Desde 2014, el telescopio espacial Hubble ha estado observando las dinámicas atmosféricas de los gigantes gaseosos del sistema solar, los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, gracias al programa OPAL (Outer Planet Atmospheres Legacy). Este proyecto, que cumple una década de operaciones en 2024, ha generado un archivo sin precedentes de imágenes y datos que revelan los cambios y fenómenos que ocurren en las atmósferas de estos planetas a lo largo del tiempo.
Una mirada única a los planetas gigantes
Los planetas exteriores del sistema solar comparten algunas características clave: poseen atmósferas profundas, carecen de superficies sólidas y presentan sistemas climáticos únicos y dinámicos. Las observaciones del Hubble, con su alta resolución espacial, han permitido rastrear tormentas, cinturones nubosos, velocidades de viento y otros fenómenos atmosféricos. Además, estas investigaciones son fundamentales para entender cómo funcionan los climas en planetas similares alrededor de otras estrellas.
Gracias al programa OPAL, que realiza observaciones anuales durante las oposiciones de cada planeta (cuando están más cerca de la Tierra), el Hubble ha podido documentar algunos de los eventos más fascinantes y misteriosos en estos gigantes gaseosos y helados.
Júpiter: un titán en constante movimiento
El gigante del sistema solar, Júpiter, presenta cinturones nubosos llenos de colores cambiantes, tormentas y vientos de cizalla. El Hubble ha seguido de cerca la evolución de ciclones, anticiclones y, por supuesto, la icónica Gran Mancha Roja, la tormenta más grande del sistema solar. Este vórtice anticiclónico, aunque se ha reducido en las últimas décadas, sigue siendo un área de estudio crucial.
Gracias a las observaciones en el ultravioleta, OPAL ha detectado fenómenos únicos como óvalos oscuros que solo son visibles en estas longitudes de onda. Estos descubrimientos complementan las observaciones de misiones como JUICE, de la Agencia Espacial Europea, que actualmente viaja hacia el sistema joviano para estudiar sus lunas Ganímedes, Calisto y Europa.

Saturno: estaciones y misterios en sus anillos
A pesar de que el programa OPAL solo ha cubierto un cuarto de la órbita de 29 años de Saturno, ha revelado cambios estacionales en su atmósfera. La inclinación axial de Saturno, a diferencia de Júpiter, permite que tenga estaciones, y el Hubble ha documentado variaciones en los colores de sus nubes y su velocidad de viento, posiblemente relacionadas con la altura de las capas atmosféricas. Estos cambios podrían ser periódicos, pero será necesario observar una órbita completa para confirmarlo.
Otro fenómeno estudiado son los enigmáticos radios oscuros de los anillos de Saturno. Detectados por primera vez por la Voyager 2 en 1981 y estudiados más tarde por la misión Cassini, el Hubble ha documentado la aparición y desaparición de estos radios transitorios, que giran alrededor del planeta en apenas unas rotaciones antes de desaparecer.
En 2025, los anillos de Saturno estarán alineados con la Tierra, haciendo que parezcan «desaparecer» temporalmente desde nuestra perspectiva, un evento que promete ser uno de los momentos astronómicos destacados del año.

Urano: estaciones extremas y tormentas de metano
El eje de rotación de Urano está inclinado casi 98° con respecto al plano de su órbita, provocando estaciones extremas que duran 42 años. Las observaciones del Hubble tras el equinoccio de primavera del planeta han permitido captar tormentas activas y nubes de cristales de hielo de metano en su atmósfera. Además, OPAL ha detectado una neblina fotoquímica sobre el polo norte del planeta, con pequeñas tormentas al borde del límite polar.

Neptuno: manchas oscuras y el Sol como protagonista inesperado
En Neptuno, las manchas oscuras de su atmósfera, observadas por primera vez por la Voyager 2 en 1989, han sido objeto de seguimiento gracias al programa OPAL. Estas estructuras, aunque menos duraderas que la Gran Mancha Roja de Júpiter, tienen ciclos de vida de entre dos y seis años. El Hubble ha documentado la formación, migración y disipación de estas manchas, ofreciendo un vistazo al ciclo completo de su existencia.
Un hallazgo inesperado de OPAL ha sido la relación entre la abundancia de nubes en Neptuno y el ciclo de actividad solar de 11 años. Este descubrimiento plantea preguntas interesantes sobre cómo el Sol, a pesar de estar a más de 4.500 millones de km de distancia, influye en la atmósfera de este lejano gigante helado.

Una década de avances y un futuro prometedor
Tras diez años de operaciones, el programa OPAL ha demostrado ser una herramienta clave para comprender la meteorología de los planetas gigantes del sistema solar. Desde las dinámicas de las tormentas de Júpiter hasta las estaciones extremas de Urano y los enigmas de los anillos de Saturno, las observaciones del Hubble han proporcionado una base sólida para futuras investigaciones. Además, estos datos complementan misiones en curso como JUICE y enriquecerán las observaciones que se realicen con el telescopio James Webb.
Fuentes y más información:
- Outer Planet Atmospheres Legacy (OPAL) – NASA: https://www.nasa.gov
- Datos de la misión JUICE – Agencia Espacial Europea (ESA): https://www.esa.int
- Observaciones del Hubble: https://hubblesite.org
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