Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang inician la misión Shenzhou 21 en la estación espacial china

China ha lanzado con éxito la nave tripulada Shenzhou 21, décima misión con astronautas a la estación espacial Tiangong. El despegue tuvo lugar el 31 de octubre de 2025 desde el centro espacial de Jiuquan, en Mongolia Interior, mediante un cohete Larga Marcha CZ-2F/Y21. La nave transporta a tres astronautas del Cuerpo de Astronautas del Ejército Popular de Liberación: Zhang Lu, Wu Fei y Zhang Hongzhang.

Para China, esta misión representa el 16.º vuelo tripulado de su programa espacial y el décimo destinado a la estación Tiangong. Desde que el complejo orbital completó su ensamblaje con los tres módulos Tianhe, Wentian y Mengtian, la Shenzhou 21 es la sexta tripulación que opera en la estación en su configuración actual plenamente funcional.

Lanzamiento del cohete Larga Marcha CZ-2F con la nave tripulada Shenzhou 21 hacia la estación espacial Tiangong
El cohete Larga Marcha CZ-2F inicia el ascenso con la nave Shenzhou 21 rumbo a la estación espacial Tiangong, el 31 de octubre de 2025. Créditos: CCTV

El comandante Zhang Lu, de 49 años, procede de la provincia de Hunan y es coronel de la Fuerza Aérea. Ingresó en el ejército en 1996 y fue seleccionado como astronauta en 2010 dentro del segundo grupo del programa tripulado chino. Participó en la misión Shenzhou 15, durante la que permaneció más de seis meses en órbita y realizó cuatro actividades extravehiculares.

El ingeniero de vuelo Wu Fei, de 32 años, nació en Mongolia Interior y es el astronauta chino más joven en alcanzar el espacio. Es graduado en ingeniería aeroespacial por la Universidad Beihang de Pekín y trabajó en la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) antes de su selección en 2020. El especialista de carga útil Zhang Hongzhang, de 40 años, procede de la provincia de Shandong y es investigador en la Academia China de Ciencias. Posee un doctorado en ingeniería química y es el segundo astronauta civil del país.

Después de alcanzar la órbita terrestre baja, la Shenzhou 21 completó un acoplamiento rápido al puerto frontal del módulo Tianhe apenas 3 horas y 28 minutos después del lanzamiento, estableciendo un nuevo récord para una misión tripulada china. En la estación fueron recibidos por los tres miembros de la Shenzhou 20, lo que marca el séptimo relevo directo de tripulaciones desde que la estación comenzó su fase de operaciones permanentes.

Durante su estancia, prevista hasta mayo de 2026, los astronautas llevarán a cabo 27 experimentos científicos y tecnológicos en campos como biotecnología, medicina espacial, ciencia de materiales, física de fluidos en microgravedad, combustión y desarrollo de nuevas tecnologías espaciales. También realizarán al menos una actividad extravehicular para instalar equipos de protección contra microescombros y componentes externos de instrumentación. Además, la tripulación efectuará sesiones educativas desde órbita, continuando la serie de clases espaciales iniciadas por misiones anteriores.

Uno de los experimentos más novedosos de la Shenzhou 21 consiste en el primer estudio con pequeños mamíferos llevado a cabo en la estación Tiangong. Cuatro ratones (dos machos y dos hembras) viajan a bordo para analizar el efecto de la microgravedad y el confinamiento en su comportamiento. Tras completar su observación, regresarán a la Tierra junto con la tripulación para examinar los cambios en tejidos, órganos y respuestas al estrés fisiológico tras su exposición al entorno espacial.

La misión Shenzhou 21 constituye el segundo vuelo tripulado chino de 2025 y consolida la etapa operativa de la estación espacial Tiangong, compuesta por el módulo central Tianhe y los laboratorios Wentian y Mengtian, con una masa total de unas 100 toneladas y una órbita media de 400 kilómetros. Durante la misión, la estación permanecerá acoplada también a la nave Shenzhou 20 y al carguero Tianzhou 9.

En paralelo, la Agencia Espacial Tripulada China (CMSA) reiteró su objetivo de realizar el primer alunizaje tripulado antes de 2030 y confirmó que en 2026 se lanzará la primera nave Mengzhou, de nueva generación, para un acoplamiento de prueba con la estación.

