Perseverance ya está camino a Marte. Lanzamiento con éxito de la misión Mars 2020 de la NASA

La misión Mars 2020 de la NASA, la más avanzada y sofisticada jamás enviada al planeta rojo ha comenzado. Compuesta por el rover Perseverance y un pequeño helicóptero apodado Ingenuity, tiene como objetivo buscar signos de vida pasada cuando el planeta era habitable y tenía agua en la superficie. Además forma parte de una misión mucho más ambiciosa, el retorno de muestras de Marte.

La misión ha sido lanzada mediante un cohete Atlas V 541 de la empresa norteamericana ULA dotado con una etapa superior Centaur, desde la Base Aérea de Cabo Cañaveral el día 30 de julio a las 11:50 UTC. Es la tercera misión enviada a Marte tras el orbitador emiratí Al Amal y la misión china Tianwen 1 en apenas unos días, aprovechando la ventana de lanzamiento de este año. Perseverance es el quinto rover enviado por la NASA a la superficie de Marte, por detrás del Sojourner, los gemelos MERS Spirit y Opportunity y el Curiosity, actualmente operativo.

Imagen del lanzamiento del cohete Atlas V con la misión Mars 2020 rumbo a Marte. Créditos: NASA

La misión tiene una masa total de 4,15 toneladas y consta de una etapa de crucero y el escudo térmico donde van alojados el rover y una etapa de descenso, un esquema similar al de la misión Curiosity.

El rover Perseverance es algo más grande y pesado que el Curiosity. Pesa 1.045 kg de los cuales poco más de 100 kg corresponden a la instrumentación. Entre los instrumentos principales del rover destacan la cámara Mastcam-Z, el elevado número de cámaras para grabar toda la secuencia de aterrizaje y descenso y los dos elementos en el mástil, el espectrómetro de fluorescencia por rayos X PIXL y el espectrómetro Raman SHERLOC, que servirán para analizar con rapidez las rocas a poca distancia sin alterar su composición y buscar la posible presencia de sustancias orgánicas. El rover dispone además de otros instrumentos destacando una gran aportación internacional: una estación metereológica española, un radar noruego para el estudio del subsuelo y un retroreflector láser italiano.

Recreación artística del rover Perseverance donde se puede observar su gran brazo mecánico con los instrumentos SHERLOC y PIXL. Crédito: NASA

Además de la instrumentación y de la multitud de cámaras, porta dos micrófonos para escuchar por primera vez los sonidos de Marte y dispone de un experimento ISRU denominado MOXIE, para intentar obtener oxígeno a partir del dióxido de carbono de la atmósfera marciana. De demostrar su viabilidad, podría facilitar una hipotética exploración tripulada futura.

Principales instrumentos del rover Perseverance. Créditos: NASA

Para llegar a la superficie de Marte, la técnica empleada para la reentrada, descenso y aterrizaje será la misma que la NASA aplicó con el rover Curiosity. Si todo va bien, la misión llegará a Marte el 18 de febrero de 2021. Una vez iniciada la aproximación final y desprendido de la etapa de crucero, el escudo térmico portará el rover y una etapa de descenso en la reentrada. Una vez en la atmósfera desplegará un paracaídas supersónico que frenará la sonda, se desprenderá el escudo térmico y a una altura de unos 2 km desprenderá la etapa de descenso donde está alojado el rover. Mediante retrocohetes seguirá frenando la sonda guiándose mediante un radar acercándose al lugar seleccionado para aterrizar. A excasos metros efectuará la maniobra denominada Sky Crane, soltará el rover a modo de «grúa aérea» mediante unos cables de sujeción para bajarlo lentamente hasta depositarlo en la superficie.

Impresión artística de la secuencia final de amartizaje denominada Sky Crane, donde el módulo de descenso portará mediante unos cables de sujeción al rover Perseverance hasta posarlo suavemente en la superficie. Créditos: NASA

En su interior, el rover desplegará un pequeño helicóptero bautizado como Ingenuity. De ser operativo, se convertirá en el primer vehículo en volar sobre otro mundo. Con un peso de 1,8 kg, una longitud de las hélices o palas de 1,8 metros de diámetro y alimentado mediante paneles solares, podrá realizar vuelos autónomos, previamente programados por el equipo de la misión, de 90 segundos a 5 metros de altura y 300 metros de distancia. Porta dos cámaras que además de retratar al rover Perseverance en el cráter Jézero ayudará a elegir las rutas y puntos de interés para el rover.

