La primera misión de la historia que logró aterrizar y operar un rover en la cara oculta de la Luna

Objetivos:
Aterrizaje en la cara oculta de la Luna y exploración de la superficie

Naves espaciales:
Chang’e 4 y Yutu 2

Fecha de lanzamiento:
7 de diciembre de 2018

Lanzador:
Larga Marcha CZ-3B/E

Lugar de lanzamiento:
Xichang, Sichuan (China)

Control de misión:
CNSA

Chang’e 4 fue la primera misión espacial que consiguió realizar un aterrizaje suave y operar de forma prolongada sobre la cara oculta de la Luna. La misión, desarrollada por la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA), alunizó el 3 de enero de 2019 en el cráter Von Kármán, situado dentro de la gigantesca cuenca Polo Sur-Aitken, una de las estructuras de impacto más antiguas y extensas del Sistema Solar.

La misión estaba formada por un módulo de aterrizaje, el rover Yutu-2 y el satélite retransmisor Queqiao, situado alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna para mantener las comunicaciones con la Tierra. Además de demostrar tecnologías necesarias para futuras misiones lunares, Chang’e 4 permitió estudiar la geología profunda de la cara oculta, analizar el subsuelo lunar mediante radar de penetración y realizar observaciones radioastronómicas desde una región protegida de las interferencias de radio terrestres.

Objetivos de la misión Chang’e 4

Chang’e 4 fue diseñada para realizar el primer aterrizaje suave y la primera exploración robótica de la cara oculta de la Luna. La misión debía demostrar la viabilidad de mantener comunicaciones con esta región mediante el satélite retransmisor Queqiao, situado alrededor del punto L2 del sistema Tierra-Luna.

El principal objetivo científico era estudiar la geología de la cuenca Polo Sur-Aitken y del cráter Von Kármán, una región considerada fundamental para investigar materiales profundos expulsados por antiguos impactos gigantescos. Para ello, el rover Yutu-2 incorporó instrumentos destinados al análisis mineralógico y al estudio del subsuelo lunar mediante radar de penetración.

La misión también buscaba realizar observaciones radioastronómicas de baja frecuencia desde una región protegida de las interferencias electromagnéticas terrestres, además de estudiar el entorno radiativo y la interacción entre el viento solar y el regolito lunar gracias a varios instrumentos desarrollados en colaboración internacional.

Desde el punto de vista tecnológico, Chang’e 4 permitió validar sistemas de aterrizaje autónomo, operaciones prolongadas sobre la superficie lunar y tecnologías que posteriormente serían utilizadas en futuras misiones lunares chinas.

Características de la misión Chang’e 4

Chang’e 4 fue una misión automática de exploración lunar diseñada para realizar el primer aterrizaje suave y la primera exploración móvil de la cara oculta de la Luna. La misión fue desarrollada por la China National Space Administration (CNSA) dentro del programa CLEP (Chinese Lunar Exploration Program) y reutilizaba gran parte de la arquitectura desarrollada para Chang’e 3, aunque incorporaba nuevos sistemas de comunicaciones y una instrumentación científica adaptada al estudio de la cuenca Polo Sur-Aitken.

La arquitectura de la misión estaba compuesta por tres elementos principales: un módulo de aterrizaje, el rover Yutu-2 y el satélite retransmisor Queqiao. Esta configuración permitía mantener comunicaciones permanentes con la Tierra pese a operar en la cara oculta lunar, una región que nunca tiene visibilidad directa hacia nuestro planeta.

Módulo de aterrizaje

El módulo de aterrizaje estaba basado en la plataforma utilizada por Chang’e 3 y fue diseñado para ejecutar un descenso autónomo sobre la superficie lunar mediante motores de empuje variable, navegación óptica y sensores de altitud y velocidad. Durante la fase final del descenso, el sistema analizaba el terreno para detectar pendientes y obstáculos antes de seleccionar la zona definitiva de contacto.

Tras el alunizaje, el módulo actuó como plataforma científica fija y centro de comunicaciones para el rover Yutu-2. Entre sus instrumentos científicos se encontraban la Landing Camera (LCAM), utilizada para documentar el descenso, y la Terrain Camera (TCAM), destinada a obtener imágenes panorámicas de la superficie lunar. El módulo también incorporaba el espectrómetro de baja frecuencia LFS (Low Frequency Spectrometer), diseñado para realizar observaciones radioastronómicas desde una región protegida de las interferencias electromagnéticas terrestres.

