Betelgeuse, la supergigante roja visible en el hombro de la constelación de Orión, ha sido observada durante siglos como una de las estrellas más brillantes y cambiantes del cielo. Sin embargo, tras décadas de sospechas, un nuevo estudio confirma que no se encuentra sola. Un equipo internacional liderado por la astrofísica Anna O’Grady, del McWilliams Center for Cosmology de la Universidad Carnegie Mellon, ha identificado señales inequívocas de la existencia de una estrella compañera que orbita en torno a Betelgeuse. El hallazgo, publicado el 8 de octubre de 2025 en The Astrophysical Journal, transforma la comprensión de este sistema estelar y de la evolución de las supergigantes rojas.
La imagen muestra a Betelgeuse, la estrella amarillo-rojiza, junto a la firma de su compañera más débil. Créditos: NASA/JPL/NOIRLab, visualización de NOIRLab.
La pasada semana se dió a conocer el hallazgo del púlsar más brillante observado hasta la fecha a una distancia de 50 millones de años-luz de nosotros. Tal como publica la revista Science, se llama NGC 5907 ULX. En un segundo, emite la misma cantidad de energía que nuestro Sol en tres años y medio, según informó la NASA. Según el autor de la publicación, Gian Luca Israel del Observatorio Astronómico de Roma, la cantidad de energía liberada supera con creces los modelos establecidos en eventos de este tipo para una estrella de neutrones en acreción. «Esteobjetorealmenteestádesafiandonuestracomprensiónactualdelproceso de acrecióndelos púlsares de alta luminosidad…» dijo el autor de la publicación.
NGC 5907 ULX es el pulsar más brillante jamás observado. Esta imagen comprende los datos de emisión de rayos X (azul / blanco) del telescopio espacial XMM-Newton de la ESA y el observatorio Chandra de rayos X de la NASA, así como datos ópticos de la Sloan Digital Sky Survey (galaxia y estrellas de primer plano). Créditos: ESA/ XMM-Newton, NASA/Chandra y SDSS.
Los púlsares son estrellas de neutrones con una rotación rapidísima, con un diámetro de 20-30 km. Se encuentran altamente magnetizadas con el eje magnético inclinado con respecto al eje de rotación. Se cree que emiten radiación surgida de la aceleración de partículas cargadas por encima de los polos magnéticos. Al girar tan rápido, es posible que el polo magnético de la estrella coincida con la posición de nuestro planeta, permitiendo la observación del mismo, y lo que percibimos por tanto serían pulsos de radiación que se repiten una y otra vez en un corto periodo de tiempo, a modo de faro, debido a su rápida rotación. Actualmente hay en órbita satélites experimentales estudiando diferentes tipos de púlsares para quizás en un futuro las naves espaciales se orienten en el espacio por estas estrellas pulsantes, dado que tienen una precisión comparable a la de un reloj atómico. Continúa leyendo NGC 5907 ULX, el púlsar más brillante conocido