Animación del cráter Jezero, de unos 50 km de diámetro donde se puede ver la elipse de aterrizaje del rover Perseverance. Créditos: ESA/Mars Express

El lugar de aterrizaje elegido es una antigua cuenca fluvial situada en el cráter Jezero, siguiendo el enfoque actual de exploración marciana de la NASA donde todos los esfuerzos de búsqueda de pruebas de vida presente o pasada se realizan en lugares probablemente creados por corrientes de agua. Si los objetivos de la misión ya eran fascinantes por sí solos, el rover además dispone de 38 tubos para introducir muestras y es el primer eslabón de una misión aún mayor, la primera parte de la misión MSR (Mars Sample Return) de recogida y retorno de muestras, conjunta entre la NASA y la ESA.

Esquema de la misión conjunta entre la NASA y la ESA de recogida y retorno de muestras Mars Sample Return. Créditos: ESA/NASA

En 2024 un rover europeo deberá recoger las muestras depositadas por el rover Perseverance en la superficie y las depositará en un contenedor que deberá ser puesto en órbita mediante un módulo de ascenso. Allí serán capturadas por el orbitador europeo ERO que deberá de traerlas de vuelta a la Tierra. La misión es por tanto el primer intento en traer muestras de otro planeta, un objetivo totalmente emocionante y arriesgado. ¿Podrán conseguirlo?

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Una década mirando al Sol: el Observatorio de Dinámica Solar cumple 10 años de misión

La Nasa ha publicado un vídeo timelapse que recoge 10 años de imágenes tomadas por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO), actualmente observando nuestra estrella desde la órbita de la Tierra. Lanzado el 11 de febrero de 2010 empezó a enviar los primeros datos en abril del mismo año.

Para conseguirlo, han recurrido al instrumento estrella del observatorio, al Atmospheric Imaging Assembly, un conjunto de cuatro telescopios capaces de captar imágenes de nuestra estrella en ocho longitudes de onda diferentes simultáneamente (de un total de 10 longitudes posibles), que recogiendo una década de estudio, en el que cada segundo del vídeo representa un día de observación.

En el vídeo se puede apreciar el aumento y la caída de la actividad que ocurre cada ciclo solar de 11 años y algún que otro evento curioso, como planetas en tránsito y llamaradas solares. Las fases oscuras o negras se deben a tránsitos de la Luna o la Tierra entre el SDO y el Sol y de un apagón que sufrió en 2016 por un fallo electrónico, impidiendo comunicarse durante una semana.

Considerado como sucesor del aun activo observatorio solar SOHO, ha permitido innumerables nuevos descubrimientos sobre el funcionamiento de nuestra estrella y cómo influye en el sistema solar. Actualmente la NASA mantiene operativos estudiando nuestra estrella diferentes misiones. Además del SOHO, que está situado en el punto de Lagrange L1 del sistema Tierra-Sol y es una misión conjunta con la Agencia Espacial Europea, están activos el Observatorio SDO en órbita terrestre, las sondas gemelas STEREO en órbita heliocéntrica y la sonda Parker Solar Probe, cada vez orbitando más cerca del Sol.

Puedes seguir la actividad diaria solar, así como los ciclos de manchas solares, en la pagina web de la misión: https://sdo.gsfc.nasa.gov/

Una llamarada solar captada por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) en diferentes longitudes de onda.
Una llamarada solar captada por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) en diferentes longitudes de onda. Créditos: NASA

 

El rover VIPER de la NASA y el nuevo interés por la Luna

La NASA ha comunicado la aprobación del envío del rover VIPER para la búsqueda de hielo en el polo sur lunar a la empresa Astrobotic y su plataforma Griffin dentro del servicio CLPS de envío de cargas a la Luna.

El rover VIPER será lanzado en 2023 en un lanzador todavía por determinar, y tendrá como misión principal la búsqueda de hielo perforando la superficie en el polo sur lunar. Para ello contará con un taladro capaz de extraer muestras de hasta un metro de profundidad y otros instrumentos para el estudio del subsuelo.

Recreación del aspecto del rover VIPER de la NASA en la superficie lunar
Recreación del aspecto del rover VIPER de la NASA en la superficie lunar. (Créditos: NASA)

Para depositarlo en la superficie lunar, la NASA ha contratado los servicios de Astrobotic y su plataforma de alunizaje Griffin, diseñada para transportar hasta 475 kg de carga a la superficie lunar.