La plataforma transportaba además el instrumento internacional LND (Lunar Lander Neutrons and Dosimetry), desarrollado en Alemania para estudiar el entorno radiativo sobre la superficie lunar y caracterizar la exposición a partículas energéticas.

El módulo utilizaba paneles solares, baterías y unidades térmicas de radioisótopos para soportar las extremas condiciones térmicas de la superficie lunar durante las largas noches de aproximadamente catorce días terrestres.

Rover Yutu-2

Yutu-2 fue el segundo rover lunar desarrollado por China y una evolución directa del rover Yutu desplegado por Chang’e 3. El vehículo tenía unas dimensiones aproximadas de 1,5 m de longitud, 1 m de anchura y 1,1 m de altura, con una configuración de seis ruedas motrices diseñada para desplazarse sobre regolito, pequeños cráteres y superficies irregulares.

El rover incorporaba cámaras panorámicas PCAM para navegación y documentación científica de la superficie. Su principal instrumento geológico era el espectrómetro VNIS (Visible and Near-Infrared Imaging Spectrometer), destinado al análisis mineralógico del regolito y de materiales expulsados por impactos. Las observaciones realizadas por este instrumento permitieron identificar minerales como olivino y piroxenos de bajo contenido en calcio asociados a materiales profundos de la cuenca Polo Sur-Aitken.

Yutu-2 también transportaba el radar de penetración lunar LPR (Lunar Penetrating Radar), diseñado para estudiar capas enterradas bajo la superficie lunar y analizar la estructura estratigráfica del subsuelo. El radar podía detectar variaciones internas en el regolito y en antiguos depósitos basálticos hasta decenas de metros de profundidad.

Entre la instrumentación internacional se encontraba el instrumento sueco ASAN (Advanced Small Analyzer for Neutrals), destinado al estudio de partículas neutras generadas por la interacción entre el viento solar y la superficie lunar.

El rover operaba mediante navegación semiautónoma y debía suspender temporalmente sus actividades tanto durante las noches lunares como durante los periodos de máxima temperatura alrededor del mediodía local. Gracias a las mejoras realizadas respecto al rover Yutu original, Yutu-2 consiguió operar durante varios años sobre la superficie lunar.

Satélite retransmisor Queqiao

La exploración de la cara oculta de la Luna requería una infraestructura de comunicaciones independiente. Para ello, China desarrolló el satélite retransmisor Queqiao, lanzado varios meses antes de Chang’e 4 y situado en una órbita de halo alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna. Desde esa posición, el satélite podía mantener contacto simultáneo con la Tierra y con los vehículos situados sobre la cara oculta lunar.

Queqiao tenía una masa aproximada de 425 kg y estaba basado en la plataforma CAST-100 estabilizada en tres ejes. El satélite incorporaba una antena desplegable de 4,2 m de diámetro destinada a las comunicaciones de espacio profundo y enlaces en banda X entre la Tierra, el módulo de aterrizaje y el rover.

Además de sus funciones de retransmisión, Queqiao transportaba el instrumento NCLE (Netherlands-China Low-Frequency Explorer), desarrollado conjuntamente por China y los Países Bajos para realizar observaciones radioastronómicas de baja frecuencia desde el entorno lunar.

Antecedentes de la misión Chang’e 4

Chang’e 4 formó parte de la segunda fase del programa chino de exploración lunar CLEP (Chinese Lunar Exploration Program), centrada en el desarrollo de tecnologías de aterrizaje suave y exploración de superficie. Tras el éxito de las misiones orbitales Chang’e 1 y Chang’e 2, China inició el desarrollo de Chang’e 3, la primera misión del programa destinada a depositar un rover sobre la Luna.

Chang’e 4 nació inicialmente como unidad de respaldo de Chang’e 3. El objetivo original era disponer de una copia prácticamente completa del módulo de aterrizaje y del rover en caso de que se produjera un fallo durante la misión de 2013. Sin embargo, el éxito del aterrizaje de Chang’e 3 en Mare Imbrium permitió reutilizar esa plataforma para una misión mucho más ambiciosa: intentar el primer aterrizaje controlado en la cara oculta de la Luna.

