Orbitador de la NASA destinado al estudio del interior, el campo magnético y la atmósfera profunda de Júpiter, en órbita polar desde 2016.

Misión en curso
Objetivos:
Órbita de Júpiter
Nave espacial:
Orbitador Juno
Fecha de lanzamiento:
5 de agosto de 2011
Lanzador:
Atlas V 551
Lugar de lanzamiento:
Cabo Cañaveral, Florida (Estados Unidos)
Control de misión:
NASA/JPL
La misión Juno de la NASA fue concebida para desvelar la estructura interna, la composición atmosférica y el campo magnético de Júpiter, el mayor planeta del Sistema Solar. Lanzada en 2011 y llegada al planeta en julio de 2016, se trata de la segunda sonda en órbita joviana tras Galileo y la primera en describir una órbita polar altamente elíptica, diseñada para minimizar el daño causado por los intensos cinturones de radiación que rodean al planeta.
Juno se aproxima a tan solo 4.200 kilómetros de las cimas de las nubes en cada paso por el perijovio y alcanza velocidades superiores a los 200.000 km/h, lo que la convierte en una de las naves más rápidas jamás construidas. Su órbita le permite sobrevolar los polos de Júpiter, ofreciendo una visión inédita de sus auroras y de las complejas estructuras atmosféricas que modelan su superficie visible.
Construida por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y operada por el Southwest Research Institute (SwRI), Juno es una misión del programa New Frontiers de la NASA. La nave, alimentada únicamente por energía solar, está equipada con un conjunto de instrumentos que incluye un radiómetro de microondas, magnetómetro, espectrómetro infrarrojo y un experimento de gravedad de alta precisión.
Su llegada a Júpiter marcó un hito en la exploración planetaria: por primera vez una sonda se adentraba en la órbita polar del gigante gaseoso con el propósito de estudiar su interior profundo y su entorno magnetosférico con una resolución sin precedentes.
Objetivos de la misión Juno en Júpiter
La misión Juno fue concebida para estudiar el origen y la evolución de Júpiter, el planeta más masivo del Sistema Solar. Su objetivo principal es determinar la estructura interna y la composición profunda del planeta mediante el análisis de su campo gravitatorio, magnético y atmosférico.
El experimento de gravedad permite conocer la distribución de masas en el interior y comprobar si Júpiter posee un núcleo sólido o difuso. Los resultados indican la existencia de un núcleo borroso mezclado con hidrógeno metálico, lo que sugiere un proceso de formación más complejo de lo previsto.
Mediante su radiómetro de microondas, Juno ha medido la cantidad de agua y amoníaco en la atmósfera y la profundidad de los vientos, que se extienden hasta unos 3.000 kilómetros bajo las nubes visibles. Estas observaciones ayudan a comprender cómo se formaron los planetas gigantes y la composición del disco protoplanetario primitivo.
El estudio del campo magnético revela una estructura irregular y asimétrica, generada por corrientes eléctricas en la capa de hidrógeno metálico. Con los instrumentos infrarrojos y de ondas de plasma, la sonda analiza también las auroras polares y la interacción entre el campo magnético de Júpiter y el viento solar.
En su misión extendida, Juno incluye sobrevuelos de Ganímedes, Europa e Ío para investigar su actividad y su relación con la magnetosfera joviana. En conjunto, los resultados contribuyen a comprender la formación de los planetas gigantes y los procesos físicos que modelan su atmósfera y su entorno magnético.
Características de la misión Juno en Júpiter
La sonda Juno fue construida por Lockheed Martin Space Systems bajo la dirección del Jet Propulsion Laboratory (JPL) y el Southwest Research Institute (SwRI). Se trata de un orbitador solar alimentado por paneles fotovoltaicos, diseñado para operar en el entorno de radiación más extremo del Sistema Solar. Su masa al lanzamiento era de 3.625 kg, incluidos 1.593 kg de combustible hipergólico.
La nave tiene una estructura hexagonal de unos 3,5 metros de diámetro, sobre la que se articulan tres grandes paneles solares de 9 metros de longitud cada uno, que en conjunto alcanzan los 20 metros de punta a punta. Estos paneles proporcionan unos 500 vatios de potencia eléctrica a la distancia de Júpiter, una cifra limitada pero suficiente gracias al bajo consumo de los instrumentos y sistemas de a bordo. Juno fue la primera misión interplanetaria a esa distancia del Sol que prescindió de generadores de radioisótopos.
El sistema de propulsión está formado por un motor principal Leros-1b de 645 newtons de empuje, alimentado por hidrazina y tetróxido de dinitrógeno, y doce propulsores de control de actitud. La navegación se mantiene mediante un sistema de referencia estelar y un giróscopo láser, complementado por señales de rastreo de la Red de Espacio Profundo (DSN).
Dado que la radiación cerca de Júpiter es miles de veces superior a la de la órbita terrestre, la mayor parte de los componentes electrónicos se alojan en una caja blindada de titanio de casi 200 kilogramos, conocida como vault, que reduce drásticamente la dosis absorbida. La sonda gira lentamente sobre su eje a dos revoluciones por minuto, lo que le permite mantener la estabilidad sin recurrir a volantes de inercia.
Juno se comunica con la Tierra mediante una antena de alta ganancia de 2,5 metros de diámetro, capaz de transmitir datos a velocidades de entre 1 y 9,6 kilobits por segundo según la posición orbital. Las señales tardan unos 48 minutos en recorrer la distancia entre Júpiter y la Tierra.