Recreación de la plataforma lunar Griffin con el rover VIPER de la NASA
Recreación de la plataforma lunar Griffin con el rover VIPER de la NASA. (Créditos: NASA/Astrobotic)

La Agencia Espacial norteamericana pretende ahorrar costes por medio de la iniciativa privada. Hace un par de años puso en marcha el programa CLPS, un servicio para llevar todo tipo de cargas a la Luna como preparación y complemento del programa tripulado Artemisa, mediante el concurso de empresas privadas. Para ello cuenta actualmente con tres empresas, Astrobotic con los módulos lunares Peregrine y Griffin, Intuitive Machines con el módulo lunar Nova-C y por último Masten Space Systems y su módulo XL-1.

Impresión artística del módulo lunar Nova-C de la empresa Intuitive Machines
Impresión artística del módulo lunar Nova-C de la empresa Intuitive Machines

El primero de ellos en realizar su primera misión, el Peregrine de Astrobotic, será lanzado la próxima primavera a bordo del nuevo lanzador Vulcan de la empresa norteamericana ULA con una etapa Centaur, y portará el minirover CubeRover además de otros instrumentos a la zona de Lacus Mortis. La plataforma Peregrine tiene capacidad para transportar 90 kg de carga a cualquier punto de la superficie lunar, según las diferentes combinaciones en el diseño del vehículo ofertadas por la compañía.

Impresión artística del lander lunar Peregrine y el vehículo CubeRover en la Luna
Impresión artística del lander lunar Peregrine y el vehículo CubeRover en la Luna. (Creditos: Astrobotic)

El Programa Lunar Chino CLEP

China actualmente cuenta con dos misiones activas en la superficie lunar. La Chang’e 3 sigue operativa en Mare Imbrium desde diciembre de 2013 y la Chang’e 4 y el rover Yutu 2 en el cráter Von Karman de la cara oculta desde enero de 2019. A finales de este año enviará su primera misión de recogida y retorno de muestras Chang’e 5 a la zona de Mons Rünker en el Oceanus Procellarum.

Recreación de la sonda china Chang'e 5 de recogida de muestras
Recreación de la sonda china Chang’e 5 de recogida de muestras

Además, tienen programadas al menos dos misiones más. La sonda Chang’e 6, similar en prestaciones a la Chang’e 5, otra misión de recogida y retorno de muestras para ser lanzada en 2024 bien cerca del polo o en la cara oculta y la Chang’e 7, que será una misión compuesta de un orbitador, un satélite repetidor, un módulo lunar, un rover y una minisonda “saltadora” y su destino será o bien a altas latitudes de la cara visible cerca de los polos o bien la cara oculta. La misión contará con participación de Rusia y Francia y su lanzamiento no será antes de 2027.

La misión Chang’e 8 aún no ha sido aprobada formalmente pero muy probablemente será, como ya nos tiene acostumbrado la agencia china de construir las sondas por pares, muy similar a su predecesora la Chang’e 7.

El regreso de Rusia y las misiones Luna

La agencia espacial rusa Roscosmos lleva años intentando resucitar y dar continuación al programa lunar soviético de sondas automáticas. Orgullosos de su herencia, la próxima sonda rusa rumbo a nuestro satélite llevará el nombre de Luna 25 y actualmente se encuentra en fase final de construcción, con fecha prevista de lanzamiento en octubre de 2021.

Recreación del módulo lunar ruso Luna 25
Recreación del módulo lunar ruso Luna 25. (Creditos: Roscosmos)

Contará con diversa instrumentación y servirá como demostración de la capacidad de la agencia en posar con éxito cargas en la Luna. Tienen en desarrollo dos misiones más: Luna 26 será un orbitador que diversas fuentes indican que podría haber la posibilidad de contener algún instrumento chino y Luna 27, una sonda de aterrizaje que estará equipada con un taladro europeo capaz de excavar y recoger muestras de hasta dos metros bajo la superficie. Los continuos retrasos debido al escaso presupuesto y la falta de experiencia de la agencia en este tipo de misiones científicas han lastrado el desarrollo del programa, pero sin duda el renovado interés de la NASA por la Luna hayan acelerado los planes.

 

El módulo ESL de la Agencia Espacial Europea

La Agencia Espacial Europea tenía previsto una misión conjunta con los otros dos socios minoritarios de la ISS, Japón y Canadá, de recogida de muestras usando la estación espacial Gateway como escala para una misión cercana a 2024. Como los planes de la administración Trump se han acelerado no tenía sentido una misión de recogida de muestras automática cuando está previsto un alunizaje tripulado, por lo que los planes han cambiado. Actualmente está en fase de desarrollo el diseño de una plataforma reutilizable de gran capacidad para la recogida de muestras mediante un rover. Podría servir también como vehículo logístico en el programa Artemisa y para otro tipo de experimentos en la superficie lunar. La fase de diseño acabará en 2022 y su primera misión podría ser en 2025.

