Este es el aspecto de la estrella gigante roja CW Leonis con su envoltura de carbono anaranjado captada por el Telescopio Espacial Hubble y publicada por la Agencia Espacial Europea.
La estrella gigante rojaCW Leonis, con sus impresionantes nubes de carbono se encuentra en fase cercana al final de sus días. Situada a unos 400 años luz de nosotros en la constelación de Leo, es la estrella de carbono más cercana.
Una estrella de carbono es una estrella similar a las gigantes rojas cuya atmósfera contiene más carbono que oxígeno. Los dos elementos se combinan en las capas más externas de la estrella, formando monóxido de carbono, el cual consume todo el oxígeno en la atmósfera, dejando el carbono libre para formar otros compuestos de carbono. En el caso de CW Leonis la estructura compleja interior de capas puede estar formada por el campo magnético de la estrella. Al estar relativamente próxima llevamos estudiando la estrella durante décadas y las imágenes muestran que se ha ido expandiendo poco a poco.
CW Leonis captada por el Telescopio Espacial Hubble. (Créditos: NASA, ESA, Toshiyo Ueta y Hyosun Kim)
Científicos chinos están evaluando la viabilidad de un proyecto para enviar dos sondas espaciales a los bordes del sistema solar, según Wu Weiren, diseñador jefe del Programa de Exploración Lunar de China.
Según el proyecto, la primera de las sondas chinas cubrirá una distancia de aproximadamente 100 veces mayor que la que hay entre nuestro sol y la Tierra para 2049, centenario de la fundación de la República Popular China. El proyecto tiene como objetivo realizar exploraciones científicas y experimentos en el borde del sistema solar, entre el límite interior de la heliosfera y la heliopausa, una región a unos 15 mil millones de kilómetros de la Tierra. Las sondas se mandarían separadas, una a la nariz y la otra a la cola de la heliosfera, una región del espacio dominada por el viento solar creado por nuestro Sol, para estudiar distintas áreas de esta burbuja y conocer cómo interactúa con el medio interestelar.
Los Voyager 1 y 2 de la NASA cruzaron el borde de la heliosfera en agosto de 2012 y noviembre de 2018, respectivamente. En el mapa se muestran las posiciones de las dos naves espaciales a diciembre de 2018. Ambas penetraron el límite (heliopausa) de la burbuja desde la parte de la «nariz» de la heliosfera. (Créditos: NASA/JPL-Caltech)
Aunque no hay más detalles de la misión, en una descripción inicial de la misión presentada al Congreso Europeo de Ciencias Planetarias en 2019 indica que las sondas se lanzarían en 2025. La primera haría un sobrevuelo de Júpiter en 2029 antes de dirigirse a la nariz de la heliosfera, y la segunda de las sondas a la cola. Haría un sobrevuelo de Júpiter en 2033 antes de un sobrevuelo del gigante de hielo Neptuno en 2038. La nave espacial también podría liberar una pequeña sonda atmosférica poco antes de su llegada para sumergirse en la atmósfera neptuniana. Se cree que la forma de la heliosfera se asemeja a la cola de un cometa pero aún no se ha enviado ninguna sonda a esa zona, ambas Voyager fueron enviadas hacia la nariz. Ambas misiones usarían RTG. Posteriormente planifican una misión a las zonas polares de la heliosfera, pero en esta ocasión estaría dotada de un reactor nuclear en vez de un RTG, llegando a las 200 UA en unos 30 años.
Prototipo de la sonda china para el estudio de la heliosfera (Créditos: CNSA)
Destinos de las sondas interestelares chinas. (Créditos: CNSA)
En un encuentro en el Instituto Internacional de Ciencias Espaciales en Beijing a fines de 2019 se valoró la posibilidad de incluir un sobrevuelo de Quaoar en el cinturón de Kuiper y su pequeña luna Weywot.
Un mapeo más claro de la heliosfera exterior ayudará a los científicos a comprender mejor el origen y la evolución del viento solar, que en última instancia podría afectar nuestra vida cotidiana.
Trayectoria de la sonda IHP1
Trayectoria de la sonda IHP2
A falta de más detalles, el par de sondas chinas serían las primeras enviadas para el estudio del límite de la heliosfera como principal objetivo. En caso de salir adelante y cumplir su misión serían la sexta y séptima sondas en superar la velocidad de escape del sistema solar tras las sondas de la NASA: Pioneer 10 y 11, Voyager 1 y 2, y la sonda New Horizons y también importante, volveríamos a contemplar Neptuno dentro de 17 años en 2038, ahí es nada.