Instrumentación científica
El conjunto científico de Juno está formado por nueve instrumentos principales, diseñados para estudiar la gravedad, la atmósfera, el campo magnético y las partículas cargadas del entorno joviano.
MWR (Microwave Radiometer): Radiómetro de microondas que penetra en las nubes hasta varios cientos de kilómetros de profundidad. Mide la cantidad de agua, amoníaco y otros compuestos volátiles en la atmósfera, así como la estructura térmica de las capas profundas.
MAG (Magnetometer): Magnetómetro vectorial montado en el extremo de uno de los paneles solares. Registra la intensidad y orientación del campo magnético con alta resolución espacial. Ha permitido descubrir que el campo joviano es asimétrico y variable en distintas latitudes.
GRAVITY SCIENCE (GS): Experimento basado en el seguimiento por radio de alta precisión entre Juno y la Red de Espacio Profundo. Las variaciones en la velocidad radial permiten cartografiar el campo gravitatorio y deducir la distribución de masas en el interior del planeta.
JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper): Espectrómetro e imagen infrarroja desarrollado por la Agencia Espacial Italiana (ASI). Observa las regiones polares y las auroras en longitudes de onda de 2 a 5 micrómetros, midiendo la temperatura y composición de la atmósfera superior.
JADE (Jovian Auroral Distributions Experiment): Detecta electrones e iones de baja energía en el entorno polar, analizando las partículas que producen las auroras. Proporciona información sobre las corrientes eléctricas que conectan la magnetosfera con la atmósfera.
JEDI (Jupiter Energetic Particle Detector Instrument): Complementa a JADE midiendo partículas energéticas de hasta varios megaelectronvoltios (MeV). Permite estudiar la aceleración de partículas en las regiones interiores de la magnetosfera.
WAVES (Radio and Plasma Wave Experiment): Instrumento que registra ondas de plasma y emisiones de radio naturales de la magnetosfera. Contribuye a localizar las fuentes de las emisiones aurorales y a analizar la interacción del viento solar con el campo magnético.
UVS (Ultraviolet Spectrograph): Espectrógrafo ultravioleta que observa las auroras en longitudes de onda de 68 a 210 nanómetros. Sus datos complementan los obtenidos por JIRAM en el infrarrojo, ofreciendo una visión completa de las emisiones polares.
JunoCam: Cámara de luz visible que obtiene imágenes del planeta y sus satélites. Aunque no es un instrumento científico formal, proporciona observaciones útiles para contextualizar los datos atmosféricos y mantiene un programa de participación ciudadana que permite al público proponer objetivos de observación.
Antecedentes y desarrollo del proyecto Juno
Tras el final de la misión Galileo en 2003, la NASA buscó una nueva sonda que permitiera estudiar Júpiter desde una órbita polar y con instrumentos capaces de investigar su interior y su campo magnético. Galileo había aportado un conocimiento esencial sobre la atmósfera y los satélites del planeta, pero su trayectoria ecuatorial limitó el análisis de los polos y del interior profundo.
La propuesta de una misión polar evolucionó a comienzos de la década de 2000 dentro del programa New Frontiers, destinado a misiones interplanetarias de coste medio centradas en grandes cuestiones científicas. En 2005, la NASA aprobó oficialmente el proyecto Juno como la segunda misión de esta línea, después de New Horizons. Su objetivo principal sería determinar la composición y estructura interna de Júpiter, así como las características de su campo magnético.
La misión fue desarrollada por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y el Southwest Research Institute (SwRI), con la construcción a cargo de Lockheed Martin Space Systems. El diseño preliminar comenzó en 2006 y las pruebas se completaron en 2010. Juno introdujo un enfoque inédito al emplear energía solar en lugar de generadores de radioisótopos, lo que exigió el desarrollo de paneles de gran superficie capaces de operar con una irradiancia solar 25 veces menor que en la Tierra.
Su desarrollo coincidió con un periodo de contención presupuestaria en la NASA y con la cancelación de proyectos más costosos como el Jupiter Icy Moons Orbiter (JIMO). Juno heredó parte de sus objetivos científicos, pero bajo un formato más compacto y viable. La integración final de la nave se realizó en las instalaciones de Lockheed Martin en Denver, donde se verificó la resistencia de su estructura, el blindaje contra la radiación y el funcionamiento de sus sistemas de propulsión y comunicaciones. Con su diseño validado y el presupuesto aprobado en 2008, la misión quedó lista para su fase de lanzamiento y crucero interplanetario.
Desarrollo de la misión Juno
Lanzamiento de la misión Juno
La sonda Juno despegó el 5 de agosto de 2011 desde la base de Cabo Cañaveral (Florida, EE. UU.) mediante un cohete Atlas V 551, la versión más potente de esta familia de lanzadores, equipada con cinco aceleradores sólidos. El conjunto alcanzó una órbita de aparcamiento inicial alrededor de la Tierra antes de poner rumbo al exterior del Sistema Solar.
Una vez liberada del cohete, Juno activó sus tres grandes paneles solares, que en conjunto alcanzan una envergadura de más de 20 metros y suministran una potencia de unos 500 vatios a la distancia de Júpiter. El control de misión en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) verificó la estabilidad de la nave y el despliegue correcto de las antenas de comunicaciones y del mástil magnético.
La trayectoria hacia Júpiter fue cuidadosamente planificada para maximizar la eficiencia energética. Tras abandonar la órbita terrestre, la sonda realizó dos giros alrededor del Sol y un sobrevuelo de la Tierra el 9 de octubre de 2013, destinado a incrementar su velocidad mediante una asistencia gravitatoria. Durante este paso, Juno alcanzó una distancia mínima de 560 kilómetros sobre el planeta y aumentó su velocidad en más de 7 km/s, suficiente para situarse en una trayectoria de transferencia hacia el gigante joviano.