25 años de presencia humana continuada en el espacio

Hoy, 2 de noviembre, se cumple un cuarto de siglo desde que la humanidad mantiene de forma ininterrumpida una presencia más allá de la Tierra. En esa misma fecha del año 2000, los astronautas William Shepherd, Yuri Gidzenko y Sergei Krikalev ingresaron en la Estación Espacial Internacional (ISS) para iniciar la Expedición 1. Desde entonces, siempre ha habido al menos una tripulación orbitando el planeta, sin que la continuidad se haya interrumpido en ningún momento.

Esa permanencia ininterrumpida representa el periodo más largo de ocupación humana fuera del planeta y constituye uno de los logros tecnológicos y operativos más notables de la historia de la exploración espacial. Mantener equipos en órbita durante veinticinco años ha exigido una infraestructura compleja de soporte vital, transporte y comunicaciones, además de una cooperación internacional sostenida entre agencias y empresas.

Desde noviembre de 2000, más de 290 personas de 26 países han habitado en el espacio, relevándose de forma periódica en misiones que se solapan para garantizar la continuidad. Cada tripulación realiza investigaciones científicas, mantenimiento de sistemas y observaciones de la Tierra en condiciones de microgravedad, aportando datos fundamentales sobre la adaptación del cuerpo humano y los materiales a entornos prolongados fuera del campo gravitatorio terrestre.

En estos veinticinco años, el número de personas que viven simultáneamente fuera de la Tierra ha alcanzado cifras inéditas. El récord se estableció en septiembre de 2024, cuando coincidieron diecinueve astronautas en el espacio: doce a bordo de la Estación Espacial Internacional, tres en la estación china Tiangong y cuatro más en una cápsula Crew Dragon en la misión Polaris Dawn.

La vida en órbita ha evolucionado de forma significativa. Los primeros equipos vivían en entornos reducidos con recursos limitados, mientras que las tripulaciones actuales disponen de amplios espacios presurizados, laboratorios científicos y conexiones de comunicación que permiten incluso enlaces de vídeo en tiempo real. Las jornadas incluyen periodos de ejercicio obligatorio para mitigar los efectos fisiológicos de la microgravedad, además de rutinas médicas, experimentos y operaciones técnicas. El reciclado del agua y el aire ha alcanzado niveles de eficiencia que permiten estancias de varios meses con autonomía parcial de recursos.

La presencia humana continua no se ha limitado al segmento internacional de la ISS. Desde 2021, China mantiene su propia estación orbital permanente, Tiangong (“Palacio Celestial”), compuesta por los módulos Tianhe, Wentian y Mengtian. En ella se suceden tripulaciones de tres astronautas cada seis meses, garantizando un segundo punto de ocupación humana constante en órbita terrestre baja. El programa, gestionado por la Agencia Espacial Tripulada China (CMSA), ha establecido un flujo estable de vuelos tripulados Shenzhou y cargueros Tianzhou, y se integra en los planes del país para misiones lunares de la próxima década.

Estación Espacial China Tiangong vista desde la órbita. A la derecha permanece acoplada la nave Shenzhou 17. Créditos: CMSA

Rusia ha anunciado el desarrollo de la estación orbital ROSS, que adoptará una órbita polar para observar toda la superficie terrestre. El nuevo complejo está previsto para la próxima década y se basará en la experiencia acumulada con los módulos rusos de la ISS y las operaciones del programa Soyuz. Su propósito será mantener una infraestructura tripulada nacional que garantice la continuidad del trabajo científico y de observación desde el espacio.

Además de China y Rusia, otras naciones avanzan hacia el acceso tripulado propio. India desarrolla el proyecto Gaganyaan, que prevé realizar vuelos orbitales con tripulación a bordo de una nave nacional impulsada por cohetes LVM3. Japón estudia el diseño de vehículos reutilizables dentro de su cooperación en el programa lunar Artemisa, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) evalúa sistemas de transporte tripulado y su participación en estaciones comerciales privadas. Estos proyectos reflejan una tendencia hacia la diversificación del acceso humano al espacio y la consolidación de una presencia multipolar más allá de la Tierra.

