Las muestras recogidas por la misión china Chang’e-6 en la cara oculta de la Luna están permitiendo revisar el modelo cronológico utilizado para datar las superficies lunares y reconstruir la historia temprana de impactos en el Sistema Solar interior.
Durante décadas, la cronología de la superficie lunar se ha basado en la relación entre la densidad de cráteres y la edad radiométrica de muestras recogidas en lugares concretos. Las misiones Apollo y Luna trajeron rocas que permitieron calibrar ese modelo, pero todas procedían de la cara visible de la Luna. La misión Chang’e-6, lanzada en mayo de 2024, se convirtió en la primera en traer material desde la cara oculta, recogido en la cuenca Apollo dentro de la gran cuenca de impacto Polo Sur-Aitken.
El análisis de estas muestras proporciona nuevas referencias para calibrar la cronología lunar y evaluar cómo evolucionó la tasa de impactos en los primeros miles de millones de años del Sistema Solar.

Las primeras muestras de la cara oculta de la Luna
La misión Chang’e-6 aterrizó el 2 de junio de 2024 en la cuenca Apollo, situada en el interior de la cuenca Polo Sur-Aitken, la mayor estructura de impacto conocida en la Luna. Tras recoger material superficial y subsuperficial mediante un brazo robótico y un sistema de perforación, la nave regresó a la Tierra con aproximadamente 1,935 kg de muestras.
Los análisis mineralógicos y de datación radiométrica han permitido determinar la edad de varios tipos de rocas presentes en el material devuelto. Los basaltos recogidos en la zona de aterrizaje tienen una edad de aproximadamente 2.807 millones de años, lo que indica episodios de vulcanismo relativamente tardíos en la cara oculta lunar. También se identificaron rocas de tipo norita con una edad cercana a 4.247 millones de años, que probablemente se formaron durante el impacto que creó la cuenca Polo Sur-Aitken.
Estas edades proporcionan puntos de referencia adicionales para calibrar el modelo cronológico lunar, que relaciona la edad de una superficie con el número de cráteres que presenta.

Cómo se calcula la edad de la superficie lunar
La edad de una región lunar se puede estimar de dos maneras. La primera consiste en datar directamente las rocas mediante técnicas radiométricas, que miden la desintegración de elementos radiactivos en minerales. La segunda utiliza la densidad de cráteres visibles en una superficie.
Este segundo método se basa en el principio de que una superficie más antigua ha estado expuesta durante más tiempo al bombardeo de asteroides y cometas. Por tanto, acumula un mayor número de cráteres.
Para transformar esa densidad de cráteres en una edad absoluta es necesario disponer de puntos de calibración. Estos puntos se obtienen en lugares donde existen muestras datadas radiométricamente y se conoce la densidad de cráteres de la región donde se recogieron.
Hasta ahora, todos esos puntos procedían de la cara visible de la Luna. Las muestras de Chang’e-6 permiten comprobar si ese modelo es válido también para la cara oculta.
Una nueva calibración de la cronología lunar
Los investigadores han incorporado las edades obtenidas a partir de las muestras de Chang’e-6 al modelo cronológico utilizado para datar superficies lunares. Este modelo describe la relación entre la densidad de cráteres de más de 1 km de diámetro y la edad de la superficie.
Los nuevos datos encajan dentro de los márgenes del modelo anterior, desarrollado principalmente a partir de muestras de las misiones Apollo y Luna. Esto indica que la tasa de impactos en la cara oculta y en la cara visible de la Luna ha sido comparable a lo largo de la historia lunar sciadv.ady9265.
La incorporación de las nuevas edades permite refinar el modelo y mejorar la estimación de la edad de regiones que aún no han sido muestreadas. Las diferencias respecto al modelo anterior son pequeñas y se mantienen dentro de las incertidumbres habituales de este tipo de cronologías.

Implicaciones para la historia temprana del Sistema Solar
Los nuevos datos también aportan información sobre la historia del bombardeo de impactos en la Luna. Durante décadas ha existido un debate sobre si el Sistema Solar interior experimentó un aumento repentino de impactos hace unos 3.900 millones de años, conocido como bombardeo intenso tardío.
El análisis de las muestras de Chang’e-6 no muestra indicios claros de un incremento brusco de la tasa de impactos en esa época. En cambio, los resultados son compatibles con un descenso progresivo del flujo de impactores desde las fases más tempranas del Sistema Solar hasta valores mucho menores en épocas posteriores sciadv.ady9265.
Según el modelo actualizado, la frecuencia de impactos capaces de producir cráteres de al menos 1 km de diámetro disminuyó rápidamente durante los primeros miles de millones de años y posteriormente se estabilizó en niveles mucho más bajos.

Nuevas referencias para datar superficies planetarias
El refinamiento de la cronología lunar tiene implicaciones más allá de la Luna. Los modelos de datación basados en la densidad de cráteres se utilizan también para estimar la edad de superficies en otros cuerpos del Sistema Solar, como Marte o Mercurio.
La Luna funciona como referencia porque es el único cuerpo donde se dispone de muestras datadas con precisión y de cartografías detalladas de cráteres. Mejorar esa referencia permite ajustar las cronologías empleadas en la geología planetaria.
Las muestras de la cara oculta traídas por Chang’e-6 constituyen por tanto un nuevo punto de calibración para reconstruir la evolución temprana del Sistema Solar y comprender cómo disminuyó el flujo de impactos a lo largo del tiempo.

Referencias y más información
- Yue, Z. et al. Lunar chronology model with the Chang’e-6 farside samples and implications for the early impact history. Science Advances (2026).
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