Durante el crucero interplanetario, que se prolongó casi cinco años, la nave realizó varias maniobras de corrección de trayectoria y pruebas periódicas de sus instrumentos científicos. Aunque la fase de crucero no incluía observaciones prioritarias, se empleó para calibrar sensores, probar el sistema de control de actitud y verificar el blindaje contra radiación.
En las semanas previas a la llegada, Juno se aproximó al sistema joviano con una velocidad de más de 250.000 km/h respecto a la Tierra.
Inserción en órbita de Júpiter y primeras observaciones
El 5 de julio de 2016, la sonda Juno completó una de las maniobras más críticas de su misión al encender su motor principal Leros-1b durante 35 minutos para reducir su velocidad en unos 1.950 km/h. La operación permitió que la nave quedara atrapada por la gravedad de Júpiter, convirtiéndose en el segundo orbitador de la historia del planeta tras Galileo y el primero en hacerlo desde una órbita polar. Durante la maniobra, Juno alcanzó velocidades superiores a 265.000 km/h con respecto a la Tierra y pasó a tan solo 4.200 kilómetros de las capas más altas de las nubes jovianas, el acercamiento más próximo realizado hasta entonces por una nave espacial.
Tras la inserción orbital, la sonda quedó en una órbita provisional de 53,5 días, elíptica y muy inclinada, diseñada para minimizar la exposición a la intensa radiación del entorno joviano. En esta fase inicial, los instrumentos permanecieron apagados para preservar energía y evitar interferencias con el sistema de propulsión. Una vez completadas las verificaciones de estabilidad y orientación, la NASA reactivó progresivamente los sistemas científicos y de comunicación.
El 27 de agosto de 2016, durante el primer paso por el perijovio (PJ1), Juno activó por completo su carga científica y obtuvo las primeras imágenes de los polos de Júpiter. Las fotografías mostraron un paisaje atmosférico desconocido, con vórtices ciclónicos y estructuras nubosas que reemplazaban los habituales cinturones y zonas ecuatoriales. Los instrumentos JunoCam y JIRAM revelaron además un sistema auroral extremadamente energético, alimentado por las corrientes eléctricas que recorren la magnetosfera del planeta.

