La tripulación de Shenzhou 20 regresa a la Tierra tras cambiar de cápsula de descenso

El equipo volvió en la cápsula de Shenzhou 21 tras detectarse fisuras en la ventana de su nave.

La tripulación de la misión Shenzhou 20 regresó a la Tierra tras permanecer 204 días a bordo de la estación espacial china Tiangong, en una rotación que terminó con una maniobra de retorno distinta a la prevista. El regreso estaba programado para principios de noviembre, pocos días después de la llegada de la misión Shenzhou 21. Sin embargo, una inspección rutinaria detectó pequeñas fisuras en una de las ventanas de la cápsula de descenso de Shenzhou 20, probablemente originadas por el impacto de fragmentos de desechos orbitales. El equipo en tierra decidió posponer la vuelta a la Tierra hasta disponer de una alternativa que garantizara la integridad estructural durante la reentrada atmosférica.

Chen Dong, comandante de la misión Shenzhou 20, ya en Tierra. Créditos: CCTV

La misión Shenzhou 20 había llegado a Tiangong el 24 de abril de 2025 para una estancia estándar de seis meses dedicada a experimentos de ciencias de la vida, mantenimiento de sistemas y operaciones rutinarias de la plataforma. La prolongación no planificada de la expedición no afectó a la actividad científica, que continuó desarrollándose de manera normal en coordinación con la tripulación de relevo. Durante la misión se llevaron a cabo investigaciones en microgravedad, observaciones del comportamiento de pequeños mamíferos en órbita y tareas vinculadas a la preparación de la estación para futuras misiones, incluidos trabajos relacionados con la mitigación del riesgo de impactos por desechos orbitales.

Representación de la estación espacial china Tiangong orbitando la Tierra con sus módulos y paneles solares extendidos
Representación de Tiangong en órbita terrestre observada en una emisión de CCTV+. Créditos: CCTV+

La solución consistió en utilizar la cápsula de regreso recién llegada con Shenzhou 21, que transportó a la nueva tripulación de relevo a Tiangong. Shenzhou 20 quedó atracada en la estación para futuros análisis y ensayos. El uso de la nave de relevo permitió completar el retorno con el mismo procedimiento habitual de separación, frenado y descenso balístico asistido por paracaídas. La cápsula aterrizó en la región de Dongfeng, en Mongolia Interior, tras un descenso de algo más de cinco horas desde la separación de la estación.

El regreso con una cápsula distinta a la de lanzamiento representa un escenario inusual dentro del programa tripulado chino, aunque encaja en las capacidades de Tiangong para operar simultáneamente con dos naves Shenzhou acopladas. La agencia espacial china indicó que la nave dañada permanecerá en órbita para estudios adicionales orientados a mejorar los sistemas de protección y a evaluar el efecto acumulado del entorno espacial en ventanas, escudos y mecanismos de la cápsula. La investigación sobre impactos de micrometeoroides y fragmentos de desechos es un campo prioritario para todos los programas tripulados debido al aumento progresivo de objetos catalogados en órbita baja.

El aterrizaje se desarrolló dentro de las condiciones nominales de recuperación en superficie, con equipos de búsqueda desplazados previamente a la zona prevista y vehículos especializados para la extracción y traslado de la tripulación. Según la agencia, los tres astronautas se encuentran en buen estado y comenzarán el habitual proceso de readaptación a la gravedad terrestre.

Cápsula de descenso de Shenzhou en el suelo del desierto de Mongolia Interior con su paracaídas principal extendido por el viento.
Cápsula de retorno de Shenzhou en la región de Dongfeng poco después de tocar tierra. Créditos: CGTN

China mantiene un calendario de rotaciones aproximadamente semestral para Tiangong, aunque la necesidad de reservar una nueva cápsula de descenso podría modificar la secuencia de lanzamientos prevista. La agencia confirmó que una futura nave Shenzhou 22 volará en cuanto concluyan las evaluaciones técnicas relacionadas con el incidente y se confirme la disponibilidad de los elementos necesarios para continuar con el programa. Tiangong se mantiene así en operación continua como laboratorio en órbita baja, con actividades científicas, pruebas tecnológicas y preparación para objetivos a medio plazo que incluyen un programa lunar tripulado a finales de la presente década.


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