Cuando la misión china Chang’e 4 alcance la superficie lunar se convertirá en la primera misión en hacer un aterrizaje suave en la cara oculta de la Luna. Un aterrizador y un rover similar al Yutu explorarán diversos aspectos de la llamada cara oculta lunar

Anteriormente, los seis alunizajes tripulados y las sondas robóticas que alunizaron tanto norteamericanas como soviéticas y la precursora china Chang’e 3 lo hicieron siempre en la cara visible, con lo que en caso de éxito demostrarán la madurez del programa lunar chino.

Para hacer posible la misión, la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) envió el pasado mes de mayo el orbitador Queqiao al punto de Lagrange L2 Tierra-Luna para reenviar los datos recibidos desde la sonda en la superficie lunar a la Tierra, actuando como repetidor.

El lanzamiento de la sonda Chang’e 4 está previsto para el próximo viernes 7 de diciembre a bordo de un lanzador Larga Marcha CZ-3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en la provincia interior de Sichuan.
El lugar elegido para el alunizaje de la Chang’e 4 se encuentra en la Cuenca Aitken, en la llanura interior del cráter Von Kármán de 180 km de diámetro. El cráter fue bautizado en honor al ingeniero y físico húngaro-estadounidense Theodore von Kármán.

La Cuenca Aitken del polo sur, es la mayor cuenca de impacto de la Luna y una de las mayores del Sistema Solar. Se cree que pudo ser formada por el impacto de un gran objeto a baja velocidad y escaso ángulo, motivo por el cual la Luna no quedó totalmente destruida.
La misión Chang’e 4, similar en diseño al Chang’e 3, cuenta con nuevos instrumentos y experimentos, algunos desarrollados por otros países como Alemania, Países Bajos, Suecia y Arabia Saudí. Tiene como misión estudiar la composición química de rocas y suelo lunar.


En uno de los experimentos, desarrollado por universidades chinas, tratarán de crear un biocontenedor hermético con semillas de patata y Arabidopsis thaliana y huevos de gusanos de seda, para probar si las plantas y los insectos pueden eclosionar y crecer de manera conjunta.
Tanto el aterrizador Chang’e 4 como el satélite repetidor Queqiao llevan antenas para observar el cielo en las frecuencias de 0,1 a 40 megahertzios, usando la Luna como escudo para las interferencias de las señales de radio artificiales generadas en nuestro planeta.
Junto con el satélite repetidor Queqiao en órbita de halo alrededor del punto de Lagrange L2 Tierra-Luna se lanzaron dos microsatélites denominados Longjiang 1 y 2. El Longjiang 2 permanece activo en órbita lunar y mandó esta bella postal de nuestro planeta.

El año próximo China lanzará su primera misión de recogida de muestras lunares denominada Chang’e 5 y además está previsto que se envíen a la superficie lunar la misión india Chandrayaan 2 y la misión israelí SpaceIL construida completamente con fondos privados.
Esperamos por tanto a un lanzamiento y misión exitosas y por qué no, una creciente rivalidad espacial en la Luna entre las grandes potencias, para en un futuro próximo volver a nuestro satélite de nuevo, y esta vez para quedarnos.
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