Los datos recopilados durante los primeros sobrevuelos permitieron ajustar los modelos de densidad y distribución de masas en el interior de Júpiter, así como comprobar el correcto funcionamiento de los sensores gravitatorios y de radio. A pesar de que la cámara JunoCam no fue concebida originalmente como instrumento científico, sus imágenes de las regiones polares se convirtieron en uno de los principales recursos visuales de la misión.
Problemas técnicos y ajuste de la misión
Poco después de su llegada, la sonda Juno debía modificar su órbita para reducir el periodo orbital de 53,5 días a los 14 días previstos en el diseño original de la misión. Esta maniobra, denominada Period Reduction Maneuver (PRM), estaba programada para el 19 de octubre de 2016, durante el segundo paso por el perijovio. Sin embargo, el encendido del motor principal Leros-1b fue cancelado tras detectarse anomalías en el sistema de presurización de helio, responsable de controlar el flujo de los propelentes hipergólicos.
El análisis posterior reveló un comportamiento anómalo en dos válvulas que tardaban varios minutos en abrirse, cuando deberían hacerlo en cuestión de segundos. Ante el riesgo de una combustión irregular, el equipo de control del Jet Propulsion Laboratory (JPL) y de Lockheed Martin Space Systems decidió mantener la nave en su órbita actual para garantizar su seguridad. A pesar de este contratiempo, Juno conservaba suficiente combustible y capacidad científica para continuar operando.
Durante el mismo sobrevuelo, un error de software hizo que la nave entrara en modo seguro, suspendiendo temporalmente la adquisición de datos. El sistema fue restablecido horas después y los instrumentos volvieron a funcionar sin daños. La NASA concluyó que Juno podría cumplir la mayor parte de sus objetivos científicos desde la órbita de 53,5 días, aunque el ritmo de recopilación de datos sería cuatro veces más lento de lo planificado.
Esta nueva configuración orbital, aunque menos eficiente, ofreció una ventaja inesperada: al permanecer más tiempo lejos de Júpiter, la sonda reducía su exposición a la radiación de los cinturones interiores. De este modo, la vida útil de los instrumentos podría prolongarse más allá del periodo inicial previsto, estimado en 37 órbitas científicas.
Resultados científicos y primeros descubrimientos de la misión Juno
Durante sus primeros meses en órbita, la sonda Juno comenzó a revelar una visión completamente nueva del planeta más grande del Sistema Solar. Los instrumentos científicos confirmaron que la atmósfera y el campo magnético de Júpiter son mucho más complejos de lo que sugerían las observaciones previas de las misiones Pioneer, Voyager y Galileo.
En 2016, los primeros datos del radiómetro de microondas MWR (Microwave Radiometer) demostraron que las zonas y cinturones visibles en el planeta no son estructuras superficiales, sino que se extienden a miles de kilómetros de profundidad. Los resultados preliminares indicaron que las corrientes atmosféricas alcanzan hasta 3.000 kilómetros bajo las nubes visibles, transportando grandes cantidades de amoniaco y agua en capas alternas.

