Artemisa 2 fue la primera misión tripulada del Programa Artemisa y realizó un sobrevuelo alrededor de la Luna en abril de 2026, marcando el regreso de seres humanos al espacio cislunar más de cinco décadas después.

La misión Artemisa 2 constituye el primer vuelo tripulado del sistema formado por el lanzador SLS y la nave Orión, dentro del programa de exploración lunar impulsado por Estados Unidos en el siglo XXI. Lanzada el 1 de abril de 2026, la misión llevó a cuatro astronautas en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, sin realizar alunizaje, con el objetivo de validar el conjunto de sistemas en condiciones reales de operación más allá de la órbita terrestre.

Durante una misión de algo más de nueve días, la nave Orión Integrity alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros respecto a la Tierra y efectuó un sobrevuelo de la cara oculta lunar a unos 6.500 kilómetros de altitud. Este perfil permitió repetir, con medios modernos, una arquitectura similar a la de las misiones Apolo de sobrevuelo, incorporando nuevas capacidades en navegación, comunicaciones y sistemas de soporte vital en espacio profundo. El amerizaje tuvo lugar el 11 de abril de 2026 en el océano Pacífico, completando con éxito la primera misión tripulada lunar desde 1972.

Objetivos y perfil de la misión Artemisa 2

Artemisa 2 tuvo como objetivo principal validar con tripulación el sistema SLS-Orión en una misión de espacio profundo, certificando su funcionamiento más allá de la órbita terrestre. Esto implicó comprobar la integración de todos los sistemas críticos en condiciones reales, incluyendo navegación, control de la nave, comunicaciones y soporte vital durante un vuelo prolongado sin posibilidad de asistencia directa inmediata desde la Tierra.

El perfil de la misión se basó en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, una configuración que permite que la nave regrese de forma natural hacia la Tierra tras su paso por el entorno lunar. Este tipo de trayectoria introduce un margen de seguridad adicional y reduce la dependencia de maniobras críticas en fases alejadas del control terrestre. La misión incluyó además la participación activa de la tripulación en la operación del vehículo, con el fin de validar procedimientos, interfaces y capacidad de actuación en un entorno con retardos en las comunicaciones.

Durante el vuelo también se evaluaron las condiciones de habitabilidad en el interior de la nave, el comportamiento de los sistemas en régimen continuo y la capacidad de realizar operaciones en el espacio cislunar durante varios días. Aunque no contempló el descenso a la superficie, la misión permitió establecer la base operativa para futuras misiones con perfiles más complejos, incluyendo el acoplamiento con módulos lunares y las operaciones en órbita lunar y superficie.

Elementos de la misión Artemisa 2

La misión Artemisa 2 se apoyó en una arquitectura compuesta por el lanzador SLS en su configuración Block 1 y la nave Orión en su versión tripulada completa. El SLS es un cohete de gran capacidad basado en tecnologías derivadas del transbordador espacial, con una etapa central criogénica equipada con cuatro motores RS-25 y dos aceleradores de combustible sólido de cinco segmentos. Este conjunto proporciona el empuje necesario para situar la nave en una trayectoria orbital y, posteriormente, permitir su inserción en una órbita altamente elíptica previa al envío hacia la Luna.

La etapa superior utilizada fue la ICPS (“Interim Cryogenic Propulsion Stage”), equipada con un motor RL10C-2 alimentado por hidrógeno y oxígeno líquidos. Esta etapa fue responsable de completar la inserción orbital inicial y de elevar el apogeo hasta decenas de miles de kilómetros, permitiendo a la tripulación verificar los sistemas de la nave antes de la maniobra de inyección translunar, que en esta misión fue realizada por el módulo de servicio de Orión.

La nave Orión, en su configuración MPCV (“Multi-Purpose Crew Vehicle”), está compuesta por varios elementos diferenciados. El módulo de tripulación o CM (“Crew Module”) es una cápsula presurizada de aproximadamente 5,2 metros de diámetro, diseñada para albergar a cuatro astronautas durante misiones de hasta 21 días. Su estructura de aluminio-litio incluye cuatro ventanas, sistemas de control, soporte vital y un escudo térmico ablativo basado en material Avcoat, capaz de soportar temperaturas superiores a 2.700 °C durante la reentrada.