La cara oculta lunar representaba un objetivo especialmente complejo debido a la imposibilidad de establecer comunicaciones directas con la Tierra. A diferencia de todas las misiones lunares anteriores, Chang’e 4 requería el desarrollo de una infraestructura de retransmisión permanente situada más allá de la Luna. Para resolver este problema, China desarrolló el satélite Queqiao, colocado alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna varios meses antes del lanzamiento de la misión principal.

La misión también sirvió para ampliar las capacidades científicas y tecnológicas desarrolladas durante Chang’e 3. Aunque el módulo de aterrizaje y el rover mantenían una arquitectura similar a la misión anterior, Chang’e 4 incorporó nuevos instrumentos orientados al estudio geológico de la cuenca Polo Sur-Aitken y a la radioastronomía de baja frecuencia. Además, la misión integró instrumentos internacionales desarrollados por instituciones de Alemania, Suecia y los Países Bajos.

El lugar elegido para el aterrizaje: cráter Von Kármán

La región seleccionada para el aterrizaje fue el cráter Von Kármán, situado dentro de la cuenca Polo Sur-Aitken, en la cara oculta de la Luna. Esta gigantesca estructura de impacto tiene aproximadamente 2.500 km de diámetro y está considerada una de las cuencas más antiguas y profundas del Sistema Solar. Desde hacía décadas, numerosos investigadores habían señalado esta región como uno de los lugares con mayor interés científico para futuras misiones lunares.

El cráter Von Kármán posee unos 180 km de diámetro y presenta una superficie parcialmente cubierta por basaltos formados hace aproximadamente 3.350 millones de años. Los científicos consideraban que la zona podía contener materiales expulsados desde capas profundas de la corteza lunar e incluso posibles fragmentos del manto lunar excavados por antiguos impactos gigantescos.

Para seleccionar la región definitiva de aterrizaje, el equipo de Chang’e 4 analizó datos topográficos y espectrales obtenidos por misiones anteriores como Lunar Reconnaissance Orbiter, Kaguya y Chandrayaan-1. Los estudios combinaron modelos digitales del terreno, imágenes de alta resolución y mapas mineralógicos para identificar áreas relativamente seguras dentro del sector sur del cráter Von Kármán.

Desarrollo de la misión Chang’e 4

Lanzamiento y viaje hacia la Luna

Chang’e 4 fue lanzada el 7 de diciembre de 2018 mediante un cohete Long March 3B/E desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en el suroeste de China. La misión despegó a las 18:23 UTC e inició inmediatamente una trayectoria translunar similar a la utilizada previamente por Chang’e 3.

La sonda estaba formada por el módulo de aterrizaje y el rover Yutu-2 integrados en una única configuración de crucero. Poco después del lanzamiento, el vehículo realizó la inyección translunar y comenzó un viaje de aproximadamente cinco días hacia la Luna. Durante esta fase se llevaron a cabo correcciones de trayectoria, despliegue de sistemas y verificaciones de navegación y comunicaciones antes de la inserción orbital lunar.

Una vez alcanzada la Luna, Chang’e 4 realizó el encendido de frenado principal para entrar en órbita lunar elíptica. Posteriormente, la nave ejecutó varias maniobras destinadas a reducir progresivamente la altitud orbital y preparar el descenso hacia la cara oculta lunar. Debido a que la región de aterrizaje nunca tiene visibilidad directa con la Tierra, todas las comunicaciones debían mantenerse a través del satélite retransmisor Queqiao, situado alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna.

Descenso y primer alunizaje en la cara oculta de la Luna

El descenso de Chang’e 4 comenzó tras varias maniobras orbitales destinadas a situar la nave sobre la región seleccionada dentro del cráter Von Kármán. La secuencia de alunizaje debía ejecutarse de forma completamente autónoma debido al retraso en las comunicaciones y a la imposibilidad de controlar la maniobra en tiempo real desde la Tierra.

Durante la fase principal de frenado, el motor de empuje variable redujo progresivamente la velocidad orbital de la nave mientras el sistema de navegación utilizaba sensores láser, cámaras ópticas y mediciones de altitud para calcular la trayectoria de descenso. A medida que la nave se aproximaba a la superficie, el perfil de vuelo pasó de una trayectoria oblicua a un descenso prácticamente vertical.

En los últimos cientos de metros, las cámaras y sensores de reconocimiento del terreno analizaron automáticamente la superficie para detectar pendientes, rocas y pequeños cráteres que pudieran representar un riesgo durante el contacto con el suelo. El sistema seleccionó finalmente una zona segura dentro del sector sur del cráter Von Kármán antes de completar el aterrizaje suave.

