La misión Crew-11 completa con éxito un regreso anticipado desde la ISS

La cápsula Dragon Endeavour amerizó frente a la costa de California tras más de cinco meses en órbita, culminando el regreso anticipado de la misión Crew-11 desde la Estación Espacial Internacional (ISS) por una incidencia médica en uno de sus tripulantes.

La misión Crew-11 regresó a la Tierra el 15 de enero de 2026 tras completar su retorno desde la ISS con un amerizaje en el océano Pacífico, frente a la costa de California. La cápsula Dragon Endeavour, operada por SpaceX dentro del Programa de Tripulación Comercial de la NASA, puso fin a una misión de más de cinco meses en órbita cuyo calendario fue ajustado tras detectarse un problema médico que requería evaluación en tierra.

La nave se desacopló del complejo orbital a las 22:20 GMT del 14 de enero y completó un viaje de regreso de casi once horas. El amerizaje tuvo lugar a las 8:41 GMT del día 15, dentro de la ventana prevista y en condiciones marítimas especialmente favorables, lo que facilitó las operaciones de recuperación. Tras el despliegue de los cuatro paracaídas principales, la cápsula fue asegurada por los equipos de SpaceX y trasladada al buque de recuperación para los primeros controles médicos de la tripulación.

A bordo viajaban los astronautas de la NASA Zena Cardman y Mike Fincke, el astronauta de la agencia japonesa JAXA Kimiya Yui y el cosmonauta ruso Oleg Platonov, de Roscosmos. Los cuatro permanecieron en el interior de la cápsula durante unos cuarenta minutos tras el amerizaje, siguiendo los procedimientos establecidos, antes de abandonar la nave de forma secuencial para ser trasladados a evaluación médica en tierra. La NASA confirmó que el tripulante afectado por el problema de salud se encuentra estable y no ha facilitado más detalles por motivos de privacidad médica.

Crew-11 había sido lanzada el 1 de agosto de 2025 desde el Complejo 39A del Centro Espacial Kennedy y se acopló a la estación unas quince horas después. La misión estaba inicialmente planificada para una estancia de aproximadamente seis meses, pero el 8 de enero la NASA anunció su decisión de adelantar el regreso “pocas semanas” tras evaluar la situación médica de uno de los miembros de la tripulación. Como consecuencia directa de esta decisión, se canceló una actividad extravehicular programada y se reorganizó el calendario operativo del laboratorio orbital.

Durante sus 165 días a bordo de la ISS y 167 días en el espacio, la tripulación de Crew-11 llevó a cabo más de 140 experimentos científicos en áreas como biología humana, ciencia de materiales, tecnología espacial y demostraciones operativas relevantes para futuras misiones tripuladas. Parte de estos trabajos estuvieron orientados a mejorar la comprensión de los efectos de la microgravedad prolongada sobre el organismo y a validar sistemas necesarios para misiones más allá de la órbita baja terrestre.

Tras la salida de Crew-11, la estación quedó temporalmente ocupada por tres tripulantes de la misión Soyuz MS-28, bajo el mando del cosmonauta Serguéi Kud-Sverchkov. Esta situación se normalizará con el lanzamiento de la misión Crew-12, previsto para mediados de febrero de 2026, que devolverá la dotación habitual de la estación. La nueva tripulación estará formada por los astronautas de la NASA Jessica Meir y Jack Hathaway, la astronauta de la Agencia Espacial Europea Sophie Adenot y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev, que asumirán las operaciones científicas y de mantenimiento del complejo orbital durante la siguiente expedición.

El regreso anticipado de Crew-11 constituye el primer caso en la historia de la operación permanente de la ISS en el que una misión tripulada comercial retorna antes de lo previsto por motivos médicos. Aunque la estación dispone de equipamiento sanitario avanzado y de protocolos para la atención de emergencias, la agencia subraya que determinados diagnósticos y tratamientos solo pueden realizarse adecuadamente en tierra, lo que hace necesario este tipo de decisiones en situaciones concretas.

Este episodio se enmarca en una tradición poco frecuente, aunque no inédita, de regresos anticipados por razones de salud en la historia de la exploración espacial. Durante la era soviética, misiones como Soyuz 21 en 1976 o Soyuz T-14 en 1985 interrumpieron estancias prolongadas en estaciones espaciales debido a problemas médicos o psicológicos de sus tripulantes. La experiencia acumulada en estos casos contribuyó a reforzar los criterios de selección, el seguimiento médico y el apoyo psicológico, aspectos que hoy forman parte esencial de la preparación para vuelos espaciales de larga duración.

