El rover VIPER de la NASA y el nuevo interés por la Luna

La NASA ha comunicado la aprobación del envío del rover VIPER para la búsqueda de hielo en el polo sur lunar a la empresa Astrobotic y su plataforma Griffin dentro del servicio CLPS de envío de cargas a la Luna.

El rover VIPER será lanzado en 2023 en un lanzador todavía por determinar, y tendrá como misión principal la búsqueda de hielo perforando la superficie en el polo sur lunar. Para ello contará con un taladro capaz de extraer muestras de hasta un metro de profundidad y otros instrumentos para el estudio del subsuelo.

Recreación del aspecto del rover VIPER de la NASA en la superficie lunar
Recreación del aspecto del rover VIPER de la NASA en la superficie lunar. (Créditos: NASA)

Para depositarlo en la superficie lunar, la NASA ha contratado los servicios de Astrobotic y su plataforma de alunizaje Griffin, diseñada para transportar hasta 475 kg de carga a la superficie lunar.

Recreación de la plataforma lunar Griffin con el rover VIPER de la NASA
Recreación de la plataforma lunar Griffin con el rover VIPER de la NASA. (Créditos: NASA/Astrobotic)

La Agencia Espacial norteamericana pretende ahorrar costes por medio de la iniciativa privada. Hace un par de años puso en marcha el programa CLPS, un servicio para llevar todo tipo de cargas a la Luna como preparación y complemento del Programa Artemisa, mediante el concurso de empresas privadas. Para ello cuenta actualmente con tres empresas, Astrobotic con los módulos lunares Peregrine y Griffin, Intuitive Machines con el módulo lunar Nova-C y por último Masten Space Systems y su módulo XL-1.

Impresión artística del módulo lunar Nova-C de la empresa Intuitive Machines
Impresión artística del módulo lunar Nova-C de la empresa Intuitive Machines

El primero de ellos en realizar su primera misión, el Peregrine de Astrobotic, será lanzado la próxima primavera a bordo del nuevo lanzador Vulcan de la empresa norteamericana ULA con una etapa Centaur, y portará el minirover CubeRover además de otros instrumentos a la zona de Lacus Mortis. La plataforma Peregrine tiene capacidad para transportar 90 kg de carga a cualquier punto de la superficie lunar, según las diferentes combinaciones en el diseño del vehículo ofertadas por la compañía.

Impresión artística del lander lunar Peregrine y el vehículo CubeRover en la Luna
Impresión artística del lander lunar Peregrine y el vehículo CubeRover en la Luna. (Creditos: Astrobotic)

El Programa Lunar Chino CLEP

China actualmente cuenta con dos misiones activas en la superficie lunar. La Chang’e 3 sigue operativa en Mare Imbrium desde diciembre de 2013 y la Chang’e 4 y el rover Yutu 2 en el cráter Von Karman de la cara oculta desde enero de 2019. A finales de este año enviará su primera misión de recogida y retorno de muestras Chang’e 5 a la zona de Mons Rünker en el Oceanus Procellarum.

Recreación de la sonda china Chang'e 5 de recogida de muestras
Recreación de la sonda china Chang’e 5 de recogida de muestras

Además, tienen programadas al menos dos misiones más. La sonda Chang’e 6, similar en prestaciones a la Chang’e 5, otra misión de recogida y retorno de muestras para ser lanzada en 2024 bien cerca del polo o en la cara oculta y la Chang’e 7, que será una misión compuesta de un orbitador, un satélite repetidor, un módulo lunar, un rover y una minisonda “saltadora” y su destino será o bien a altas latitudes de la cara visible cerca de los polos o bien la cara oculta. La misión contará con participación de Rusia y Francia y su lanzamiento no será antes de 2027.

La misión Chang’e 8 aún no ha sido aprobada formalmente pero muy probablemente será, como ya nos tiene acostumbrado la agencia china de construir las sondas por pares, muy similar a su predecesora la Chang’e 7.

El regreso de Rusia y las misiones Luna

La agencia espacial rusa Roscosmos lleva años intentando resucitar y dar continuación al programa lunar soviético de sondas automáticas. Orgullosos de su herencia, la próxima sonda rusa rumbo a nuestro satélite llevará el nombre de Luna 25 y actualmente se encuentra en fase final de construcción, con fecha prevista de lanzamiento en octubre de 2021.