Secuencia de aterrizaje de la Chang’e 4. Créditos: CNSA/CLEP/Daniel Marín Eureka

Chang’e 4 alunizó el 3 de enero de 2019 a las 02:26 UTC, convirtiéndose en la primera misión de la historia en realizar un aterrizaje controlado sobre la cara oculta de la Luna. El lugar de aterrizaje se encontraba dentro de la cuenca Polo Sur-Aitken, una región considerada de enorme interés científico por la posibilidad de contener materiales profundos expulsados durante antiguos impactos gigantescos.

Poco después del aterrizaje, la misión transmitió las primeras imágenes de la superficie lunar a través del satélite retransmisor Queqiao. Las cámaras del módulo mostraron un terreno relativamente llano cubierto por regolito fino, pequeños cráteres y bloques dispersos, característicos de la región meridional de Von Kármán. Las primeras panorámicas también confirmaron el correcto funcionamiento del módulo de aterrizaje y prepararon el despliegue del rover Yutu-2.

Despliegue del rover Yutu-2

Horas después del aterrizaje, Chang’e 4 inició las operaciones de despliegue del rover Yutu-2. El vehículo descendió desde el módulo mediante una rampa articulada y comenzó las primeras comprobaciones de movilidad, navegación y comunicaciones sobre la superficie lunar. La maniobra convirtió a Yutu-2 en el primer vehículo móvil en operar sobre la cara oculta de la Luna.

Las primeras actividades del rover estuvieron centradas en verificar el funcionamiento de los sistemas de desplazamiento, cámaras panorámicas e instrumentos científicos antes de comenzar los recorridos de exploración. Las imágenes iniciales mostraron el módulo de aterrizaje rodeado por regolito fino y pequeños cráteres secundarios distribuidos sobre la llanura basáltica de Von Kármán.

Yutu-2 operaba mediante navegación semiautónoma utilizando cámaras estereoscópicas y algoritmos de planificación de ruta similares a los empleados en los rovers marcianos. A diferencia de los antiguos vehículos soviéticos Lunojod, controlados casi en tiempo real desde la Tierra, el rover chino avanzaba lentamente mientras analizaba previamente el terreno para reducir riesgos durante la conducción.

Las operaciones sobre la superficie estaban condicionadas por las extremas temperaturas lunares. Durante cada noche lunar, de aproximadamente catorce días terrestres, el rover debía entrar en modo de hibernación utilizando calentadores de radioisótopos para evitar el congelamiento de sus sistemas internos. Además, Yutu-2 también suspendía temporalmente sus actividades alrededor del mediodía lunar para evitar el sobrecalentamiento provocado por la iluminación solar directa.

A pesar de haber sido diseñado inicialmente para una vida útil de tres meses, Yutu-2 continuó operando durante años sobre la superficie lunar y superó ampliamente la duración prevista de la misión original.

Operaciones de superficie y exploración de Von Kármán

Tras completar las comprobaciones iniciales, Yutu-2 comenzó una campaña de exploración progresiva alrededor del lugar de aterrizaje dentro del cráter Von Kármán. Los desplazamientos del rover se realizaban lentamente para minimizar riesgos sobre un terreno cubierto por regolito fino, pequeños cráteres secundarios y bloques dispersos generados por antiguos impactos.

Vista panorámica obtenida desde el módulo de aterrizaje Chang’e 4 mostrando el rover Yutu-2 y la superficie del cráter Von Kármán en la cara oculta lunar
Vista panorámica obtenida desde el módulo de aterrizaje Chang’e 4 mostrando el rover Yutu-2 y la superficie del cráter Von Kármán en la cara oculta lunar. Créditos: CLEP/CNSA.

Uno de los principales objetivos científicos era estudiar la composición mineralógica de la región mediante el espectrómetro VNIS. Las observaciones realizadas por el rover identificaron materiales ricos en olivino y piroxenos de bajo contenido en calcio, minerales asociados a capas profundas de la corteza y posiblemente del manto lunar. Estos resultados reforzaron la hipótesis de que la cuenca Polo Sur-Aitken pudo haber excavado materiales internos durante el gigantesco impacto que originó la estructura hace miles de millones de años.

