China valida en vuelo el sistema de escape de la cápsula tripulada Mengzhou

China ha completado con éxito la prueba de aborto en vuelo de su nueva cápsula tripulada Mengzhou, un ensayo determinante para la certificación del sistema de escape que deberá proteger a las tripulaciones en futuras misiones hacia la estación espacial Tiangong y, en una fase posterior, en el programa lunar tripulado.

La prueba tuvo lugar el 11 de febrero de 2026 a las 03:00 UTC desde el Complejo de Lanzamiento 301 del Centro Espacial de Wenchang, en la isla de Hainán. La cápsula Mengzhou despegó sin tripulación sobre una versión modificada y suborbital del lanzador Larga Marcha 10A, diseñada específicamente para este ensayo. El objetivo principal consistía en verificar el funcionamiento del sistema de escape durante el régimen de máxima presión dinámica, conocido como Max-Q, el punto del ascenso en el que las cargas aerodinámicas sobre el vehículo alcanzan su valor más elevado.

Tras el despegue impulsado por cinco motores YF-100K alimentados con queroseno y oxígeno líquido, el conjunto alcanzó velocidad supersónica. En el entorno de Max-Q, a unos 11 km de altitud y aproximadamente 65 segundos después del lanzamiento, se activaron los motores sólidos de la torre de escape. Estos motores separaron la cápsula del lanzador mientras la primera etapa continuaba funcionando. De forma casi simultánea, los motores de control de actitud de la torre reorientaron la cápsula para situar su base en dirección al océano, asegurando una configuración estable para el descenso.

Una vez completada la maniobra de separación y orientación, la torre de escape fue expulsada. La cápsula inició entonces su descenso balístico. A unos 8 km de altitud se desplegaron los paracaídas piloto, encargados de estabilizar el vehículo y reducir parcialmente su velocidad. Posteriormente se desplegaron los tres paracaídas principales, que disminuyeron la velocidad hasta permitir un amerizaje controlado frente a la costa de Hainán. La cápsula fue recuperada por buques de apoyo aproximadamente 80 minutos después del despegue.

Mientras la cápsula ejecutaba la secuencia de escape, la primera etapa modificada del Larga Marcha 10A continuó su ascenso durante unos segundos adicionales antes de apagar progresivamente motores para limitar la aceleración. Aunque esta versión no estaba destinada a alcanzar órbita, siguió una trayectoria suborbital que la llevó hasta una altitud superior a 100 km, próxima a la línea de Kármán, convencionalmente situada en 100 km y utilizada como referencia para delimitar el espacio exterior.

Durante el descenso, la etapa desplegó cuatro rejillas aerodinámicas o “grid fins”, superficies de control que permiten modificar la trayectoria mediante el flujo de aire en la fase atmosférica. Estas estructuras, ya empleadas por otros sistemas reutilizables, facilitan el guiado hacia una zona de amerizaje predeterminada. En la parte final del descenso, varios motores YF-100K se reencendieron para efectuar maniobras de frenado, reduciendo la velocidad antes del contacto con el mar en el mar de China Meridional. La etapa amerizó de forma controlada, aunque se fragmentó parcialmente tras el impacto con el agua.

En paralelo, el buque autónomo Linghangzhe, concebido como plataforma de apoyo a la recuperación de primeras etapas del programa Larga Marcha 10, realizó ensayos de seguimiento y simulación de captura. Aunque no se produjo una recuperación completa mediante su sistema de cables y ganchos, la prueba permitió validar procedimientos de guiado y coordinación marítima.

El ensayo combinó en un único vuelo la validación del sistema de escape de la cápsula y la demostración de tecnologías asociadas a lanzadores parcialmente reutilizables. Según la Agencia Espacial Tripulada de China, el sistema respondió conforme a los parámetros previstos en el punto de máxima presión dinámica, confirmando la capacidad de separación segura bajo las condiciones aerodinámicas más exigentes del ascenso.

Mengzhou es la nueva generación de cápsulas tripuladas chinas, destinada a sustituir progresivamente a las naves Shenzhou en misiones hacia la estación espacial Tiangong. Su diseño contempla una mayor capacidad interna, sistemas modernizados de soporte vital y compatibilidad con misiones en órbita baja terrestre y en el entorno cislunar. En configuraciones futuras, una versión adaptada deberá participar en el programa lunar tripulado previsto para finales de la década.

La prueba en vuelo se suma al ensayo de escape en rampa realizado en junio de 2025 en el Centro Espacial de Jiuquan, en el que se verificó la activación de la torre a velocidad cero y sin ascenso. Con ambas pruebas completadas, el programa se acerca a la misión Mengzhou 1, prevista para finales de 2026, que consistirá en un vuelo no tripulado hacia la estación espacial Tiangong para validar sistemas en condiciones orbitales reales.

Más adelante, el desarrollo contempla una misión alrededor de la Luna para ensayar sistemas en el espacio cislunar, región situada más allá de la órbita baja terrestre y caracterizada por mayores distancias de comunicación y diferentes entornos radiativos. Si el calendario actual se mantiene, China prevé realizar una misión tripulada alrededor de la Luna hacia 2028 y un alunizaje tripulado antes de 2030 mediante el empleo del lanzador Larga Marcha 10 en su versión completa y del módulo lunar Lanyue.

La prueba del 11 de febrero aporta datos de vuelo reales tanto para el sistema de escape como para el comportamiento dinámico de la primera etapa en perfiles suborbitales y maniobras de reentrada controlada. Estos datos permitirán ajustar modelos estructurales, térmicos y de guiado en las siguientes fases del programa. Con este ensayo, el sistema Mengzhou y el lanzador asociado avanzan hacia su debut operativo en la arquitectura tripulada china de próxima generación.


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