 

Japón y la misión de bajo coste SLIM

Algo más realista es la misión de bajo coste SLIM de la Agencia Espacial japonesa para alunizar mediante un pequeño módulo lunar en 2022. La sonda, de aproximadamente 200 kg, intentará alunizar con una precisión de 100m en el cráter Mare Nectaris cerca del ecuador lunar. Para ello, una vez que se aproxime al suelo lunar, se dejará caer de lado para que la instrumentación tenga más cerca el regolito lunar.

Representación artística de la sonda SLIM de la agencia espacial japonesa
Representación artística de la sonda SLIM de la agencia espacial japonesa

Como vemos, todas las agencias están con los ojos puestos en nuestro único satélite natural. Sin duda el renovado interés de la NASA arrastrara a sus socios y aliados y abrirá una nueva carrera contra China para volver a la superficie. Sin duda se abre una nueva etapa tanto en el vuelo tripulado como el logístico y científico de envío de cargas a la luna donde países y empresas privadas quieren su parte.

Tras casi 10 años EEUU vuelve a enviar astronautas al espacio por sus propios medios gracias a SpaceX

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Despegue de la Crew Dragon impulsada por el cohete Falcon 9

Este sábado la NASA pudo poner, por primera vez desde casi 9 años, a sus propios astronautas en órbita rumbo a la ISS desde suelo estadounidense. Y lo ha hecho gracias a SpaceX, empresa privada del multimillonario Elon Musk que, con la experiencia conseguida en el envío de cargas a la ISS, ha logrado construir una nave tripulada reutilizable y lanzarla con su propio lanzador, el parcialmente reutilizable e innovador Falcon 9, desde el Centro Espacial Kennedy.

Desde el 11 de julio de 2011, fecha del aterrizaje del Atlantis en la que fue la última misión del transbordador espacial, EEUU como potencia espacial no disponía de la capacidad de mandar astronautas al espacio por sus propios medios. Hasta el pasado sábado, pagaban 80 millones de dólares por asiento a Rusia para enviar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional a bordo de naves Soyuz.

La NASA, además de estar desarrollando el cohete superpesado SLS y la cápsula tripulada Orion para misiones más allá de LEO, lleva años apostando por desarrollar la industria privada espacial norteamericana. Primero lo hicieron con el programa de envío de cargas a la ISS denominado COTS, que actualmente cumplen SpaceX con su carguera Dragon y Orbital con su carguera Cygnus; después, en 2014 con el programa CCP para llevar tripulación a la ISS: con SpaceX y su nave Crew Dragon y Boeing con su Starliner; y el recién anunciado programa lunar Artemisa, donde tres empresas, otra vez SpaceX, Blue Origin y Dynetics compiten por el desarrollo del módulo lunar que deberá llevar probablemente a la primera mujer en la Luna y la primera tripulación desde las Apolo.

SpaceX tiene mucho que decir en lo que será la vuelta a la superficie lunar de los EEUU en esta década. Además de participar como subcontratista en el envío de carga y tripulación a la ISS y la puesta en marcha de la red propia de satélites Starlink, tiene el lanzador más potente en servicio, el Falcon Heavy, y está inmersa actualmente en el diseño de lo que podría ser la revolución del acceso tripulado y de grandes cargas al espacio con su nave Starship Super Heavy. Es posible que no llegue a tiempo para los contratos que la NASA llevará a cabo para su vuelta a la superficie lunar, pero sin duda, si los EEUU vuelven a la Luna para quedarse, es muy probable que cuenten de nuevo con SpaceX para ello.

La nave BepiColombo sobrevuela la Tierra

La nave BepiColombo, misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) junto con la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) ha sobrevolado la Tierra en su ruta hacia Mercurio.

Impresión artística de la sonda BepiColombo sobrevolando la Tierra. Créditos: ESA/JAXA

La nave, compuesta de dos orbitadores, sobrevoló nuestro planeta el pasado domingo a tan solo 12.700 kilómetros para realizar una maniobra de asistencia gravitatoria con el objeto de frenar la nave y ajustar su trayectoria en el sistema solar interior.

Lanzado por un cohete Ariane en octubre de 2018, la nave realizará un total de 18 órbitas alrededor del Sol antes de entrar en órbita de Mercurio. Un viaje de 9.000 millones de kilómetros en el que deberá de realizar dos nuevas asistencias del planeta Venus antes de realizar el primero de los seis sobrevuelos necesarios antes de entrar en órbita del planeta.

El primer sobrevuelo de Venus será el 16 de octubre de 2020. La sonda pasará tan solo a 11.000 km de distancia y encenderá sus instrumentos para realizar ciencia.