El radar de penetración LPR permitió además estudiar la estructura del subsuelo bajo el lugar de aterrizaje. Las observaciones revelaron múltiples capas enterradas bajo el regolito superficial, incluyendo secuencias de materiales eyectados por impactos y antiguos flujos basálticos superpuestos. El análisis de estas estructuras ayudó a reconstruir parte de la evolución geológica de la región y proporcionó una de las investigaciones más detalladas realizadas hasta entonces sobre el subsuelo lunar.

A lo largo de la misión, Yutu-2 recorrió lentamente distintos sectores del cráter Von Kármán mientras obtenía imágenes panorámicas de alta resolución y estudiaba pequeños cráteres, rocas y variaciones del terreno. Las cámaras del rover documentaron una superficie muy erosionada por impactos y cubierta por regolito pulverizado generado durante miles de millones de años de bombardeo meteórico.

Las operaciones científicas también incluyeron estudios sobre la interacción entre el viento solar y la superficie lunar mediante el instrumento sueco ASAN, así como mediciones del entorno radiativo realizadas por el detector alemán LND instalado en el módulo de aterrizaje. Paralelamente, el espectrómetro de baja frecuencia LFS y el instrumento NCLE transportado por Queqiao realizaron observaciones radioastronómicas desde una región protegida de las interferencias electromagnéticas terrestres.

Experimento biológico lunar

Chang’e 4 también transportó un pequeño experimento biológico denominado “Lunar Micro Ecosystem”, diseñado para estudiar la viabilidad de organismos vivos en la superficie lunar bajo condiciones de baja gravedad y radiación. El contenedor cilíndrico, con una masa aproximada de 3 kilogramos, incluía semillas de algodón, colza, patata y Arabidopsis, además de huevos de mosca de la fruta y levaduras.

Pocos días después del aterrizaje, las imágenes transmitidas desde el experimento mostraron la germinación de una semilla de algodón, convirtiéndose en el primer crecimiento biológico conocido sobre la superficie de la Luna. El experimento utilizaba un sistema cerrado con suministro controlado de agua, nutrientes, iluminación y monitorización térmica.

Sin embargo, el pequeño ecosistema no estaba preparado para soportar las temperaturas extremas de la noche lunar. Tras la puesta de Sol en Von Kármán, las temperaturas descendieron muy por debajo del rango operativo del contenedor y el experimento dejó de funcionar. A pesar de su corta duración, la prueba proporcionó datos sobre soporte biológico en entornos lunares y sobre las dificultades asociadas a futuras misiones de larga duración sobre la superficie de la Luna.

Supervivencia durante las noches lunares y misión extendida

Chang’e 4 fue diseñada inicialmente para una misión relativamente corta sobre la superficie lunar. El módulo de aterrizaje tenía una vida útil prevista de aproximadamente un año terrestre, mientras que el rover Yutu-2 debía operar durante unos tres meses. Sin embargo, ambos vehículos continuaron funcionando mucho más allá de esos objetivos iniciales gracias al comportamiento estable de sus sistemas térmicos, electrónicos y de generación de energía.

La supervivencia en la cara oculta de la Luna representaba uno de los principales desafíos técnicos de la misión. Durante cada noche lunar, de aproximadamente catorce días terrestres, las temperaturas podían descender por debajo de los −170 °C. Para soportar estas condiciones, tanto el módulo como el rover utilizaban calentadores de radioisótopos y sistemas automáticos de hibernación destinados a proteger los componentes electrónicos y las baterías.

Yutu-2 también debía interrumpir sus actividades durante varios días alrededor del mediodía lunar, cuando la iluminación solar elevaba considerablemente la temperatura de la superficie. Como resultado, el rover solo podía desplazarse y realizar operaciones científicas durante una parte limitada de cada ciclo lunar.

A pesar de estas restricciones, Yutu-2 continuó recorriendo lentamente el cráter Von Kármán y enviando datos científicos durante años. La misión superó ampliamente la duración del rover Yutu original de Chang’e 3 y convirtió a Yutu-2 en uno de los vehículos lunares más longevos de la historia.

La prolongación de las operaciones permitió ampliar considerablemente la cantidad de datos geológicos y geofísicos obtenidos en la cuenca Polo Sur-Aitken. Con el paso del tiempo, las actividades científicas fueron reduciéndose gradualmente debido al envejecimiento de los sistemas y a las limitaciones energéticas acumuladas tras numerosos ciclos térmicos extremos sobre la superficie lunar.