Acoplado al módulo de tripulación se encuentra el módulo de servicio europeo ESM-2 (“European Service Module”), proporcionado por la Agencia Espacial Europea. Este módulo integra los sistemas de propulsión, generación eléctrica, control térmico y almacenamiento de consumibles como agua, oxígeno y nitrógeno. Dispone de un motor principal derivado del sistema OMS del transbordador espacial, así como motores auxiliares y de control de actitud, alimentados mediante propergoles hipergólicos. La energía eléctrica se genera mediante cuatro paneles solares desplegables con una potencia total superior a 11 kilovatios.

El conjunto se completa con el sistema de escape LAS (“Launch Abort System”), una torre situada sobre la cápsula encargada de separar la nave del lanzador en caso de emergencia durante el ascenso, así como con elementos estructurales y adaptadores que conectan la nave con el lanzador y protegen el módulo de servicio durante el lanzamiento. Estos componentes son descartados progresivamente a medida que avanza el vuelo, dejando finalmente la nave en configuración operativa para su tránsito hacia la Luna y regreso a la Tierra.

Tripulación de Artemisa 2

La tripulación de Artemisa 2 estuvo formada por Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto, Christina Koch como especialista de misión y Jeremy Hansen como especialista de misión. Para todos, salvo Hansen, se trataba de su segundo vuelo espacial, lo que configuró un equipo con experiencia previa en operaciones en órbita y paseos espaciales, combinado con la incorporación de un astronauta debutante en misiones tripuladas.

Reid Wiseman, oficial de la Marina de los Estados Unidos y piloto de pruebas, había participado anteriormente en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional, donde acumuló más de 160 días en órbita y experiencia en actividades extravehiculares. Antes de Artemisa 2, desempeñó funciones de responsabilidad dentro del cuerpo de astronautas, lo que le situó como responsable de la toma de decisiones operativas durante la misión.

Victor Glover, también procedente de la Marina estadounidense y con amplia experiencia como piloto de pruebas, había volado previamente en una misión de la nave Crew Dragon hacia la Estación Espacial Internacional. Durante su carrera como astronauta acumuló experiencia en operaciones complejas, incluyendo varias actividades extravehiculares, lo que resultó relevante para la gestión de sistemas y maniobras durante el vuelo.

Christina Koch, ingeniera eléctrica de formación, había participado en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional, estableciendo uno de los periodos más prolongados en el espacio para una astronauta. Durante esa misión realizó múltiples actividades extravehiculares y participó en operaciones científicas y técnicas, aportando experiencia en gestión de sistemas y trabajo en entornos de microgravedad durante periodos prolongados.

Jeremy Hansen, piloto de la Real Fuerza Aérea de Canadá, realizó en Artemisa 2 su primer vuelo espacial. Su selección como parte de la tripulación respondió a la participación internacional en el programa Artemisa. Aunque sin experiencia previa en el espacio, contaba con una amplia trayectoria como piloto militar y formación en física, lo que le permitió integrarse en las tareas operativas y científicas de la misión.

Antecedentes de la misión

Artemisa 2 se enmarca dentro del Programa Artemisa, impulsado por Estados Unidos como continuación de la exploración tripulada más allá de la órbita baja terrestre tras el final del programa Apolo en 1972. El desarrollo del sistema SLS y de la nave Orión tiene su origen en iniciativas anteriores como el programa Constelación, cancelado en 2010, cuyos elementos principales fueron parcialmente heredados y rediseñados en la década siguiente. La nave Orión, concebida como vehículo tripulado para misiones de espacio profundo, acumulaba más de dos décadas de desarrollo en el momento de su primer vuelo con tripulación.

El programa Artemisa fue formalizado a finales de la década de 2010 bajo distintas administraciones estadounidenses, con el objetivo de establecer una presencia sostenida en la Luna como paso previo a misiones tripuladas a Marte. En este contexto, Artemisa I, lanzada en 2022, constituyó la primera prueba no tripulada del sistema SLS-Orión, validando su capacidad para realizar una misión alrededor de la Luna y regresar a la Tierra. Los resultados de esta misión permitieron avanzar hacia una versión tripulada del sistema, aunque también pusieron de manifiesto aspectos técnicos que requerían revisión, especialmente en el comportamiento del escudo térmico durante la reentrada.

