Artemisa II ha devuelto a astronautas de la NASA a una trayectoria hacia la Luna por primera vez desde 1972, tras más de medio siglo sin misiones tripuladas más allá de la órbita baja terrestre.
El 1 de abril de 2026 a las 22:35 UTC, el cohete SLS despegó desde la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy con la nave Orión, apodada Integrity, y cuatro astronautas a bordo. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen iniciaron un vuelo de unos diez días que los llevará alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra sin alunizaje.
La misión Artemisa II no está concebida para aterrizar en la Luna. La nave Orión realizará un sobrevuelo de la cara oculta a una distancia de entre 6.400 y 9.000 kilómetros antes de regresar a la Tierra utilizando la dinámica gravitatoria del sistema Tierra-Luna. El objetivo es validar el sistema completo con tripulación. Esto incluye el cohete SLS, la nave Orión, el módulo de servicio europeo y la infraestructura terrestre. También se pondrán a prueba maniobras manuales y los sistemas de soporte vital.
Tras uno o dos días en órbita terrestre, la nave ejecutará la maniobra TLI, o inyección translunar, un encendido de varios minutos donde ganará velocidad y se situará en trayectoria hacia la Luna. Durante el tránsito se realizarán correcciones de trayectoria y pruebas de sistemas, incluyendo procedimientos de emergencia y protección frente a radiación.
El sobrevuelo lunar marcará el punto más alejado de la misión. La nave superará previsiblemente el récord de distancia alcanzado por una tripulación humana durante Apolo 13. Durante el paso por la cara oculta se perderá la comunicación con la Tierra durante varios minutos, lo que obligará a operar de forma autónoma.

Arquitectura de la misión
La nave Orión es la cápsula tripulada más grande construida hasta la fecha. Con una masa superior a 26 toneladas, puede mantener a cuatro astronautas durante 21 días sin acoplarse a otra nave.
El módulo de servicio europeo proporciona propulsión, energía y soporte vital. Sus paneles solares generan más de 11 kilovatios y su sistema integra más de 30 motores, incluyendo un motor principal derivado del programa del transbordador espacial.
El escudo térmico, basado en material ablativo Avcoat, debe soportar temperaturas de hasta 2.760 °C durante la reentrada. Es uno de los elementos más críticos de la misión.
El cohete SLS es actualmente el lanzador operativo más potente. Combina motores RS-25 reutilizados del transbordador con aceleradores sólidos de cinco segmentos diseñados para esta arquitectura.

Tripulación y perfil operativo
La misión incorpora varios hitos operativos. Es la primera vez que una mujer y una persona afroamericana viajan en una misión tripulada hacia la órbita lunar, y la primera participación de un astronauta canadiense en este tipo de vuelo. Tres de los cuatro astronautas cuentan con experiencia previa en vuelos de larga duración. Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch han participado en misiones en la Estación Espacial Internacional. Para el canadiense Jeremy Hansen este es su primer vuelo.

Alcance científico limitado y riesgos
Artemisa II tiene un alcance científico escaso o limitado. No transporta instrumentación relevante para investigación planetaria ni está diseñada para generar nuevos datos sobre la Luna. Las actividades se centran en validar sistemas. Se evaluará el comportamiento de la tripulación en el espacio profundo, los sistemas de soporte vital y la protección frente a radiación. También se realizarán observaciones de la superficie lunar, con un valor científico secundario.
El objetivo real es operativo. La misión verifica el sistema completo antes de un alunizaje tripulado. Funciona como un ensayo general en condiciones reales.
Una vez realizado el lanzamiento con éxito, los mayores riesgos para la misión se concentran en la inyección translunar, donde un error en esta maniobra puede dejar a la nave en una trayectoria incorrecta, comprometiendo la misión.
Durante el tránsito, la tripulación queda expuesta a niveles elevados de radiación, especialmente en caso de tormentas solares. La nave incorpora zonas de protección, cuya eficacia se evalúa en esta misión.
El paso por la cara oculta implica pérdida temporal de comunicaciones. Cualquier anomalía debe resolverse sin apoyo desde Tierra.
La reentrada es la fase más exigente. La cápsula entra en la atmósfera a unos 11 km/s, generando temperaturas extremas. El escudo térmico y el perfil de entrada son determinantes. Tras la desaceleración, el despliegue de paracaídas sería el último punto crítico antes del amerizaje.
Evolución del Programa Artemisa
Artemisa II forma parte de un programa orientado a establecer presencia humana sostenida en la Luna. La NASA ha comenzado a reorientar su estrategia tras el nombramiento del nuevo director de la agencia Jared Isaacman, abandonando la construcción de la estación internacional en órbita lunar Gateway en favor de infraestructura en superficie y la introducción de un vuelo extra de pruebas previo al alunizaje. Artemisa III no será la misión de alunizaje sino que será la Artemisa IV y está prevista para 2028.
El objetivo es operar de forma continua en regiones como el polo sur lunar, donde existen indicios sólidos de la presencia de hielo de agua en cráteres permanentemente en sombra, confirmados por observaciones orbitales mediante espectrometría de neutrones y radar.
La misión también se desarrolla en un contexto de competencia tecnológica. China avanza en su propio programa lunar tripulado, con planes de alunizaje a finales de esta década.
Un punto de inflexión técnico
Para la mayoría de la población, y también para quien escribe estas líneas, esta es la primera misión tripulada hacia la Luna de su vida. La última tuvo lugar en 1972. Aunque Artemisa II no introduce grandes avances científicos, recupera una capacidad perdida. Restablece la posibilidad de enviar tripulación más allá de la órbita terrestre y valida los sistemas necesarios para futuras misiones.
No es el regreso definitivo a la superficie lunar. Es la prueba de que ese regreso vuelve a ser viable en pocos años vista.

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