En el contexto actual, el incidente de Crew-11 vuelve a poner de relieve la importancia de la capacidad de retorno rápido desde la órbita baja terrestre, una opción viable en el entorno de la ISS, pero que no estaría disponible en misiones tripuladas a la Luna o, especialmente, a Marte. La gestión de contingencias médicas en vuelos de exploración profunda continúa siendo uno de los principales retos técnicos y operativos de la exploración humana del espacio.

El Programa de Tripulación Comercial de la NASA, en colaboración con SpaceX, continúa su labor de garantizar un acceso regular y seguro a la órbita baja. El regreso de Crew-11, adelantado pero plenamente controlado, se desarrolló conforme a las capacidades previstas del sistema y permitió priorizar la salud de la tripulación sin comprometer la seguridad de la misión ni la continuidad de las operaciones en la Estación Espacial Internacional. La agencia ha reiterado que el astronauta afectado se encuentra estable, y se espera que la evaluación médica en tierra permita una recuperación completa tras la misión.

Galería de imágenes de la misión Crew-11 durante su estancia a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Referencias y más información:

La misión Pandora de la NASA ya está en órbita para mejorar el estudio de exoplanetas

Pandora ha alcanzado la órbita terrestre tras su lanzamiento en un Falcon 9 y está diseñada para observar de forma simultánea estrellas y planetas, reduciendo la incertidumbre en la caracterización de atmósferas exoplanetarias.

La misión Pandora de la NASA ha iniciado sus operaciones tras un lanzamiento exitoso a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California. El satélite entra ahora en la fase inicial de su misión científica, orientada a resolver una limitación fundamental en el estudio de exoplanetas: distinguir con precisión las señales procedentes de las atmósferas planetarias de las variaciones introducidas por sus estrellas anfitrionas.

La misión Pandora y sus objetivos científicos

Pandora es un pequeño telescopio espacial concebido para realizar observaciones prolongadas en el visible y el infrarrojo cercano de sistemas planetarios ya conocidos. Su objetivo principal es caracterizar las atmósferas de al menos 20 exoplanetas mediante el análisis detallado de tránsitos, cuando un planeta pasa por delante de su estrella y provoca una leve disminución del brillo estelar. Durante estos eventos, una fracción de la luz atraviesa la atmósfera del planeta y deja señales espectrales asociadas a moléculas como vapor de agua o hidrógeno.

La relevancia científica de Pandora reside en el papel determinante de la estrella en este tipo de mediciones. Las superficies estelares no son uniformes y presentan manchas y regiones brillantes que modifican el espectro observado a lo largo del tiempo. Estas variaciones pueden imitar o enmascarar las señales atmosféricas del planeta, dificultando su interpretación. Pandora ha sido diseñada para observar de manera conjunta la estrella y el planeta, lo que permite cuantificar la contribución estelar y corregir su efecto en los espectros de transmisión, reduciendo una fuente de incertidumbre en la caracterización atmosférica de exoplanetas.

Diseño de la misión y estrategia de observación

El satélite forma parte del programa Astrophysics Pioneers de la NASA, orientado a misiones científicas de menor coste y desarrollo rápido. Pandora es la primera misión de este programa en alcanzar el lanzamiento y adopta un enfoque distinto al de observatorios más complejos, al centrarse en un número limitado de objetivos con observaciones repetidas y de larga duración, difíciles de programar en misiones con alta demanda de tiempo de observación. Durante su misión principal, con una duración prevista de un año tras la fase inicial de verificación, Pandora observará cada sistema hasta diez veces, con sesiones continuas de unas 24 horas.

Instrumentación y características técnicas de Pandora

Desde el punto de vista técnico, Pandora incorpora un telescopio Cassegrain de aluminio con una apertura de 0,45 m. La instrumentación divide la luz recogida en dos canales, uno visible y otro infrarrojo, que permiten registrar de forma simultánea variaciones fotométricas y espectros con alta estabilidad. El detector infrarrojo es un repuesto desarrollado originalmente para el James Webb, lo que proporciona la estabilidad y sensibilidad necesarias para el estudio preciso de atmósferas exoplanetarias. El satélite utiliza una plataforma SmallSat con suministro eléctrico mediante un panel solar desplegable y sistemas de control térmico adaptados a observaciones continuas.