A comienzos de 2017, los instrumentos JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper) y Waves registraron por primera vez la estructura tridimensional de las auroras jovianas, observando emisiones energéticas de protones y electrones que superaban en potencia a cualquier fenómeno similar en el Sistema Solar. El magnetómetro MAG reveló además un campo magnético irregular y sorprendentemente intenso, con regiones de polaridad opuesta localizadas cerca del ecuador, en contraste con el campo dipolar más uniforme de la Tierra.
Ese mismo año, las imágenes de JunoCam mostraron con detalle los vórtices y torbellinos que dominan las regiones polares, confirmando la existencia de ciclones organizados en patrones geométricos estables. En el polo norte se identificó un sistema de ocho ciclones dispuestos alrededor de un vórtice central, mientras que en el sur se observó una estructura similar con cinco grandes tormentas.

Créditos: NASA/JPL-Caltech/SSI/Hampton University.
En 2018, la publicación de los primeros resultados en la revista Nature consolidó los principales descubrimientos de la misión. Los datos del experimento gravitatorio GRAV revelaron que Júpiter no posee un núcleo sólido definido, sino una región interna difusa conocida como “núcleo borroso”, compuesta por una mezcla gradual de elementos pesados y gas hidrógeno metálico. Este hallazgo cuestionó los modelos clásicos de formación planetaria y sugirió que el planeta podría haberse originado mediante una acreción más lenta y caótica de material.
Durante los años siguientes, Juno refinó la cartografía del campo gravitatorio y magnético, confirmando que el planeta rota casi como un cuerpo sólido por debajo de los 3.000 kilómetros de profundidad. El análisis de la energía emitida por el planeta también permitió entender mejor la lluvia de helio que se produce en el interior, fenómeno responsable de parte del calor que Júpiter irradia al espacio.

Misión extendida y sobrevuelos de los satélites galileanos
En agosto de 2021, la NASA aprobó la primera misión extendida de Juno, que amplió sus operaciones hasta septiembre de 2025. Esta decisión se basó en el excelente estado de la nave y en la validez científica de continuar las observaciones a medida que su órbita polar evolucionaba de forma natural. Con cada paso cercano al planeta, el punto de cruce del ecuador se desplazaba ligeramente hacia el este y el norte, permitiendo acceder a nuevas regiones del sistema joviano.
La extensión amplió los objetivos originales de la misión, incorporando el estudio detallado de la magnetosfera, la dinámica auroral y la interacción entre Júpiter y sus satélites galileanos. Esta etapa permitió además aprovechar las variaciones orbitales para realizar los primeros sobrevuelos cercanos de Ganímedes, Europa e Ío desde la misión Galileo (1995–2003).
El 7 de junio de 2021, Juno pasó a solo 1.038 kilómetros de Ganímedes, el mayor satélite del Sistema Solar. Las imágenes obtenidas por JunoCam mostraron con gran detalle las regiones oscuras y claras de su superficie, surcos tectónicos y cráteres con depósitos helados. El magnetómetro MAG midió con precisión la magnetosfera propia del satélite, la única conocida en una luna, y el instrumento Waves detectó emisiones de plasma causadas por su interacción con el campo magnético de Júpiter.

Ganímedes fotografiado por la sonda Juno durante su sobrevuelo del 7 de junio de 2021.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill
El 29 de septiembre de 2022, la sonda realizó un sobrevuelo de Europa a 352 kilómetros de distancia. El instrumento JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper) detectó variaciones térmicas y zonas de hielo contaminadas con sales en la superficie, mientras que las mediciones de radio y plasma sugirieron posibles anomalías eléctricas inducidas por el océano subsuperficial del satélite. Estos resultados proporcionaron datos complementarios a los que recogerá la futura misión Europa Clipper.