Aspecto que tendrá la futura nave espacial tripulada india Gaganyaan. Créditos: Voyager Space

La continuidad de la presencia humana en el espacio depende de una combinación de recursos públicos y privados. La Estación Espacial Internacional, principal escenario de esta etapa, continuará operando al menos hasta 2030. Tras su retirada, la NASA planea mantener la presencia en órbita mediante estaciones comerciales desarrolladas por empresas estadounidenses como Axiom Space y Blue Origin. El objetivo es evitar cualquier interrupción en la ocupación humana del entorno terrestre y asegurar la transición hacia una infraestructura de exploración más amplia, que incluya hábitats lunares y vehículos interplanetarios.

El desarrollo de estaciones orbitales comerciales y naves reutilizables ha abierto también la posibilidad de una presencia civil y turística en el espacio. Empresas como Axiom Space, SpaceX y Blue Origin contemplan misiones con tripulaciones privadas de corta duración, destinadas a experimentos, formación o visitas de carácter comercial. Aunque este tipo de vuelos sigue siendo minoritario, contribuye a sostener la infraestructura necesaria para mantener la actividad tripulada y a consolidar un nuevo mercado orbital que complementa los objetivos científicos y tecnológicos tradicionales.

Mantener una presencia permanente en órbita durante veinticinco años ha permitido estudiar cómo la radiación, la microgravedad y el aislamiento afectan a la fisiología, el comportamiento y los sistemas tecnológicos. También ha consolidado la capacidad de ensamblar, mantener y abastecer grandes estructuras habitables fuera del planeta, lo que constituye un paso esencial tanto para misiones más allá de la órbita como para quizás una explotación comercial privada de la órbita baja.

Completado el ensamblaje del cohete SLS y la nave Orión que enviará astronautas alrededor de la Luna en Artemisa II

El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen sobrevolarán la Luna en la misión Artemisa II prevista no antes de febrero de 2026

La NASA ha completado la integración del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) para la misión Artemisa II en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El módulo de la nave Orión, ya acoplado bajo el sistema de aborto de lanzamiento, fue izado y colocado sobre el lanzador, alcanzando la configuración completa del vehículo que llevará a cuatro astronautas en un vuelo alrededor de la Luna a comienzos de 2026. Este hito marca el inicio de la fase final de pruebas antes de su traslado a la rampa 39B, donde se realizarán los ensayos de carga de propelentes y verificación de sistemas previos al despegue.

El SLS es el cohete más potente operativo en la actualidad. Con una altura de 98 metros y un empuje de 39 meganewtons en el momento del despegue, combina cuatro motores RS-25 reutilizados del programa del transbordador espacial con dos aceleradores sólidos laterales derivados del mismo sistema. Durante la misión Artemisa I, en 2022, este lanzador demostró un comportamiento excelente al enviar una cápsula Orión no tripulada a la órbita lunar. En esta ocasión, el vehículo llevará una tripulación completa, lo que supone un paso fundamental para el regreso humano al entorno lunar.

El ensamblaje del conjunto se llevó a cabo en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB, por sus siglas en inglés), una instalación que también se utilizó durante el programa Apolo. Allí, el equipo de Sistemas de Exploración Terrestre de la NASA colocó la nave Orión (fabricada por Lockheed Martin) sobre la etapa superior del SLS, completando así la apilación del cohete. La nave, denominada Integrity por la tripulación, ya se encuentra conectada a las líneas eléctricas, de datos y de umbilicales del lanzador, lo que permitirá iniciar las comprobaciones integradas en las próximas semanas.

La misión Artemisa II será la primera en la que una nave Orión vuele con seres humanos. Su objetivo principal es validar los sistemas de soporte vital, control de vuelo y comunicaciones durante un viaje de unos diez días alrededor de la Luna, sin alunizar. La tripulación estará compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, este último de la Agencia Espacial Canadiense. Koch será la primera mujer en viajar hacia la Luna y Hansen el primer astronauta no estadounidense en hacerlo.

Durante los próximos meses, los ingenieros realizarán diversas pruebas para verificar la integración entre el lanzador y la nave. Entre ellas se incluyen la prueba de demostración de cuenta atrás, en la que los astronautas se sentarán en la cápsula mientras se simulan los procedimientos de lanzamiento, y el denominado “wet dress rehearsal”, una carga completa de propelentes criogénicos destinada a comprobar el comportamiento de los sistemas bajo condiciones reales. Tras estas pruebas, el cohete será trasladado a la plataforma de lanzamiento para iniciar los preparativos finales antes del vuelo.

