Un equipo internacional de astrónomos dirigidos por Toni Santana-Ros, del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y de la Universidad de Alicante, ha confirmado la existencia del segundo asteroide troyano terrestre conocido hasta ahora, el 2020 XL5.
Nos referimos a los asteroides troyanos como los asteroides que giran alrededor del Sol atrapados en la misma órbita de alguno de los planetas en lo que se denominan los puntos de Lagrange L4 y L5, en un ángulo de 60° respecto al Sol por delante o detrás del planeta. Los asteroides no permanecen estáticos en los puntos lagrangianos sino que giran alrededor de los mismos en órbitas de tipo halo o de tipo Lissajous. A diferencia de la mayoría de los asteroides que orbitan en el cinturón principal entre las órbitas de Marte y Júpiter, los asteroides troyanos muy posiblemente se han creado a distancias muy diferentes del Sol, solo que han acabado reuniéndose gracias a los movimientos migratorios de los planetas durante la formación inicial de nuestro sistema solar, por lo que pueden tener composiciones muy diferentes y aunque se conocen muchos con órbitas estables, la mayoría normalmente son temporales o transitorios. Para nuestro planeta solo conocíamos la existencia de un asteroide troyano situado en L4 llamado 2010TK7, con un diámetro de unos 250 metros.

El nuevo asteroide troyano confirmado el 2020XL5, posee un tamaño estimado algo mayor de un kilómetro, se desconoce su forma y rotación por el momento y se cree que es de tipo carbonáceo. Está situado también en el punto lagrangiano L4 y es transitorio, se cree que seguirá de «troyano» al menos otros 4.000 años acompañando a nuestro planeta alrededor del Sol. Ambos asteroides troyanos terrestres han sido «capturados», no han evolucionado en ese lugar desde los inicios de la formación de nuestro planeta sino que llevan ahí solo unos centenares de años.
En el Sistema Solar conocemos muchos asteroides situados en los puntos de Lagrange de la mayoría de los planetas, aunque los más famosos y numerosos son los troyanos que se encuentran en la órbita de Júpiter aunque también hemos podido detectar troyanos en Venus, Marte, Urano y Neptuno. Solo en el punto L4 del sistema Sol-Jupiter se calcula que podría haber cerca de 240 mil asteroides de tamaño superior a los 2 km y unos 600 mil asteroides con un tamaño de entre 1km y los 2 km. La NASA lanzó en octubre de 2021 la misión Lucy para el sobrevuelo de seis de estos cuerpos.
Los troyanos terrestres podrían ser en un futuro fuentes de recursos ya que al estar en la misma órbita que la terrestre una nave no necesitaría demasiada energía o delta-v (siempre y cuando la inclinación de su órbita no sea excesiva) para llegar a ellos y mantener una distancia fija con nuestro planeta y el Sol. Es por ello que la pareja de sondas Stereo de la Nasa orbitan los puntos L4 y L5 para el estudio simultáneo de nuestra estrella y así obtener modelos tridimensionales de ella.
Quizás muy pronto alguna misión de bajo coste o del tipo cubesat, explore alguno de estos pequeños mundos cercanos y accesibles en busca de conocer su origen, composición y así poder delimitar los modelos de evolución de nuestro sistema solar.
Referencias: https://www.nature.com/articles/s41467-022-27988-4
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