La superficie de Europa, luna de Júpiter, vista por la cámara JunoCam durante el sobrevuelo del 29 de septiembre de 2022.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Paul Schenk
Entre 2023 y 2024, la nave efectuó una serie de acercamientos progresivos a Ío, alcanzando distancias mínimas de menos de 1.500 kilómetros. Las observaciones infrarrojas permitieron registrar la actividad en regiones volcánicas como Loki Patera, Lei-Kung Fluctus y Prometheus, así como detectar columnas eruptivas de gas y partículas que se elevaban varios kilómetros sobre la superficie. Estas mediciones, junto con los datos espectrales, han contribuido a entender los procesos de transferencia de calor en un cuerpo sujeto a intensas fuerzas de marea.

Ío, la luna volcánica de Júpiter, vista por la cámara JunoCam desde una distancia de 1.500 kilómetros el 30 de diciembre de 2023. El hemisferio nocturno aparece iluminado por el reflejo del planeta.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS
Además de los estudios sobre las lunas, Juno continuó su análisis de la magnetosfera joviana, cartografiando la distribución de partículas cargadas y su influencia sobre las auroras. Los instrumentos MAG, Waves y JADE (Jovian Auroral Distributions Experiment) permitieron observar cómo las corrientes eléctricas canalizan el flujo energético desde el interior del planeta hacia los polos, generando emisiones de radiación extremadamente intensas.
La primera misión extendida también incluyó nuevas campañas de observación del planeta. Gracias al desplazamiento gradual del perijovio hacia el norte, los instrumentos MWR, UVS y JIRAM pudieron estudiar con mayor detalle la estructura vertical de los ciclones circumpolares y las variaciones térmicas de la atmósfera superior. Los datos mostraron que las tormentas polares son más profundas y persistentes de lo estimado, manteniendo su organización estable durante años pese a la dinámica caótica de la atmósfera joviana.

Segunda misión extendida y estado actual de la misión Juno
Tras los resultados obtenidos durante la primera misión extendida, la NASA ha planificado una segunda extensión operativa de Juno (EM2, Extended Mission 2), cuyo inicio está previsto para octubre de 2025. La propuesta, actualmente en proceso de revisión, contempla la continuidad de la misión más allá del límite inicial de 2025, aprovechando el excelente estado técnico de la nave y de sus instrumentos.
Durante esta nueva fase, Juno explorará regiones hasta ahora inalcanzables del sistema joviano, beneficiándose de la evolución natural de su órbita polar. Con cada paso cercano al planeta, el punto de cruce del ecuador se desplaza progresivamente hacia el norte, loque permitirá observar nuevas zonas del hemisferio septentrional, así como los límites externos del entorno magnético del planeta.
La misión EM2 centrará sus esfuerzos en el estudio detallado de los cinturones de radiación internos, donde se localizan los anillos y las lunas interiores de Júpiter. Juno investigará la interacción dinámica entre estos componentes, la distribución de partículas cargadas y la influencia del campo magnético en la estructura del sistema de anillos. Estas observaciones permitirán comparar el entorno joviano con los sistemas de anillos de otros planetas gigantes, incluidos Urano y Neptuno, proporcionando una base para comprender su formación y evolución.
La migración del periapsis hacia el norte ofrecerá una nueva oportunidad para analizar la atmósfera y las regiones polares de Júpiter desde distintas altitudes. Los instrumentos MWR, JIRAM y UVS realizarán sondeos en profundidad de los ciclones circumpolares, mientras que los experimentos de ocultación radiocientífica caracterizarán la estructura térmica y la composición de la atmósfera superior hasta presiones de aproximadamente 0,5 bar.
Los pasos gravitatorios previstos sobre la región polar norte permitirán además estimar la masa y profundidad de los ciclones polares, datos que se correlacionarán con las mediciones de microondas para determinar su extensión y estabilidad. Estas observaciones ofrecerán una perspectiva sin precedentes sobre los mecanismos que sustentan las grandes tormentas del planeta.
En paralelo, EM2 permitirá el estudio de los límites meridionales de la magnetosfera, donde las partículas energéticas interaccionan con el viento solar, así como de la conexión entre la atmósfera superior y las capas más profundas del planeta. Con ello, Juno proporcionará un conjunto de datos clave para el modelado global del sistema joviano y para el estudio comparativo de las atmósferas planetarias gigantes.
A fecha de 2025, la nave Juno y todos sus instrumentos principales permanecen en excelente estado operativo. Los paneles solares, el blindaje de titanio y los sistemas de control de actitud han superado ampliamente su vida útil estimada. Si la segunda misión extendida es finalmente aprobada, Juno continuará proporcionando observaciones científicas de alto valor hasta mediados de la década de 2030, antes de concluir su trayectoria con una entrada controlada en la atmósfera de Júpiter para evitar la contaminación biológica de sus lunas heladas.
Cronología de la misión Juno
| Lanzamiento | 5 de agosto de 2011 |
| Asistencia gravitatoria con la Tierra | 9 de octubre de 2013 |
| Inserción en órbita polar de Júpiter | 5 de julio de 2016 |
| Primer paso por el perijovio y primeras imágenes de los polos jovianos | 27 de agosto de 2016 |
| Sobrevuelo de Ganímedes (1.038 km) | 7 de junio de 2021 |
| Sobrevuelo de Europa (352 km) | 29 de septiembre de 2022 |
| Primer sobrevuelo de Ío (2.800 km) | 30 de diciembre de 2022 |
| Segundo sobrevuelo de Ío (1.500 km) | 30 de diciembre de 2023 |
| Propuesta de la segunda misión extendida (EM2) para explorar los anillos y lunas interiores | Octubre de 2025-Actualmente |
Galería de imágenes de la misión Juno