El desarrollo de Artemisa 2 estuvo marcado por una serie de retrasos asociados principalmente a problemas técnicos en el lanzador SLS. Entre ellos destacaron las fugas de hidrógeno detectadas durante las pruebas de carga de propelentes y las anomalías en el sistema de presurización mediante helio de la etapa superior ICPS. Estas incidencias obligaron a repetir ensayos y a trasladar el vehículo entre la rampa de lanzamiento y el edificio de ensamblaje, afectando al calendario previsto inicialmente. Como resultado, el lanzamiento, previsto en un principio para fechas anteriores, fue finalmente fijado para abril de 2026.

En paralelo al desarrollo técnico, el programa experimentó cambios en su arquitectura general. Bajo la administración de Jared Isaacman al frente de la NASA, se introdujeron modificaciones en la secuencia de misiones, incluyendo la incorporación de una nueva misión intermedia en órbita baja terrestre para probar los módulos lunares comerciales antes del primer alunizaje tripulado. Este cambio implicó que el regreso a la superficie lunar, inicialmente previsto para Artemisa 3, se trasladase a Artemisa 4, manteniendo el objetivo temporal en torno a 2028.

Asimismo, se produjeron ajustes en los elementos asociados al programa, como la reducción del papel de la estación lunar Gateway, concebida inicialmente como plataforma en órbita lunar para apoyo a las misiones. La evolución del programa ha tendido hacia una arquitectura más centrada en el transporte directo y en los sistemas de descenso, reduciendo la dependencia de infraestructuras intermedias. En este contexto, Artemisa 2 se configuró como una misión de validación crítica para garantizar la viabilidad del conjunto antes de introducir operaciones más complejas en fases posteriores del programa.

Desarrollo de la misión Artemisa 2

El lanzamiento de Artemisa 2 tuvo lugar el 1 de abril de 2026 a las 22:35 UTC desde el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, tras una campaña prolongada con múltiples aplazamientos derivados de problemas técnicos en el lanzador SLS y en la etapa superior ICPS. En el intento definitivo, la secuencia de cuenta atrás se desarrolló sin incidencias relevantes. El despegue se inició con el encendido escalonado de los cuatro motores RS-25 de la etapa central, seguido de la ignición de los dos aceleradores de combustible sólido. Durante el ascenso, el vehículo atravesó la región de máxima presión dinámica y alcanzó velocidades supersónicas antes de la separación de los propulsores laterales a los 2 minutos y 8 segundos. La etapa central continuó funcionando hasta el apagado de motores a los 8 minutos de vuelo, tras lo cual la nave Orión, unida a la etapa ICPS, quedó situada en una órbita inicial terrestre.

La etapa superior realizó dos encendidos sucesivos para modificar la órbita y situar el conjunto en una trayectoria altamente elíptica, con un apogeo superior a 70.000 kilómetros. Este perfil permitió a la tripulación disponer de varias horas para verificar los sistemas antes de abandonar el entorno terrestre. Tras la separación de la ICPS, la nave Orión ejecutó maniobras de aproximación controlada a la etapa, reduciendo la distancia hasta unas decenas de metros, con el objetivo de validar los modelos de control manual en condiciones reales de microgravedad y dinámica orbital.

El encendido de inyección translunar se produjo el 2 de abril de 2026 a las 23:50 UTC mediante el motor principal del módulo de servicio europeo. La maniobra, de casi seis minutos de duración, colocó a la nave en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna. La precisión del encendido fue suficiente para cancelar las primeras maniobras de corrección previstas, lo que evidenció la exactitud del sistema de navegación. A partir de este momento, la nave comenzó a alejarse de la Tierra, primero con rapidez y posteriormente de forma progresiva a medida que disminuía su velocidad en el campo gravitatorio terrestre.

