Un análisis sistemático de imágenes sugiere pérdida reciente de volátiles en la superficie del planeta
Mercurio ha sido descrito durante décadas como un planeta geológicamente agotado, con una superficie dominada por procesos antiguos y sin apenas actividad en la actualidad. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature aporta evidencias que obligarían a revisar esta visión. Un análisis sistemático de las «slope lineae», unas estructuras brillantes y alargadas observadas en pendientes del planeta, sugiere que Mercurio podría seguir perdiendo volátiles en la actualidad, aunque a escalas espaciales y temporales difíciles de detectar con los datos disponibles.
Las slope lineae son rasgos estrechos, de cientos de metros a varios kilómetros de longitud, que se desarrollan ladera abajo y que destacan por su alto albedo y su aparente juventud geológica. Fueron identificadas por primera vez en imágenes de alta resolución obtenidas por la misión norteamericana Messenger entre 2011 y 2015, pero hasta ahora no existía un inventario global ni un análisis cuantitativo de su distribución, morfología y contexto geológico.
Aunque el aspecto de las slope lineae de Mercurio recuerda al de las recurring slope lineae descritas en Marte, los datos disponibles apuntan a mecanismos de formación distintos, dominados en Mercurio por la pérdida de volátiles sólidos en un entorno prácticamente sin atmósfera.
Inventario global de las slope lineae en Mercurio
El nuevo trabajo, liderado por Valentin Bickel desde la Universidad de Berna y desarrollado en colaboración con el Observatorio Astronómico de Padua, aborda esta laguna mediante técnicas de machine learning. A partir del análisis automático de más de 100.000 imágenes de la cámara MDIS de MESSENGER, el equipo ha identificado inicialmente 925 detecciones, que tras un proceso de depuración se reducen a 402 slope lineae únicas distribuidas por todo el planeta, entre latitudes de 84° N y 40° S.
La mayor parte de estas estructuras se concentra en el hemisferio norte, con acumulaciones destacadas en regiones como Budh Planitia, Sobkou Planitia y el cráter Degas, que presenta la mayor densidad conocida. La distribución no es homogénea y está condicionada, en parte, por la cobertura y resolución de las imágenes disponibles, lo que sugiere que el número real de lineae podría ser bastante mayor.
Las slope lineae se localizan preferentemente en pendientes pronunciadas, a menudo superiores a las del terreno circundante, y en cotas ligeramente más bajas que la media global, aunque más elevadas que las de los hollows, unas depresiones brillantes y sin borde bien definido que también se asocian a la pérdida de volátiles en la superficie de Mercurio. El análisis espectral muestra que lineae y hollows comparten una pendiente espectral azulada, claramente distinta del terreno de fondo, lo que apunta a una composición o un estado superficial similar.

Relación con cráteres jóvenes, pendientes ecuatoriales y terrenos volcánicos
Uno de los resultados más consistentes del estudio es la fuerte asociación entre las slope lineae y cráteres de impacto relativamente jóvenes. Aunque los catálogos globales incluyen solo cráteres mayores de 20 km, una inspección manual indica que cerca del 90 % de las lineae se encuentran en cráteres, muchos de ellos de menor tamaño. La mayoría de estos cráteres tienen diámetros en torno a 10 km, próximos al límite entre cráteres simples y complejos, y presentan paredes internas bien definidas.
Las regiones fuente de las lineae se sitúan casi siempre en la parte superior de la pendiente, a menudo en el borde interno del cráter. En torno al 87 % de los casos, el origen coincide con hollows o con pequeñas estructuras brillantes similares, demasiado pequeñas para haber sido catalogadas en estudios previos. Estas observaciones refuerzan la idea de un vínculo directo entre ambos tipos de rasgos.
Además, las slope lineae aparecen con preferencia en pendientes orientadas hacia el ecuador, es decir, en laderas que reciben una mayor insolación media a lo largo del año. Este patrón es estadísticamente significativo y se mantiene incluso al corregir posibles errores derivados de la baja resolución de los modelos topográficos globales. En conjunto, estos datos sugieren que la radiación solar y el entorno térmico desempeñan un papel relevante en la activación de estos procesos.
Desde el punto de vista geológico, cerca del 60 % de las lineae se localiza en llanuras lisas de origen volcánico, una proporción mayor que la observada para los hollows. Esto apunta a la existencia de una capa volcánica superficial que podría actuar como sello sobre materiales más ricos en volátiles, creando las condiciones necesarias para su preservación y posterior liberación.
Un modelo conceptual para la pérdida reciente de volátiles
A partir de todos estos resultados, los autores proponen un modelo conceptual para explicar la formación de las slope lineae. En este escenario, impactos relativamente recientes perforan una capa volcánica superficial y alcanzan un sustrato enriquecido en volátiles, generando una red de fracturas que facilita la migración de calor y materiales hacia la superficie. En zonas llanas, este proceso daría lugar a hollows, mientras que en las pendientes más empinadas, especialmente las orientadas hacia el ecuador, la desvolatilización inducida por la insolación provocaría desplazamientos superficiales de bajo volumen que generan las lineae.

Los modelos térmicos indican que las temperaturas superficiales y a un metro de profundidad en las zonas con lineae son suficientes para permitir la sublimación de sustancias como el azufre elemental, considerado el candidato más plausible entre los volátiles implicados. Las tasas estimadas de crecimiento vertical asociadas a la pérdida de azufre podrían explicar por qué no se han detectado cambios geomorfológicos evidentes entre las imágenes de MESSENGER separadas por unos cuatro años.
Perspectivas con BepiColombo
Aunque el estudio no detecta actividad observable a escala métrica en el intervalo cubierto por MESSENGER, los autores subrayan que esto es coherente con procesos lentos o de pequeña escala, por debajo de la resolución disponible. La misión BepiColombo, de la ESA y JAXA, que iniciará su fase científica en órbita alrededor de Mercurio a finales de 2026, ofrecerá una gran oportunidad para poner a prueba estas hipótesis.
Con una mayor resolución espacial, una cobertura más homogénea y una línea temporal de más de 15 años respecto a MESSENGER, los instrumentos de BepiColombo permitirán buscar cambios sutiles en regiones con slope lineae y evaluar si estas estructuras siguen formándose en la actualidad. Si se confirma su relación con la pérdida de volátiles, las slope lineae podrían convertirse en un indicador geomorfológico directo del presupuesto actual de volátiles de Mercurio, aspecto muy importante para comprender la evolución del planeta más cercano al Sol.
Referencias y más información
- Bickel, V. T., Munaretto, G., Bertoli, S., Cremonese, G., Cambianica, P., Vergara Sassarini, N. A. (2026). Slope lineae as potential indicators of recent volatile loss on Mercury. Communications Earth & Environment, volumen 7, artículo 49. DOI: 10.1038/s43247-025-03146-8.
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