Estado actual de la misión

El módulo de aterrizaje Chang’e 4 y el rover Yutu-2 continuaron transmitiendo datos e imágenes durante varios años después del aterrizaje de enero de 2019. A medida que avanzaba la misión, las operaciones científicas fueron reduciéndose progresivamente debido al envejecimiento de los sistemas electrónicos, la degradación térmica y las limitaciones energéticas acumuladas tras numerosos ciclos de día y noche lunar.

Yutu-2 recorrió varios kilómetros sobre la superficie del cráter Von Kármán y realizó centenares de jornadas operativas sobre la cara oculta de la Luna, convirtiéndose en uno de los rovers lunares más longevos de la historia. Las imágenes y mediciones obtenidas por sus instrumentos proporcionaron una de las investigaciones más detalladas realizadas hasta ahora sobre la geología y el subsuelo de la cuenca Polo Sur-Aitken.

El satélite retransmisor Queqiao continuó operando en el entorno del punto L2 Tierra-Luna tras el inicio de la misión y demostró la viabilidad de mantener comunicaciones permanentes con vehículos situados sobre la cara oculta lunar. La experiencia obtenida con esta infraestructura sería reutilizada posteriormente en futuras misiones del programa lunar chino, incluyendo Chang’e 6.

Primeros resultados científicos

Chang’e 4 proporcionó las primeras observaciones directas realizadas sobre la cara oculta de la Luna y permitió estudiar una región que durante décadas había sido considerada prioritaria para comprender la evolución temprana del satélite. Los resultados obtenidos por el rover Yutu-2 y el módulo de aterrizaje aportaron información sobre la composición mineralógica, la estructura del subsuelo y el entorno físico de la cuenca Polo Sur-Aitken.

Uno de los descubrimientos más relevantes estuvo relacionado con la identificación de minerales profundos mediante el espectrómetro VNIS del rover. Las observaciones revelaron la presencia de olivino y piroxenos de bajo contenido en calcio en materiales eyectados dentro del cráter Von Kármán. Estos minerales son compatibles con rocas procedentes de capas profundas de la corteza lunar e incluso del manto superior, apoyando la hipótesis de que el gigantesco impacto que formó la cuenca Polo Sur-Aitken excavó materiales internos y los distribuyó sobre la superficie.

El radar de penetración LPR permitió además obtener una de las investigaciones más detalladas realizadas hasta entonces sobre el subsuelo lunar. Los datos mostraron múltiples capas enterradas bajo el regolito superficial, incluyendo secuencias de basaltos y depósitos de materiales expulsados por impactos. Estas observaciones ayudaron a reconstruir parte de la evolución volcánica y geológica de la región durante miles de millones de años.

Las cámaras panorámicas de Yutu-2 documentaron también la morfología de la superficie lunar con gran detalle. Las imágenes mostraron un terreno intensamente erosionado por impactos, cubierto por regolito fino y numerosos cráteres secundarios distribuidos sobre antiguas llanuras basálticas. El estudio geomorfológico de la zona permitió analizar procesos de fragmentación, acumulación de regolito y degradación superficial en la cara oculta lunar.

La misión obtuvo igualmente datos sobre el entorno físico de la superficie lunar. El detector alemán LND realizó mediciones del entorno radiativo y de partículas energéticas sobre la cara oculta, información importante para futuras misiones tripuladas y estancias prolongadas sobre la Luna. Paralelamente, el instrumento sueco ASAN estudió la interacción entre el viento solar y la superficie lunar mediante el análisis de partículas neutras generadas por el regolito.

Chang’e 4 también permitió realizar observaciones radioastronómicas de baja frecuencia desde una región protegida de las interferencias electromagnéticas terrestres. Tanto el espectrómetro LFS del módulo de aterrizaje como el instrumento NCLE transportado por Queqiao realizaron estudios del entorno radioeléctrico lunar y observaciones de emisiones solares y fenómenos astrofísicos de baja frecuencia.

Cronología de la misión Chang’e 4

Lanzamiento7 de diciembre de 2018
Inserción en órbita lunar12 de diciembre de 2018
Alunizaje de Chang’e 4 en la cara oculta de la Luna3 de enero de 2019
Despliegue del rover Yutu-23 de enero de 2019
Continuación de operaciones científicas extendidas2020–2023
La misión Chang’e 4 continúa parcialmente operativaActualidad

Referencias y más información:

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