Imagen parcial de Neptuno, visto de cerca por Voyager 2 durante su histórico sobrevuelo el 25 de agosto de 1989. (Créditos: NASA/JPL)
El telescopio espacial Hubble no necesita corregir su «vista». Se trata de una pareja de cuásares tan próximos que desde telescopios terrestres se distinguía solo uno a 10.000 millones de años luz de distancia.
El equipo de astrónomos que ha publicado el hallazgo en Nature Astronomy, estiman que en el universo lejano debe haber un cuásar doble de cada mil, tratándose probablemente de dos núcleos de dos galaxias en fusión. Hasta ahora se han descubierto aproximadamente 100 cuásares dobles, pero el de este hallazgo es por mucho el más antiguo del universo conocido y los más cercanos entre sí, a tan solo 10.000 años luz de distancia (en comparación, la Vía Láctea tiene cerca de 100.000 años luz de diámetro).
Para llevar a cabo el descubrimiento utilizaron el observatorio espacial Gaia y Sloan Digital Sky Survey para estudiar varios cuásares que se movían en el universo distante. Después utilizaron el telescopio espacial Hubble que con su mayor resolución pudieron identificar a dos de estas fuentes de luz como dos parejas de cuásares dobles.
Un cuásar es el núcleo de una galaxia lejana que brilla tanto que puede eclipsar toda la galaxia. La intensidad de su brillo proviene probablemente de un agujero negro supermasivo que se alimenta vorazmente de materia liberando enormes cantidades de energía y radiación. Son los objetos más brillantes del universo.
El estudio de los cuásares es interesante porque ayudan a comprender cómo se formaron y evolucionaron las galaxias.
El equipo que del telescopio espacial Hubble ha publicado un impresionante calendario descargable gratuito con una selección de impactantes imágenes de planetas, cúmulos estelares o galaxias publicadas por el telescopio en este pasado año 2020. Mostramos algunas de las imágenes incluidas en el calendario:
La nebulosa gigante NGC 2014 y su vecina NGC 2020
Júpiter
Vivero de formación de estrellas conocido como Glóbulos Gaseosos de Evaporación de Flotación Libre, o frEGG
Desde su lanzamiento el 24 de abril de 1990, el telescopio espacial Hubble nos ha descubierto un universo maravilloso. Para deleitarse con mas imágenes obtenidas por este telescopio espacial, puedes visitar su enorme legado en la web de NASA Science.
La pasada semana se dió a conocer el hallazgo del púlsar más brillante observado hasta la fecha a una distancia de 50 millones de años-luz de nosotros. Tal como publica la revista Science, se llama NGC 5907 ULX. En un segundo, emite la misma cantidad de energía que nuestro Sol en tres años y medio, según informó la NASA. Según el autor de la publicación, Gian Luca Israel del Observatorio Astronómico de Roma, la cantidad de energía liberada supera con creces los modelos establecidos en eventos de este tipo para una estrella de neutrones en acreción. «Esteobjetorealmenteestádesafiandonuestracomprensiónactualdelproceso de acrecióndelos púlsares de alta luminosidad…» dijo el autor de la publicación.
NGC 5907 ULX es el pulsar más brillante jamás observado. Esta imagen comprende los datos de emisión de rayos X (azul / blanco) del telescopio espacial XMM-Newton de la ESA y el observatorio Chandra de rayos X de la NASA, así como datos ópticos de la Sloan Digital Sky Survey (galaxia y estrellas de primer plano). Créditos: ESA/ XMM-Newton, NASA/Chandra y SDSS.
Los púlsares son estrellas de neutrones con una rotación rapidísima, con un diámetro de 20-30 km. Se encuentran altamente magnetizadas con el eje magnético inclinado con respecto al eje de rotación. Se cree que emiten radiación surgida de la aceleración de partículas cargadas por encima de los polos magnéticos. Al girar tan rápido, es posible que el polo magnético de la estrella coincida con la posición de nuestro planeta, permitiendo la observación del mismo, y lo que percibimos por tanto serían pulsos de radiación que se repiten una y otra vez en un corto periodo de tiempo, a modo de faro, debido a su rápida rotación. Actualmente hay en órbita satélites experimentales estudiando diferentes tipos de púlsares para quizás en un futuro las naves espaciales se orienten en el espacio por estas estrellas pulsantes, dado que tienen una precisión comparable a la de un reloj atómico. Continúa leyendo NGC 5907 ULX, el púlsar más brillante conocido