La misión está programada para despegar no antes del 5 de febrero de 2026, aunque la ventana oficial de lanzamiento se extiende hasta abril. Durante el vuelo, la nave Orión seguirá una trayectoria de retorno libre que la llevará alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, con una distancia mínima al satélite estimada entre 6.000 y 10.000 kilómetros. La tripulación regresará al océano Pacífico tras un viaje de entre diez y doce días. Será la primera vez en más de medio siglo que astronautas abandonen la órbita terrestre y se dirijan al entorno lunar, un paso intermedio antes del alunizaje previsto para Artemisa III.

El programa Artemisa constituye la continuación de la exploración humana del espacio profundo iniciada con el programa Apolo y busca establecer una presencia sostenible en la Luna como base de operaciones para futuras misiones a Marte. La NASA desarrolla este ambicioso plan en colaboración con la Agencia Espacial Europea, la Agencia Espacial Canadiense, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón y otros socios internacionales. La fase actual del programa se centra en validar los sistemas de transporte y soporte necesarios para la próxima etapa de exploración.

El ensamblaje completo del SLS en el Centro Espacial Kennedy marca un paso tangible hacia ese objetivo. Si las pruebas se desarrollan según lo previsto, el traslado del lanzador a la rampa 39B se producirá a comienzos de enero. Una vez allí, comenzará la fase final de preparación para el lanzamiento que devolverá a la Humanidad al entorno lunar.

Ryzhikov y Zubritski realizan con éxito una EVA de larga duración en la Estación Espacial Internacional

Durante la salida al exterior, los cosmonautas rusos instalaron el experimento Ekran-M destinado a estudiar la producción de semiconductores en microgravedad

Dos cosmonautas rusos realizaron una nueva actividad extravehicular (VKD*) desde el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional el 16 de octubre de 2025. Serguéi Ryzhikov y Alexéi Zubritski salieron al exterior desde el módulo Poisk para instalar el experimento Ekran-M en el módulo científico Nauka, durante una operación que se prolongó algo más de seis horas.

El comandante Serguéi Ryzhikov, en su tercer vuelo espacial, utilizó el traje Orlan-MKS número 7 con franjas rojas. Su compañero, el ingeniero de vuelo Alexéi Zubritski, debutante en este tipo de actividad, empleó el traje número 6 con franjas azules. Ryzhikov, nacido en 1974 en Bugulma, Tartaristán, fue seleccionado como cosmonauta en 2006 y acumula más de 550 días en órbita. Zubritski, nacido en 1992 en Vladimirovskoye, región de Zaporiyia, se incorporó al cuerpo de cosmonautas en 2018 tras servir como piloto en varias unidades de aviación militar.

Durante la EVA, los cosmonautas rusos trabajaron coordinadamente para fijar y conectar el equipo científico transportado a la estación semanas antes por la nave de carga Progress MS-32. Desde el interior de la estación, el cosmonauta Oleg Platonov controló el brazo robótico europeo ERA, que se utilizó para trasladar a Ryzhikov y el equipo de más de 100 kilogramos hasta la zona de instalación en Nauka.

El dispositivo Ekran-M forma parte de un experimento de epitaxia por haces moleculares (en ruso Molekulyarno-Luchevaya Epitaksiya), una técnica empleada para crear capas ultrafinas de materiales semiconductores. En la Tierra este proceso requiere condiciones de vacío extremo, lo que convierte al entorno orbital en un laboratorio idóneo para su desarrollo. El equipo, diseñado por el Instituto de Física de Semiconductores Rzhanov, permitirá fabricar pequeñas muestras de arseniuro de galio, un material esencial en la producción de componentes electrónicos, ópticos y fotovoltaicos de alta eficiencia.

Una vez colocado y conectado el experimento, los técnicos en tierra confirmaron que las líneas de energía y datos funcionaban correctamente. El equipo podrá ser operado a distancia desde el centro de control de Moscú, y está previsto que los cosmonautas realicen otra salida en las próximas semanas para reemplazar la cápsula de materiales tras los primeros ensayos de crecimiento cristalino.

