Un año más en la ISS…

A punto de finalizar el año natural, el astronauta alemán de la ESA Alexander Gerst que estuvo a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) desde mayo hasta noviembre de este año, nos deja a modo de resumen con este espectacular timelapse, una maravilla visual al alcance de muy pocos.

Desde el año 2000, la presencia de astronautas y cosmonautas en la ISS ha sido continua. Al comenzar el año que estamos a punto de dejar atrás, seis eran los astronautas que se encontraban en la estación, que llegaron en dos grupos de tres tripulantes a bordo de las naves Soyuz TMA10M y SoyuzTMA11M respectivamente. Se trata de los cosmonautas rusos Oleg Kotov, Sergey Ryazansky y Mikhail Tyurin, los astronautas estadounidenses de la NASA Michael S. Hopkins y Richard A. Mastracchio y el astronauta japonés de la JAXA Koichi Wakata.

Misiones Soyuz TMA-M en la ISS en 2014
Misiones y tripulación de las naves Soyuz TMA10-M a Soyuz TMA15-M en la ISS en 2014

Tras ellos y durante este año han llegado cuatro nuevas tripulaciones a bordo de naves Soyuz, correspondientes a las misiones Soyuz TMA12M hasta la Soyuz TMA15M.

Un total de doce personas, diez hombres y dos mujeres son los afortunados de viajar y permanecer en órbita este año, de los cuales seis lo hacían por primera vez en su carrera. Seis son cosmonautas de la RSA, cuatro astronautas de la NASA y dos de la ESA.

Entre las tareas de mantenimiento y experimentos que se llevan a cabo en la estación, tuvieron lugar además siete EVA’s o salidas extravehiculares fuera de la ISS, todas ellas llevadas a cabo por dos astronautas cada una. Cuatro de ellas se realizaron desde el sector ruso y las tres restantes en el sector estadounidense. La duración total de todas ellas fue de 73 horas y 26 minutos.

Alexander Gerst durante su primer EVA en la ISS
Alexander Gerst durante su primer EVA en la ISS

Los tripulantes de la Soyuz TMA12M, los cosmonautas rusos Aleksandr Skvortsov y Oleg Artemyev y el astronauta estadounidense Steven R. Swanson de la NASA regresaron a la superficie en septiembre y los de la Soyuz TMA13M, el cosmonauta ruso Maksim Surayev y los astronautas Gregory R. Wiseman de la NASA y el alemán Alexander Gerst de la ESA en octubre.

Además de recibir las naves tripuladas Soyuz-TMAm con las nuevas tripulaciones de relevo, en este año se han acoplado un total de nueve cargueras de reabastecimiento, de ellas cuatro cargueras eran Progress rusas, dos cargueras Cygnus de la empresa privada Orbital Sciences, dos cargueras Dragon de la empresa privada SpaceX y el último de los cargueros automáticos no tripulados de la ESA, el ATV-5 Georges Lemaître. Estaban previstas dos cargueras más, una Cygnus que fracasó al explotar el lanzador al iniciar el despegue y una Dragon que se ha pospuesto a primeros de enero del año próximo.

Actualmente y durante este período de navidad, se encuentran en la estación los cosmonautas rusos Aleksandr Samokutyayev, Yelena Serova y Anton Shkaplerov, los astronautas Barry E. Wilmore y Terry W. Virts de la NASA y la astronauta Samantha Cristoforetti de la ESA.

Tripulación de la ISS celebrando la Navidad
Tripulación de la ISS celebrando la Navidad

45 años de la llegada del hombre a la Luna

El 21 de julio de 2019 se cumplen 45 años del primer alunizaje en la Luna. Los astronautas norteamericanos Neil Amstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en las primeras hombres en pisar la superficie lunar durante la misión Apolo 11, tan solo 11 años después del lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik de la ya extinta Unión Soviética.

Definitivamente, el Apolo 11 fue la cumbre de la carrera espacial entre las dos superpotencias de la Guerra Fría y muy posiblemente de nuestra historia como civilización. La hazaña es aún más impresionante si la situamos en su contexto histórico y social. Hoy en día cualquier teléfono móvil tiene mayor poder de computación que todos los sistemas de la naves Apolo juntos. Una época donde no existían ordenadores personales ni calculadoras de bolsillo. Los ingenieros y técnicos de la misión realizaron la mayor parte de su trabajo con simples reglas de cálculo. En tan solo 8 años desde el discurso del presidente John F. Kennedy donde apostó decididamente con recursos prácticamente ilimitados a conseguir el mayor reto de todos, pisar la Luna. Previamente los rivales soviéticos se habían adelantado con la puesta en marcha del primer satélite comercial y poco después poner el primer hombre y la primera mujer en el espacio. La carrera espacial empezó mal para los norteamericanos. Pero a raíz de ese impulso decidido por la innovación tecnológica y capacidad espacial, consiguieron mandar siete misiones a la superficie lunar, llegando seis a alunizar y la restante pudo suponer una catástrofe mortal.

El lanzador diseñado para las misiones del programa lunar, el cohete Saturno V, que con cerca de 110 metros de altura y 10 metros de diámetro y una masa total de casi 3.000 toneladas, podía enviar 118 toneladas a órbita baja terrestre, capacidades que aún hoy nunca se han visto superadas. El lanzador más potente en servicio en la actualidad es el Delta IV empresa norteamericana ULA (formada por Boeing y Lockheed Martin) capaz de poner en órbita baja algo más de 28 toneladas.

La nave espacial Apolo se componía de varias etapas, el módulo de comando que les llevaría a la luna a tres tripulantes y el módulo lunar diseñado para dos. Durante las misiones en el la superficie, uno de los integrantes de la misión esperaría en órbita mientras los dos restantes pisarían la luna.

La huella del ser humano en la Luna. Esta imagen fue tomada por Buzz Aldrin en la misión Apolo 11 en la Luna el 21 de julio de 1969. Muestra el mayor reto de ingeniería jamás realizado y la culminación de la carrera lunar entre Estados Unidos y la Unión Soviética en plena crisis nuclear, , demostrando que tan lejos puede llegar nuestra especie si se lo propone.  Las huellas de las doce personas que caminaron sobre la Luna y los restos de los equipos de las seis misiones que alunizaron, permanecerán algunos millones de años antes de que sean borradas por la lenta pero acción erosiva de los micrometeoritos y el viento solar.

El legado del programa Apolo fue demostrar la capacidad de la Humanidad para viajar a otros mundos. Pese a las impresionantes barreras técnicas, científicas, políticas y económicas, se logró mandar no solo a una, sino a doce personas a la superficie de otro astro. Para las superpotencias, supuso la manera de disputar la supremacía tecnológica como marco de la carrera lunar representó la otra cara de la moneda de las tensiones y escaladas bélicas por todo el mundo. usando el desarrollo tecnológico como marco pacífico de competición en un planeta al borde del suicidio nuclear, llegando a donde nadie ha llegado jamás