Reconstrucción artística de la «Montaña Campanario» a partir de las imágenes de los sobrevuelos de la sonda Juno en 2024.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS

La nueva zona activa cerca del polo sur de Ío vista en infrarrojo el 27 de diciembre de 2024 por el instrumento italiano JIRAM de Juno.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/ASI/INAF

Los volcanes de Ío vistos en el infrarrojo por el instrumento JIRAM de la misión Juno. Los puntos brillantes corresponden a erupciones activas y regiones calientes en la superficie.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI

Ganímedes visto por la sonda Juno durante el sobrevuelo del 7 de junio de 2021, a una distancia mínima de 1.038 kilómetros.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill

Tormentas en el hemisferio sur de Júpiter observadas por la cámara JunoCam durante el sobrevuelo número 27, el 2 de junio de 2020. Se distinguen la Gran Mancha Roja y la formación reciente denominada “Clyde’s Spot”.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS

Tormentas en el hemisferio norte de Júpiter, captadas durante el sobrevuelo número 24 de la sonda Juno en diciembre de 2019.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS

Júpiter y su hemisferio sur captados por la sonda Juno de la NASA en febrero de 2019.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill

El polo sur de Júpiter visto por la sonda Juno desde una altitud de 52.000 kilómetros. Las estructuras ovaladas corresponden a ciclones de hasta 1.000 kilómetros de diámetro.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS.

Remolino atmosférico en las nubes de Júpiter captado por la cámara JunoCam, que revela la compleja estructura interna del vórtice.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Gerald Eichstädt y Seán Doran/CC BY-NC-ND.

El tenue anillo de Júpiter con la constelación de Orión al fondo, visto por el sensor estelar de la sonda Juno.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI

La Gran Mancha Roja de Júpiter observada por la cámara JunoCam durante un sobrevuelo cercano.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill

El polo norte de Júpiter visto por la cámara JunoCam el 27 de agosto de 2016, a 703.000 kilómetros de distancia.
Créditos: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS.

Lanzamiento de la sonda Juno a bordo de un cohete Atlas V 551 desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 41, en Cabo Cañaveral, Florida.
Créditos: NASA/Tony Gray/Don Kight

Trabajos de integración y pruebas de la nave espacial Juno en Titusville, Florida, en 2011.
Créditos: NASA/Kim Shiflett
Referencias y más información:
- Página oficial de la misión Juno de la NASA
- Misión Juno – JPL
- Imágenes de la misión Juno. SwRI
- Bolton, S. J. et al. (2017). Jupiter’s interior and deep atmosphere: The initial pole-to-pole passes with the Juno spacecraft. Science, 356(6340), 821–825.
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