Tras alcanzar su órbita baja terrestre, Pandora pasará aproximadamente un mes en una fase de puesta en servicio, durante la cual se verificarán los sistemas de la nave y el rendimiento del telescopio. Superada esta etapa, comenzarán las observaciones científicas regulares. El centro de operaciones de la misión se encuentra en la Universidad de Arizona, desde donde se gestionarán las operaciones del satélite y la recepción de telemetría. Todos los datos científicos obtenidos serán de acceso público, en línea con la política de ciencia abierta de la NASA.

Pandora no tiene como objetivo evaluar la habitabilidad de los exoplanetas ni detectar vida. Su función es proporcionar el contexto observacional necesario para interpretar con mayor precisión los datos obtenidos por grandes observatorios espaciales. Sus resultados servirán para identificar exoplanetas con atmósferas dominadas por hidrógeno o agua y para seleccionar objetivos especialmente adecuados para estudios más profundos con el James Webb y con futuras misiones dedicadas a la búsqueda remota de biofirmas. Al mismo tiempo, la misión permitirá establecer relaciones entre tipos estelares, tamaños planetarios y niveles de contaminación estelar en los espectros observados.

El lanzamiento de Pandora introduce un cambio metodológico en la astrofísica exoplanetaria al poner en servicio un satélite concebido específicamente para resolver una limitación observacional concreta. En un contexto en el que el número de exoplanetas conocidos supera ya varios miles, misiones como Pandora aportan la base necesaria para transformar los catálogos de detección en conocimiento físico preciso sobre la diversidad de las atmósferas planetarias más allá del Sistema Solar.

Referencias y más información:

  • Pandora, web oficial de la misión en NASA Science
  • Pandora, SmallSat Missions del Goddard Space Flight Center

SPHEREx finaliza su primer cartografiado infrarrojo de todo el cielo

El telescopio espacial de la NASA ha observado la bóveda celeste en 102 longitudes de onda infrarrojas durante sus primeros seis meses de operaciones científicas.

El telescopio espacial SPHEREx de la NASA ha completado su primer mapa infrarrojo de todo el cielo, una cartografía global obtenida en 102 longitudes de onda distintas. Este conjunto de datos ofrece una visión del universo en regiones del espectro electromagnético invisibles al ojo humano y permite estudiar la estructura a gran escala del cosmos, la evolución de las galaxias y la distribución de compuestos clave en la Vía Láctea.

SPHEREx fue lanzado el 11 de marzo de 2025 y comenzó sus observaciones científicas en mayo. En solo seis meses ha logrado cubrir los 360 grados del cielo mediante un escaneo sistemático desde una órbita baja terrestre. La misión está diseñada para repetir este cartografiado completo cuatro veces durante su misión primaria de dos años, de modo que la combinación de los mapas sucesivos incremente la sensibilidad y reduzca el ruido de las mediciones.

El observatorio toma su nombre de Spectro-Photometer for the History of the Universe, Epoch of Reionization and Ices Explorer y fue concebido como una misión de sondeo espectral global. Durante su misión primaria recogerá datos de más de 450 millones de galaxias y más de 100 millones de estrellas de la Vía Láctea, con el objetivo de investigar el origen del universo y la evolución de sus grandes estructuras desde los primeros instantes tras el Big Bang hasta la actualidad.

Las 102 bandas espectrales utilizadas por SPHEREx corresponden principalmente al infrarrojo cercano, una región del espectro donde se concentran muchas de las emisiones astrofísicas relevantes. Cada longitud de onda resalta componentes distintos del universo, como poblaciones estelares, gas ionizado caliente o nubes de polvo interestelar, que pueden ser opacas o invisibles en otras bandas. Esta cobertura espectral uniforme permite comparar regiones muy distintas del cielo bajo un mismo marco observacional, algo que no había sido posible con anteriores misiones de cartografiado completo.

Uno de los principales objetivos científicos de SPHEREx es estudiar las huellas de la inflación cósmica, un proceso extremadamente breve ocurrido en los primeros instantes tras el Big Bang. Aunque tuvo lugar en una fracción diminuta de segundo, dejó una señal medible en la forma en que las galaxias se agrupan y distribuyen a gran escala. Para ello, SPHEREx medirá la distancia a cientos de millones de galaxias, generando un mapa tridimensional del universo que permitirá analizar variaciones sutiles en la distribución de la materia.