Recreación del módulo lunar ruso Luna 25
Recreación del módulo lunar ruso Luna 25. (Creditos: Roscosmos)

Contará con diversa instrumentación y servirá como demostración de la capacidad de la agencia en posar con éxito cargas en la Luna. Tienen en desarrollo dos misiones más: Luna 26 será un orbitador que diversas fuentes indican que podría haber la posibilidad de contener algún instrumento chino y Luna 27, una sonda de aterrizaje que estará equipada con un taladro europeo capaz de excavar y recoger muestras de hasta dos metros bajo la superficie. Los continuos retrasos debido al escaso presupuesto y la falta de experiencia de la agencia en este tipo de misiones científicas han lastrado el desarrollo del programa, pero sin duda el renovado interés de la NASA por la Luna hayan acelerado los planes.

 

El módulo ESL de la Agencia Espacial Europea

La Agencia Espacial Europea tenía previsto una misión conjunta con los otros dos socios minoritarios de la ISS, Japón y Canadá, de recogida de muestras usando la estación espacial Gateway como escala para una misión cercana a 2024. Como los planes de la administración Trump se han acelerado no tenía sentido una misión de recogida de muestras automática cuando está previsto un alunizaje tripulado, por lo que los planes han cambiado. Actualmente está en fase de desarrollo el diseño de una plataforma reutilizable de gran capacidad para la recogida de muestras mediante un rover. Podría servir también como vehículo logístico en el programa Artemisa y para otro tipo de experimentos en la superficie lunar. La fase de diseño acabará en 2022 y su primera misión podría ser en 2025.

 

Japón y la misión de bajo coste SLIM

Algo más realista es la misión de bajo coste SLIM de la Agencia Espacial japonesa para alunizar mediante un pequeño módulo lunar en 2022. La sonda, de aproximadamente 200 kg, intentará alunizar con una precisión de 100m en el cráter Mare Nectaris cerca del ecuador lunar. Para ello, una vez que se aproxime al suelo lunar, se dejará caer de lado para que la instrumentación tenga más cerca el regolito lunar.

Representación artística de la sonda SLIM de la agencia espacial japonesa
Representación artística de la sonda SLIM de la agencia espacial japonesa

Como vemos, todas las agencias están con los ojos puestos en nuestro único satélite natural. Sin duda el renovado interés de la NASA arrastrara a sus socios y aliados y abrirá una nueva carrera contra China para volver a la superficie. Sin duda se abre una nueva etapa tanto en el vuelo tripulado como el logístico y científico de envío de cargas a la luna donde países y empresas privadas quieren su parte.

Tras casi 10 años EEUU vuelve a enviar astronautas al espacio por sus propios medios gracias a SpaceX

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Despegue de la Crew Dragon impulsada por el cohete Falcon 9

Este sábado la NASA pudo poner, por primera vez desde casi 9 años, a sus propios astronautas en órbita rumbo a la ISS desde suelo estadounidense. Y lo ha hecho gracias a SpaceX, empresa privada del multimillonario Elon Musk que, con la experiencia conseguida en el envío de cargas a la ISS, ha logrado construir una nave tripulada reutilizable y lanzarla con su propio lanzador, el parcialmente reutilizable e innovador Falcon 9, desde el Centro Espacial Kennedy.

Desde el 11 de julio de 2011, fecha del aterrizaje del Atlantis en la que fue la última misión del transbordador espacial, EEUU como potencia espacial no disponía de la capacidad de mandar astronautas al espacio por sus propios medios. Hasta el pasado sábado, pagaban 80 millones de dólares por asiento a Rusia para enviar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional a bordo de naves Soyuz.

La NASA, además de estar desarrollando el cohete superpesado SLS y la cápsula tripulada Orion para misiones más allá de LEO, lleva años apostando por desarrollar la industria privada espacial norteamericana. Primero lo hicieron con el programa de envío de cargas a la ISS denominado COTS, que actualmente cumplen SpaceX con su carguera Dragon y Orbital con su carguera Cygnus; después, en 2014 con el programa CCP para llevar tripulación a la ISS: con SpaceX y su nave Crew Dragon y Boeing con su Starliner; y el recién anunciado Programa Artemisa, donde tres empresas, otra vez SpaceX, Blue Origin y Dynetics compiten por el desarrollo del módulo lunar que deberá llevar probablemente a la primera mujer en la Luna y la primera tripulación desde las Apolo.

SpaceX tiene mucho que decir en lo que será la vuelta a la superficie lunar de los EEUU en esta década. Además de participar como subcontratista en el envío de carga y tripulación a la ISS y la puesta en marcha de la red propia de satélites Starlink, tiene el lanzador más potente en servicio, el Falcon Heavy, y está inmersa actualmente en el diseño de lo que podría ser la revolución del acceso tripulado y de grandes cargas al espacio con su nave Starship Super Heavy. Es posible que no llegue a tiempo para los contratos que la NASA llevará a cabo para su vuelta a la superficie lunar, pero sin duda, si los EEUU vuelven a la Luna para quedarse, es muy probable que cuenten de nuevo con SpaceX para ello.