Tras completar la instalación, Ryzhikov y Zubritski se desplazaron al módulo de servicio Zvezda, donde retiraron una cámara exterior en desuso instalada en 2014 por la empresa canadiense UrtheCast. También limpiaron una de las ventanas principales del módulo y recuperaron un contenedor de muestras de materiales expuestos al entorno espacial, antes de regresar a la esclusa de Poisk y dar por concluida la operación.

La actividad, designada oficialmente como VKD-64, fue la 64.ª realizada desde el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional y una de las más largas en los últimos años. La Expedición 73 continúa con sus operaciones científicas en órbita, mientras los resultados del nuevo experimento Ekran-M se evaluarán en las próximas semanas.

*NOTA: En la terminología rusa, VKD (ВКД) es la abreviatura de «Vykhod v Kosmos iz Doobitaemogo otsedka» (Выход в космос из дообитаемого отсека), que literalmente significa “salida al espacio desde un compartimento presurizado”. En la práctica, VKD es el equivalente ruso de EVA (Extravehicular Activity) en inglés, es decir, una actividad extravehicular o “paseo espacial”.

Regresa con éxito la misión Crew-10

La misión Crew-10 finalizó con éxito su estancia en la Estación Espacial Internacional tras amerizar en el océano Pacífico el 9 de agosto de 2025 a las 15:33 UTC. La cápsula Crew Dragon Endurance (C210) amerizó frente a las costas de San Diego, California, completando un vuelo de 147 días, 16 horas, 29 minutos y 52 segundos, durante el cual la tripulación orbitó la Tierra 2.368 veces. Esta misión marcó el primer amerizaje en el Pacífico de una misión Crew Dragon de la NASA, y el tercero en esa zona tras las misiones privadas Fram2 y Axiom 4, realizadas este mismo año.

A bordo viajaban Anne McClain y Nichole Ayers, de la NASA, Takuya Onishi de la agencia espacial japonesa JAXA, y Kirill Peskov, cosmonauta de Roscosmos. McClain actuó como comandante y acumula ahora 351 días y casi 8 horas en el espacio tras dos misiones. Ayers y Peskov realizaron su primer vuelo espacial con esta misión, mientras que Onishi sumó 262 días y 18 horas en su historial tras dos estancias en la ISS.

La cápsula se desacopló del puerto PMA-2/IDA-2 del módulo Harmony el 8 de agosto a las 22:15 UTC. Aproximadamente 17 horas más tarde, los motores Draco se encendieron durante 17,5 minutos para ejecutar la maniobra de frenado, reduciendo la velocidad de la nave en 414 km/h. Posteriormente, se separó el “maletero” de la nave, diseñado para transportar carga no presurizada y equipado con los paneles solares, el cual reentró de forma controlada sobre el océano. Esta práctica, aplicada tras la misión Fram2, busca evitar que fragmentos de los maleteros sobrevivan a la reentrada y caigan en zonas pobladas, como ocurrió anteriormente en Estados Unidos, Canadá y Australia.

Una vez asegurada en el agua por los equipos de recuperación de SpaceX a bordo del buque MV Shannon, la cápsula fue izada al barco con la tripulación aún en su interior. Después del protocolo de extracción y revisiones médicas iniciales, los astronautas fueron trasladados en helicóptero a la costa y posteriormente volaron al Centro Espacial Johnson en Houston para reunirse con sus familias.

Durante su estancia en la estación espacial, como parte de las Expediciones 72 y 73, la tripulación de Crew-10 participó en investigaciones científicas sobre la radiación y sus efectos en el ADN vegetal, el crecimiento de microalgas, la fisiología ocular en microgravedad, y el comportamiento celular en condiciones de ingravidez. McClain y Ayers realizaron un paseo espacial de 6 horas el 1 de mayo para instalar paneles solares iROSA adicionales y reubicar una antena de comunicaciones. Fue la tercera caminata espacial para McClain y la primera para Ayers.

En estos casi cinco meses, también supervisaron múltiples maniobras de acoplamiento, incluidas las de las naves de carga Dragon v2 CRS-32 y Progress MS-31, así como las misiones tripuladas Soyuz MS-27, Axiom 4 y Crew-11, esta última acoplada a la ISS el 2 de agosto. La Crew-10 permaneció en la estación hasta que fue reemplazada por esta nueva expedición. Su regreso se retrasó dos días debido a condiciones meteorológicas desfavorables, incluyendo fuertes vientos sobre el Pacífico.