Simulación panorámica del primer mapa completo del cielo observado por SPHEREx, mostrando la transición entre emisiones de gas caliente, polvo cósmico y poblaciones estelares. Créditos: NASA/JPL-Caltech.

Además de su vertiente cosmológica, la misión cartografiará la distribución de hielo, agua y compuestos orgánicos en la Vía Láctea. Estos datos aportarán información sobre los entornos donde se forman estrellas y sistemas planetarios y sobre la disponibilidad de los ingredientes químicos asociados a procesos de formación planetaria.

La estrategia de observación de SPHEREx se basa en una órbita polar que le permite rodear la Tierra unas 14,5 veces al día. Cada jornada obtiene alrededor de 3.600 imágenes correspondientes a una franja circular del cielo. A medida que la Tierra avanza en su órbita alrededor del Sol, el campo de visión del telescopio se desplaza gradualmente, permitiendo cubrir nuevas regiones del firmamento hasta completar el mapa global tras varios meses de observaciones continuas.

El telescopio emplea seis detectores, cada uno equipado con un filtro espectral que incorpora un gradiente continuo de 17 bandas. De este modo, cada imagen contiene información en 102 longitudes de onda distintas. Desde el punto de vista científico, cada mapa global generado por SPHEREx equivale a 102 mapas superpuestos, cada uno sensible a diferentes procesos físicos y químicos.

Este enfoque se basa en la espectroscopía, una técnica que permite extraer información sobre composición, temperatura y distancia de los objetos celestes a partir de su emisión luminosa. SPHEREx combina una cobertura espectral amplia con un campo de visión global, situándose como una misión complementaria a telescopios espaciales de alta resolución y campo reducido, como el James Webb, optimizada para estudios estadísticos y de gran escala.

Antes de completar su primer mapa global, SPHEREx ya había comenzado a producir resultados científicos. En agosto de 2025, el observatorio participó en la observación del cometa interestelar 3I/ATLAS, contribuyendo al estudio de sus propiedades físicas y composición química en coordinación con otros telescopios espaciales. Estas observaciones tempranas demostraron la versatilidad del instrumento más allá de sus objetivos cosmológicos principales.

El primer mapa infrarrojo completo del cielo obtenido por SPHEREx marca el inicio de una fase de explotación científica que se prolongará durante años. La combinación de estos datos con los de otros observatorios espaciales y terrestres permitirá abordar cuestiones fundamentales de la cosmología, la evolución galáctica y la astrofísica del medio interestelar desde una perspectiva global y homogénea. Todos los datos de la misión estarán disponibles de forma pública, consolidando a SPHEREx como un archivo de referencia para la investigación astrofísica contemporánea.

Referencias y más información:

La NASA pierde el contacto con el orbitador marciano MAVEN

La nave dejó de transmitir tras pasar por detrás de Marte, sin indicios previos de fallos en sus sistemas

La NASA investiga la pérdida de señal de la sonda MAVEN, que se produjo el 6 de diciembre durante una de sus órbitas alrededor de Marte. La nave, en operación desde 2014, dejó de comunicarse con las estaciones terrestres tras pasar por detrás del planeta rojo desde la perspectiva de la Tierra, una fase habitual en cada órbita. Antes de ese momento, la telemetría recibida indicaba que todos los subsistemas funcionaban con normalidad.

Vista superior de la sonda MAVEN orbitando Marte, mostrando los paneles solares desplegados
Recreación artística de la sonda MAVEN en órbita alrededor de Marte, con sus paneles solares desplegados y la antena de alta ganancia orientada hacia la Tierra. Créditos: NASA/GSFC

Una vez que MAVEN volvió a tener línea de visión con la Tierra, la Red de Espacio Profundo de la NASA no detectó ninguna señal procedente de la nave. Desde entonces, los equipos responsables de la misión y de las operaciones están analizando la situación para determinar el origen de la anomalía y evaluar posibles escenarios de recuperación. La agencia ha indicado que se difundirá nueva información a medida que avance la investigación.

MAVEN, siglas de Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN, fue lanzada en noviembre de 2013 y entró en órbita marciana en septiembre de 2014. Su objetivo científico principal es el estudio de la atmósfera superior de Marte, la ionosfera y su interacción con el viento solar, con el fin de comprender cómo el planeta ha ido perdiendo gases hacia el espacio a lo largo del tiempo. Estos procesos son clave para reconstruir la evolución climática marciana, la estabilidad pasada del agua líquida en superficie y las condiciones de habitabilidad en sus primeras etapas.