Durante el tránsito cislunar, la tripulación llevó a cabo una serie de actividades operativas y técnicas. Se realizaron pruebas de control manual en tres y seis grados de libertad, evaluando la respuesta de la nave en rotación y traslación. También se verificaron los sistemas de soporte vital, incluyendo la eliminación de dióxido de carbono, el control térmico y la gestión de consumibles. La misión permitió observar el comportamiento del entorno interno de la cápsula durante varios días continuados, incluyendo aspectos como el nivel de ruido o la estabilidad térmica, que requieren validación en condiciones reales de vuelo prolongado.

El encuentro con la Luna tuvo lugar el 6 de abril de 2026. La nave penetró en la esfera de influencia gravitatoria lunar horas antes del máximo acercamiento, alcanzando una altitud mínima de unos 6.545 kilómetros sobre la superficie de la cara oculta. Durante el paso por detrás de la Luna, las comunicaciones con la Tierra se interrumpieron durante aproximadamente 40 minutos, al no existir satélites de retransmisión en esa región. En este periodo, la tripulación llevó a cabo observaciones directas de la superficie lunar mediante turnos organizados, utilizando cámaras digitales de alta resolución y observación visual asistida por software. Entre las regiones observadas se encontraba el Mare Orientale, una cuenca de impacto difícilmente visible desde la Tierra. Durante esta fase también se produjo un eclipse solar, observable desde la nave.

En el entorno del sobrevuelo, la nave alcanzó una distancia máxima respecto a la Tierra de 406.770 kilómetros, superando el récord previo de una misión tripulada establecido por Apolo 13. Este valor no respondió a una maniobra específica, sino a la geometría del sistema Tierra-Luna en el momento del lanzamiento. Tras el paso por la Luna, la nave inició de forma natural el retorno hacia la Tierra siguiendo la trayectoria de retorno libre, sin necesidad de encendidos principales en el entorno lunar.

Durante la fase de regreso se ejecutaron varias maniobras de corrección de trayectoria mediante los motores auxiliares del módulo de servicio, siendo la última de ellas crítica para asegurar el punto de reentrada. La tripulación también realizó pruebas adicionales, incluyendo la evaluación de procedimientos de protección frente a la radiación mediante el uso de zonas específicas dentro de la cápsula, así como nuevas demostraciones de control manual del vehículo.

La secuencia final comenzó el 10 de abril de 2026 con la separación del módulo de servicio europeo a las 23:33 UTC. A partir de ese momento, la cápsula Orión operó de forma autónoma utilizando sus propios sistemas. Minutos después, se ajustó la orientación mediante propulsores para establecer el ángulo de ataque adecuado para la reentrada. Esta comenzó a las 23:53 UTC a una altitud de 122 kilómetros y a una velocidad cercana a 39.700 km/h. El perfil de reentrada fue de tipo doble, o “skip reentry”, en el que la cápsula interactúa dos veces con las capas altas de la atmósfera para gestionar la carga térmica y mejorar la precisión del descenso. Durante esta fase se generó plasma alrededor del vehículo, lo que provocó la interrupción temporal de las comunicaciones.

El descenso atmosférico culminó con el despliegue secuencial del sistema de paracaídas. Tras la apertura de los paracaídas estabilizadores y pilotos, los tres paracaídas principales se desplegaron a baja altitud, reduciendo la velocidad de la cápsula a valores compatibles con el amerizaje. Este tuvo lugar el 11 de abril de 2026 a las 00:07:27 UTC en el océano Pacífico, a unos 70 kilómetros de la costa de Norteamérica. La cápsula permaneció en posición estable tras el impacto, y la tripulación fue evacuada mediante helicópteros tras las operaciones de aseguramiento realizadas por equipos de rescate. Con una duración total de 9 días, 1 hora y 32 minutos, la misión concluyó con éxito, completando el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde 1972.

Cronología de la misión Artemisa 2

Lanzamiento1 de abril de 2026
Encendido de inyección translunar (TLI)2 de abril de 2026
Máximo acercamiento a la Luna (~6.545 km)
Máxima distancia a la Tierra (406.770 km)
6 de abril de 2026
Inicio de la reentrada atmosférica10 de abril de 2026
Amerizaje en el océano Pacífico y fin de misión11 de abril de 2026
Duración total9 días, 1 hora y 32 minutos

Referencias y más información:

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