó con éxito a bordo de un lanzador Atlas-V de ULA desde Cabo Cañaveral rumbo al sistema solar exterior para estudiar los asteroides troyanos durante los próximos 12 años y 4.000 millones de km.

Los asteroides troyanos son aquellos que se encuentran en los puntos de Lagrange L4 y L5 de la órbita de un planeta, en este caso de Júpiter, esto es, 60º por delante y 60º por detrás del gigante gaseoso. Aunque se les denomine también troyanos, a los que se encuentran en el punto L4 también se les denomina griegos o el grupo de Aquiles.

Impresión artística de la sonda Lucy. Créditos: NASA/GSFC

Para llegar hasta allí, la sonda deberá de realizar dos asistencias gravitatorias con nuestro planeta y en abril de 2025 realizará un encuentro con el asteroide Donaldjohanson del cinturón de asteroides (situado entre Marte y Júpiter). A continuación llegará al punto L4 donde sobrevolará los troyanos Eurybates (y su luna Queta) y Polymele en 2027 y Leucus y Orus en 2028. Después deberá realizar otra asistencia gravitatoria con la Tierra para llegar al punto L5 donde sobrevolará Patroclus y su luna Menoetius en 2033.

Objetivos de la misión Lucy. Créditos: NASA/GSFC

La misión, con un coste de 980 millones de dólares, es la 13º misión del programa de bajo coste Discovery de la NASA y la segunda misión del programa, tras la misión Juno a Júpiter, con destino al sistema solar exterior.

La sonda Lucy tiene una masa total de 1550 kg y cuenta con 3 instrumentos principales, derivados de otros ya usados en otras misiones anteriores: el instrumento L’RALPH que consta del espectrómetro y cámara infrarroja LISA y de la cámara a color MVIC, la cámara de alta resolución L’LORRI y el espectrómetro infrarrojo L’TES. Además de otras cámaras de navegación lleva el instrumento Lucy Radio para estudiar la masa de los cuerpos visitados.

Los asteroides troyanos son cuerpos heterogéneos de composiciones muy diferentes y algunos con órbitas inestables, que se creen fueron capturados después de la formación del sistema solar durante la migración planetaria hace 400 millones de años provocada por Júpiter y Saturno. Según el modelo de Niza, la teoría de formación del sistema solar más extendida, el caos reinó durante la formación temprana del sistema solar, y encontrar objetos con composiciones diferentes a los que se pueden encontrar en el cinturón de asteroides principal situado entre las órbitas de Marte y Júpiter refutaría en algún punto más esta teoría.

Impresión artística de los asteroides troyanos de Júpiter. Créditos: NASA/WISE
Localización de los asteroides del Cinturón de Asteroides principal y los asteroides troyanos de Júpiter. Créditos: Diogo Sergio.

Lucy toma su nombre de los restos del ancestro humano de 3,2 millones de años de antigüedad encontrado en Etiopía hace medio siglo. El descubridor, Donald Johanson (quien da su nombre al primer objeto de estudio de esta misión) se inspiró en la canción de los Beatles «Lucy in the sky with diamonds» publicada en 1967 para nombrar al fósil. Por ello, se puede decir, que la misión de la sonda Lucy será la de investigar estos cuerpos «fósiles» del sistema solar y poder entender mejor cómo se formaron los planetas y la actual distribución del sistema solar. Doce años tiene por delante.

Imagen del lanzamiento del cohete Atlas-V con la misión Lucy rumbo a los asteroides troyanos. Créditos: NASA