Además de su labor científica, MAVEN cumple una función técnica relevante como nodo de comunicaciones, retransmitiendo datos entre la Tierra y varios vehículos de superficie que operan en Marte. En 2024 la misión superó los diez años de operaciones en órbita, un hito que reflejaba tanto la robustez del diseño de la nave como la importancia continuada de sus datos para la ciencia planetaria. La actual pérdida de contacto introduce incertidumbre sobre la continuidad de estas contribuciones, a la espera de que se esclarezca el estado de la sonda.

Perseverance detecta actividad eléctrica en la atmósfera marciana vinculada a tormentas de polvo

Identificaron estas descargas analizando 28 horas de audio y señales eléctricas registradas por el micrófono SuperCam de Perseverance.

La primera detección directa de actividad eléctrica en Marte se ha obtenido con las grabaciones del micrófono SuperCam del rover Perseverance en el cráter Jezero. El análisis, publicado en Nature, identifica descargas triboeléctricas, un tipo de electrificación generado por el roce entre partículas sólidas, producidas por procesos que levantan polvo cerca de la superficie. Las señales acústicas y eléctricas extraídas de 28 horas de registro confirman que los campos eléctricos marcianos alcanzan niveles previstos por modelos anteriores, aunque nunca verificados in situ.

En total se han detectado 55 eventos en dos años marcianos. Las descargas aparecen durante vientos intensos, remolinos de polvo y frentes activos de tormenta. En dos ocasiones coincidieron con encuentros directos entre el rover y remolinos de polvo o dust devils. La fricción entre partículas de arena y polvo genera polarización y acumulación de carga, suficiente para provocar pequeñas rupturas del aire marciano. Aunque estas señales confirman la presencia de descargas, no existe ninguna imagen directa de relámpagos en Marte, ya que la baja densidad del aire y la poca energía de estos procesos dificultan su observación óptica.

Los frentes de tormenta son especialmente frecuentes en regiones como Jezero. Su recurrencia sugiere que la electrificación influye en el inicio del levantamiento de partículas, ya que reduce la fricción necesaria para que los granos se eleven. Este mecanismo puede modificar la dinámica del polvo y contribuir a eventos regionales o globales. La actividad eléctrica también afecta a la química superficial. Los campos pueden favorecer la producción de oxidantes como el peróxido de hidrógeno, relevantes para la degradación de compuestos orgánicos y para el ciclo del cloro marciano.

El estudio plantea implicaciones operativas. Las descargas registradas son de baja energía, pero su presencia obliga a considerar el efecto de los campos eléctricos en sistemas de comunicaciones y electrónica de futuras misiones. Algunos fallos históricos en sondas que operaron durante tormentas de polvo han sido atribuidos a fenómenos eléctricos, aunque sin evidencia directa en aquel momento.

Las detecciones obtenidas con Perseverance refuerzan la necesidad de desplegar instrumentos dedicados a la medición eléctrica. La mayor parte de los modelos atmosféricos se basa en observaciones remotas y en la dinámica del polvo, por lo que disponer de sensores específicos permitiría caracterizar la relación entre viento, partículas y descargas en distintos entornos. La electrificación por rozamiento también se considera un proceso posible en otros mundos con atmósferas raras y abundancia de partículas, como Venus o Titán.

El micrófono de SuperCam, diseñado inicialmente para registrar sonidos del entorno y el impacto del láser del instrumento, demuestra capacidad para captar señales atmosféricas de muy baja intensidad. La continuidad de la misión permitirá ampliar la muestra y analizar variaciones estacionales, topográficas o meteorológicas. Estos datos se integrarán en modelos de circulación global para evaluar si la actividad eléctrica pudo ser más intensa en el pasado marciano, cuando existían mayores contrastes térmicos y abundancia de tormentas.

La confirmación de descargas triboeléctricas in situ proporciona un marco experimental sólido para estudiar la interacción entre superficie y atmósfera. Este proceso se añade a otros fenómenos clave en Marte, como la movilidad del polvo, la evolución química de los sedimentos y la preservación de materiales orgánicos en regiones como el cráter Jezero, donde Perseverance continúa su campaña científica.

Referencias y más información