
Makemake es el segundo cuerpo más brillante del Cinturón de Kuiper. Descubierto en 2005, es algo más pequeño que Plutón.
Makemake es uno de los planetas enanos más fascinantes del Cinturón de Kuiper. Descubierto en 2005, Makemake es un cuerpo helado con características únicas que lo diferencian de otros planetas enanos como Plutón y Eris. Su órbita, inclinada y elíptica, lo sitúa a una distancia media de aproximadamente 45,8 unidades astronómicas del Sol, lo que implica un año de Makemake de aproximadamente 305 años terrestres. Su excentricidad moderada hace que su distancia varíe entre 38,1 y 52,8 UA, influenciando los procesos térmicos y de sublimación en su superficie.
El albedo de Makemake es particularmente alto, en torno al 0,81, lo que sugiere que su superficie está cubierta por hielos altamente reflectantes, principalmente de metano, etano y nitrógeno. Estudios espectroscópicos han revelado la presencia predominante de metano sólido, lo que indica similitudes con Plutón y Eris. Sin embargo, a diferencia de Plutón, Makemake no parece poseer una atmósfera significativa. Observaciones en el infrarrojo realizadas durante ocultaciones estelares sugieren que, si existe alguna atmósfera, sería extremadamente tenue y con una presión superficial mucho menor que la de Plutón. La falta de una atmósfera notable podría deberse a que la baja gravedad de Makemake no es suficiente para retener compuestos volátiles durante largos periodos, particularmente cuando alcanza su afelio y las temperaturas disminuyen drásticamente. Observaciones térmicas recientes mediante el telescopio espacial James Webb abren la posibilidad a la existencia de un tenue anillo o bien actividad superficial.
La densidad de Makemake, estimada en aproximadamente 1,7 g/cm³, sugiere una mezcla de hielos y material rocoso en proporciones similares a otros cuerpos transneptunianos de tamaño comparable. La presencia de una corteza rica en hidrocarburos complejos, formados por la irradiación del metano por rayos cósmicos y la radiación solar, le otorga su característico tono rojizo. Estas características lo asemejan a otros objetos del Cinturón de Kuiper y a algunas de las lunas heladas de los planetas gigantes. La variabilidad en la composición superficial sugiere una historia evolutiva dinámica, con procesos de resurgencia y sublimación que podrían estar renovando la capa exterior del planeta enano.
Makemake posee al menos una luna confirmada, S/2015 (136472) 1, apodada MK2, descubierta en 2015. Esta luna es considerablemente más oscura que Makemake, lo que plantea preguntas sobre su origen y composición. Se ha sugerido que MK2 podría haber sido capturada en un encuentro cercano o ser el remanente de un impacto catastrófico en el pasado del planeta enano. Su presencia ha permitido mejorar las estimaciones de la masa de Makemake, confirmando que es uno de los objetos más masivos del Cinturón de Kuiper, aunque sigue siendo menos masivo que Plutón y Eris.
Desde el punto de vista dinámico, Makemake pertenece al grupo de objetos del Cinturón de Kuiper conocidos como plutinos, que están en resonancia 3:2 con Neptuno. Esta resonancia orbital es crucial para entender la estabilidad a largo plazo de Makemake y otros cuerpos en la misma región. Se cree que esta resonancia es el resultado de la migración de los planetas gigantes en las primeras etapas de la formación del Sistema Solar. Modelos de evolución orbital sugieren que Makemake pudo haberse formado en una región más cercana al Sol y haber sido desplazado hacia su ubicación actual por interacciones gravitacionales con Neptuno. Este tipo de procesos han sido fundamentales en la configuración del actual Cinturón de Kuiper y podrían explicar la distribución observada de planetas enanos y otros objetos transneptunianos.
El estudio de Makemake y su luna sigue siendo de gran interés para la astronomía planetaria. Con futuras misiones planificadas para explorar el Cinturón de Kuiper, es posible que en las próximas décadas se obtengan imágenes de alta resolución y datos espectroscópicos más detallados que permitan comprender mejor su geología y su evolución. Las similitudes y diferencias con Plutón y Eris proporcionan pistas clave sobre los procesos físicos y químicos que han moldeado los planetas enanos en las regiones externas del Sistema Solar. Makemake representa un laboratorio natural para el estudio de la química del metano en entornos de baja temperatura y de la evolución térmica de cuerpos helados en órbitas altamente excéntricas.

Makemake y su luna MK2 captados por el telescopio espacial Hubble en abril de 2015.
Créditos: NASA/ESA

Impresión artística de la superficie del planeta enano Makemake.
Créditos: ESO/L. Calçada/Nick Risinger

Impresión artística de Makemake y su pequeña luna.
Créditos: NASA, ESA, A. Parker, M. Buie, W. Grundy y K. Noll



